Menarquía: la primera menstruación

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¿Recuerdas cómo fue tu primera menstruación? ¿Cómo reaccionaste cuando viste tu sangre por primera vez? ¿A quién se lo contaste? ¿Sabías lo que te estaba pasando? Esta experiencia, la recordemos o no, nos marca durante toda nuestra vida  cíclica, ya que  a partir de ese momento nuestro cuerpo empieza  a fluir de otra manera y empezamos a escuchar los mensajes que nuestro Útero ha guardado desde nuestra concepción.

Índice

El primer sangrado

Nuestro primer sangrado menstrual recibe el nombre de Menarquía. Suele ocurrir entre los 11 y los 14 años, aunque hay casos en los que las niñas se convierten en menarcas a los 9 o incluso a los 16 años. Ese primer sangrado inicia la vida cíclica de una Mujer, que durará hasta la retirada del sangrado menstrual durante su Climaterio.

La Menarquía indica el inicio de la pubertad de la Niña, acompañada del crecimiento del velo en el pubis y las axilas, del incremento de la masa corporal, el aumento de los senos, el acné, la incorporación de las hormonas menstruales y sexuales y por tanto el inicio de la vida fértil de la joven. Además de ello, se inicia también la conexión con las memorias de su Linaje Ancestral Materno, que se almacenan en el Útero y que con la primera menstruación sale a la luz. Cómo menstruaron nuestras madres, abuelas y sus madres nos afecta física y emocionalmente, ya que heredamos esa información y algunos de esas creencias podemos incorporarlas a nuestra vida cíclica. De ahí la importancia que tiene vivir la Menarquía con la mayor alegría posible y conocimiento de causa. 

La Menarquía es un momento vital natural, de ahí la importancia de no darle una transcendencia dramática. Muchas hemos vivido este proceso con miedo, bebiéndonos la tristeza de nuestra madre, sintiendo vergüenza porque en casa o en el colegio se enteraba de que teníamos “eso”, “lo que tú ya sabes”,”el tomate”. ¿De verdad no vamos a odiar nuestra menstruación si desde jovencitas nos la censuraron?

Qué no es la Menarquía

Eres una Niña de 12 años y una mañana te despiertas con las braguitas manchadas. Enhorabuena, ya eres una Mujer, ya te has convertido en Señorita. Me temo que no, te felicito porque eres una Niña que menstrúa, eres menarca. La Menarquía no es un trampolín a la vida adulta, es un proceso importante que tiene lugar durante el proceso de nuestra madurez física y emocional.

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Como ya eres toda una Mujer, ya puedes tener novio. Y tener relaciones sexuales. Poder puedes, pero no es en absoluto obligatorio. Sólo tú decides cuándo, cómo y con quién (sea del sexo que sea) tener relaciones. Eso sí, siempre con protección.

Ahora que menstrúas ya sabes lo mal que se pasa, vas a empezar a desear que te llegue la menopausia, aunque te conviertas en una vieja. La Menarquía puede enfocarse de una manera más sana: puede ser la celebración a una nueva etapa de nuestra vida, en la que fluimos de otra manera y aprendemos constantemente de y sobre nosotras mismas para llegar, dentro de muchos años, a un Climaterio sano y consciente, sintiéndonos plenas. Por eso no hablaremos de menopausia sino de Plenopausia.

Ahora que menstruas, vas a tener unos días en los que vas a estar de mal humor, todo te va a sentar mal. Se te va a notar de fuera que estás con la regla. La Menarquía nos conecta con nuestra energía cíclica y nuestras Arquetipas Menstruales por lo que podemos aprender a identificarlas y a fluir con ellas desde muy temprano.

Los días de regla cuidado con la ropa blanca, ponte más perfume porque vas a oler mal. La sangre huele a sangre, y no es un olor desagradable. Por suerte, tenemos geles para asearnos, infusiones que cumplen la misma función como la manzanilla y con opciones como la copa menstrual o la compresas de tela ni sentiremos olor ni nos mancharemos la ropa.

Y si en algún momento nos manchamos la ropa de sangre, ¿qué pasa? ¿Qué tiene de malo?

Celebrar la Menarquía

Cuando la Niña sangra por primera vez, es importante que esté informada de lo que le está pasando. Para ello, hay que hablar con naturalidad sobre la menstruación en casa, y si es posible, incluir a los hombres de la familia. No puede ser un secreto a voces entre las Mujeres de la familia, porque entonces seguimos creando el mito del tabú, de la sabiduría ancestral heredada de madres a hijas sin incluir a los padres, hermanos y parejas. Hay ciertos momentos que se pueden vivir de manera opcional sólo entre madre e hija, o entre Mujeres, como la primera conversación sobre la menstruación  o la compra de los productos menstruales, pero incluso el Rito de Paso de la Menarquía, del que te hablaré más adelante, incluye a los hombres para que formen parte de esa fiesta tan importante en la vida de la menarca. 

Es importante que la Niña sienta en todo momento que lo que está viviendo es natural y que puede preguntar todas las dudas que le surjan, y para ello las Mujeres tenemos que integrar y abrazar nuestra menstruación para convertirnos en sus mejores referentes.

La celebración de la Menarquía debe ser alegre y todo debe girar en torno a la Niña. También se puede celebrar en grupo, pueden unirse varias menarcas con sus familias a  esta fiesta. La intención es que na Niña se sienta reconocida y que asocie su menstruación con un momento de felicidad, de alegría en su familia. Se puede hacer algún juego o ritual para que la Niña viva simbólicamente ese cambio. No hay normas para realizar una celebración de la Menarquía, aunque a continuación te voy a contar cómo me gusta celebrarlo a mí.

¿Sabías que las Niñas que celebran su Menarquía les duele menos la regla?

El Despertar de la Doncella

¿Recuerdas la historia de Blancanieves? Una Doncella que pierde a su Madre y su Madrastra, una malvada Hechicera que desea sea ser la Mujer más hermosa del reino, se disfraza de una Bruja horrorosa y envenena a Blancanieves con una manzana roja, y cuya resurrección depende del beso del Príncipe Azul. Si eliminamos de esta historia el enfoque despectivo, nos quedaría la siguiente historia: Blancanieves es una Doncella que, al perder a su Madre, se encuentra con su Hechicera, la cual la introducirá en el mundo de la energía cíclica y dándole a  morder la manzana que la conecta con la muerte de todo lo vivido para después resurgir y volver a despertar convertida en Doncella Cíclica. ¿Qué hace la Bruja en esta  versión de la historia? Acompañar a Blancanieves a entrar en su menstruación cuando ella muerde la manzana roja. ¿No es acaso ese fruto el que se relaciona con la pasión y con el pecado? ¿No mordió Eva un fruto prohibido tentada por una serpiente?

¿Recuerdas cómo fue tu menarquía, cómo la viviste? ¿Qué te dijo tu Mamá? ¿Cómo reaccionó tu familia? ¿Te habían preparado para ese momento? ¿Sabías lo que te estaba pasando? ¿Cómo hubiera sido vivirlo con alegría, con celebración?

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Y resulta que cuando la Doncella se dejó seducir por el fruto rojo que le ofrecía la Bruja, no murió víctima de su ingenuidad sino que despertó a la vida.

Nos hemos olvidado de un personaje en esta nueva versión de Blancanieves: el Príncipe Azul. Pero como no hay ninguna fase del ciclo menstrual en el que se requiera su presencia, ni transitamos de Brujas a Doncellas por un beso necrófilo en los labios, vamos a reservar a este personaje para otra historia, la de Blancanieves y su relación de pareja en igualdad de condiciones con el Príncipe Azul. 

El Rito de Paso de la Menarquía, El Despertar de la Doncella, ya te conté en otro artículo que recibe su nombre por el cuento de “El Despertar” que cuenta Miranda Gray en su obra “Luna Roja”.  Dentro la Carpa Roja, el espacio sagrado que crearemos entro todas las asistentes, las Niñas escucharán hablar de la menstruación consciente, de las Arquetipas, de las fases del ciclo y su correspondencia con la luna y las estaciones. Escucharán las voces sabias de sus madres, abuelas y Mujeres deseosas de compartir sus experiencias y transmitirles sus mejores deseos. Las Niñas se visten de rojo o de blanco, se decora el espacio con flores, velas, se coloca un pequeño altar dedicado a la Doncella, la Arquetipa que las acompañará hacia su aventura cíclica. Las Niñas recibirán bendiciones, regalos, y habrá un momento muy especial en el que sanarán los traumas heredados de su linaje ancestral acompañadas por sus Mamás o Mujeres más cercanas. Para celebrar esta nueva energía cíclica de las Niñas, después del Rito propiamente dicho se realizará una fiesta en honor de estas Doncellas. Y si se desea, a esta fiesta sí pueden asistir los hombres de la familia.

 

¿Qué puedo regalarle a la homenajeada?

Lo que desees, o lo que ella te pida. Siempre es buena idea hacer un regalo relacionado con el evento que está viviendo, para que ese objeto, que se puede colocar en el altar para que se cargue de toda la buena energía, le recuerde siempre su Rito de Paso.

Para las Mamás les propongo un kit especial para menarcas, que podría estar compuesto por los siguientes objetos:

 

Puedes guardarlo todo en una caja que la Niña pueda conservar con un cofre del tesoro, con una tarjeta dentro y un bonito mensaje. ¡Deja que la creatividad de tu Hechicera te guíe!

Sanar nuestra Menarquía

Ojalá, a mis doce años, hubiera tenido una celebración de mi menarquía. Mi madre ni se imaginaba que algo así pudiera existir, sino hubiera sido la primera en organizarme un Rito de Paso. Para las Mujeres que descubrimos este ritual siendo ya adultas la forma de sanar nuestra Menarquía es trabajando con nuestra Niña Interior. ¿Qué podemos hacer para conectar y sanar sus memorias ancestrales?

Haz una meditación profunda, conéctate con esa menarca que fuiste y empieza a dibujar en un papel con tu mano no dominante. Observa el dibujo y reconoce en él las heridas que esa Niña necesita sanar.

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Medita con una foto tuya en tu edad menarca. Conecta con lo que sentías en ese momento, y reconoce si aún lo sientes. Abraza a esa Niña y dile que a partir de ahora tú te encargas de cuidar su menstruación.

Una vez que hayas conectado con esa Niña y hayas reconocido su dolor, su herida, sus recuerdos, dale las gracias por habértelo mostrado. Puedes escribirle una carta y guardarla contigo, puedes jugar a algo que te gustase a esa edad, puedes hacerle un regalo, y, sobre todo, dile la palabra mágica: Gracias.

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