El Empoderamiento Femenino

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Vamos a hablar de un término que se suele poner de moda y que se usa bajo mi punto de vista de manera superficial y banal: el Empoderamiento, y concretamente el Femenino. ¿Tienes alguna idea o definición de este concepto?

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Empoderamiento y autoestima

El Empoderamiento es un proceso en el que nos ponemos en valor, es decir, en el que trabajamos nuestra autoestima. La autoestima la vemos como ese concepto que tenemos de nosotras mismas, es el valor que nos damos por ser quienes somos. Te voy a invitar a revisar esa idea de tener la autoestima alta o baja La autoestima no se mide por altura, sino por salud. Así, podríamos hablar de autoestima sana o dañada. Cuando no me doy valor, no me considero suficiente, no siento que me lo merezca, me hago daño. Cuando es al contrario, cuando me veo a la altura, cuando siento que sí puedo, me aporto salud. Y algo de lo que hablaremos a lo largo del post es del hecho de que el proceso de la puesta en valor de tu autoestima  y por tanto de tu empoderamiento depende única y exclusivamente de ti, y de nadie más. Sólo tú tienes el poder de sanar o dañar tu autoestima. Los demás entran y salen cuando les damos acceso, pero de manera objetiva, ni pinchan ni cortan.

El Empoderamiento Femenino

Hablamos de Empoderamiento Femenino cuando nos referimos al proceso de transformación personal en el que nos ponemos en valor por el simple hecho de ser Mujeres sin que ello implique desvalorizar a los Hombres.

El Empoderamiento Femenino acepta a su homólogo, su complementario. En otras palabras,tomar nuestro valor como Mujeres no implica quitarle el valor a los Hombres, es posible para ambos encontrar nuestro lugar, ocuparlo y a partir de ahí empezar a compartir. Cuando hablamos del Patriarcado como esa sombra presente e inconsciente al estilo del Gran Hermano de George Orwell tenemos la imagen dominante del Hombre Todopoderoso, Caucásico y Heterosexual, y es así, pero, por un lado, no todos los Hombres cumplen este estereotipo,  y por otro, quien lo cumple, tiene a su vez una serie de exigencias a las que tiene que llegar con mucho esfuerzo y sacrificio. Un ejemplo sencillo: la famosa creencia limitante de Los Hombres no lloran. Para cumplir con ese patrón de Hijo Digno del Patriarcado, el Hombre se lleva por delante su expresión e inteligencia emocional y se convierte en un reprimido, en una persona anulada.

Todos los componentes de este juego cruel y controlador que es el Patriarcado, juego que entre todos sostenemos, bien porque queremos bien porque no sabemos hacerlo de otra manera, sufrimos finalmente ocupando el papel que nos corresponde por ser quienes somos y pagamos como consecuencia con la anulación de nuestra inteligencia emocional, con nuestra capacidad de decisión. Y el arma que se utiliza es tan poderosa como sutil: las creencias limitantes.

Empoderamiento Femenino Lorena González Terapia y Empoderamiento Menstrual

¿Y tú cuándo te vas a casar? Con tu edad se te va a pasar el arroz, ¿o quieres que cuando tus hijos vayan al instituto tú parezcas más su abuela que su madre? A que te suena. Pues ahí tienes un ejemplo claro de cómo el Patriarcado destruye nuestro Empoderamiento como Mujeres.

Mi total aceptación

Al tener esas pautas de cómo debemos ser para ser aceptadas, lo primero que nos salta a la vista es todo aquello con lo que no cumplimos, con lo que no damos la talla, con lo que no estamos a la altura. Y todo eso son los defectos que tenemos que corregir: el mal carácter, los kilos de más, la paciencia con los hombres, la casa limpia, las piernas depiladas, y así todas las etiquetas restrictivas que se te ocurran. Cuantos más defectos de estos acumule, más me rechazaré, más nula me consideraré. ¿Pero sabes qué? Que cuantas más virtudes acumules en este sentido, más te odiarás, porque sentirás que estás escondida dentro de un disfraz de etiquetas que ni te representa ni te identifica. ¿Significa esto que para ser yo misma tengo que tener la casa sucia  y la barriga colgando? En absoluto, pero si tienes  tu casa impecable, un carácter de canto de ruiseñor y la barriga colgona, que sea porque todo eso te hace feliz. Me empodero cuando elijo cultivar mi paciencia, pero también lo hago cuando acepto que no quiero hacer dieta porque para mí supone sufrimiento. Me empodero cuando acepto mis virtudes pero también mis defectos.

Cuando acepto mis defectos, me conecto con mi vulnerabilidad. Cuando lo hago con mis virtudes, encuentro mi humildad. Y aquí rozamos una delgada línea, la de la falsa modestia, la de la pedantería. Aceptar mis defectos es aceptar mi sombra, la parte oscura de mi esencia que no me gusta y que sin embargo forma parte de mí. Rozo la falsa modestia cuando reconozco un defecto de manera pública para buscar la aprobación de los demás. De la misma manera, me conecto con la pedantería cuando reconozco públicamente mis virtudes para así buscar, además de la aprobación, la admiración de los demás.

Si soy capaz de poner en valor mis virtudes, para aceptar así mi propia aprobación, también debo ser capaz de hacerlo con mis defectos, por el mismo motivo. Y la razón es muy sencilla: se trata de mi autoestima, mi puesta en valor, mi reconocimiento y mi aceptación. En el momento que busco que el otro me dé valor por mis virtudes y defectos en lugar de por quién soy, lo que estoy haciendo es alimentar mi Máscara, la falsa personalidad (también llamada ego) con la que me presento y enfrento al mundo. Y al final, la Máscara que me creo esconde mi verdadera personalidad y aleja al otro de mi esencia, evitando así que vea lo que soy realmente y que ello le haga rechazarme.

El proceso de Empoderamiento

El proceso de Empoderamiento no es para un ratito, es para toda la vida. Vivo en actitud de Empoderamiento.

El Empoderamiento no es un complemento de buena suerte ni, como dice una amiga mía, un perfume que te pones antes de salir de casa dispuesta a comerte el mundo. Para esa entrevista de trabajo tan importante, me pongo mis tacones de aguja, mi labial rojo pasión, mi perfume de aroma intenso, me empodero y salgo dispuesta a volver con el trabajo dentro de mi bolso. Y resulta que no me dan el trabajo. ¿Dónde estuvo el problema, en el labial, los tacones o que no me empoderé suficiente? Empoderarse no es armarse de valor, no es ponerse en actitud de diva ni de súper leona. Empoderarse es encontrar tu puesta en valor, tu esencia, y alimentarla, trabajar todos los días en ella aceptando lo que soy, lo que no me gusta, lo que no es suficiente y también lo que ya está perfecto tal cual es.

 

 

El Empoderamiento es una filosofía de vida, es una forma sana de ver el mundo y de verme yo en él. Finalmente, es un proceso de autocuidado, un camino cuya meta está en el propio camino, que  consiste en adentrarnos en nosotras mismas.

Empoderamiento Femenino Lorena González Terapia y Empoderamiento Menstrual

Tipos de Empoderamiento

Como te comenté antes, empoderarse implica aceptar, por lo que no podemos empoderarnos en todo, es muy difícil de abarcar. Elijo qué quiero potenciar y qué acepto tal cual es, y ese reconocimiento ya le da valor. 

El concepto de por sí es muy amplio. Encontramos Empoderamiento Femenino en el ámbito político, social, terapéutico, espiritual ¡e incluso menstrual! Fíjate que es el nombre de mi web, y es porque ese es el punto por el que parte mi empoderamiento personal, del que después se derivan otros. Para mí, la puesta en valor de mi ciclo menstrual supone el valor que me da mi sangrado como Mujer. Supone el valor que me da la conexión física, emocional y espiritual que tengo con mi Útero, mis genitales, mis pechos y  por supuesto con mi sangre. Es otro tipo de empoderamiento físico, otro tipo de culto al cuerpo consciente, aceptando mi templo tal y como es. Mi cuerpo responde a mis circunstancias y  a lo que puedo sostener en este momento, y cuando yo le doy amor a mi cuerpo, éste responde en belleza. Belleza estética, belleza en salud, belleza en tranquilidad. El Empoderamiento es Belleza en estado puro.

El Empoderamiento implica encontrar mi espacio, mi lugar, mi momento, y hacerlo a mi manera. Te dejo un link donde te hablo de mi espacio de empoderamiento, mi Sanctasanctórum.

Empoderamiento Femenino Lorena González Terapia y Empoderamiento Menstrual

Permítete descubrirte, reconocerte, permitirte.  Y recuerda, no necesitas empoderarte al cien por cien, ni ser la mejor para estar más empoderada. Empoderarse implica aceptar que no puedo hacerme cargo de todo, y que tampoco es necesario. No se trata de elegir, sino de priorizar, así le doy a todo su lugar, y eso nos permite reconocer a todos y cada uno de los elementos. Querer hacerlo todo bien, pretender ser perfecta, es una vía maravillosa de sufrimiento, así que te invito a revisar tus creencias y  a ponerte límites a ti misma. Verás qué bien te sientes.

SI SE EMPODERA UNA MUJER, NOS EMPODERAMOS TODAS. CREA TU COMUNIDAD FEMENINA, TU TRIBU DE SANADORAS.

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