Mi Tarot Femenino V: La Fuerza

Seguimos avanzando por las Arcanas y llegamos a La Fuerza, el símbolo del autodominio y el poder sobre una misma.  La protagonista, que porta un sombrero con forma de infinito, evocando a la sabiduría del Universo, le abre las fauces a un león al que tiene sometido. No vemos agresividad en su acto, más bien una tensión en calma, pues la fuerza que utiliza no es ni física no visceral, es emocional.

 

 

La tranquilidad de saber que puedo

La Mujer que sostiene las fauces que pueden hacerle daño representa el conocimiento de sí misma y también el de su entorno, y el poder que da esta información para moverse con seguridad y soltura. Su forma de controlar el peligro es mediante la doma. En vez de enfrentarme a él, lo enfrento y lo convierto en mi propiedad: las fauces ahora son mías y solo se cerrarán cuando así yo lo decida.

 

¿Y qué es lo que domina La Fuerza? 

Todas esas características que alejan a la persona con autodominio de su senda, a saber: la vanidad, el orgullo, o la altivez. Todo aquello que la lleve a observarse de una manera subjetiva, partiendo de un juicio egocéntrico y no holístico.

El León representa nuestra sombra, y la Arcana es un símbolo de cómo nos enfrentamos a ella. La integramos conociéndola y plantándole cara, aceptando que la tenemos y aprendiendo a vivir con ella. En algún momento habrá que soltarle las fauces al León, pero habremos aprendido a defendernos de algún ataque que nos pueda hacer porque la conoceremos a la perfección.

 

 

Al igual que La Justicia, es otra de las Virtudes Cardinales, referente a vencer el temor desde la actitud del ánimo y no desde la acción física.  Pese a ello, imágenes representativas serían Hércules y Sansón, que tienen como atributo al león, símbolo del valor. Podríamos hablar en estos casos que la fuerza físíca de ambos representaba la fuerza moral y que, en algún momento de sus historias, pierden el control sobre la misma y ello desencadena el caos.

También encontramos en la Mitología griega a la ninfa Cirene, de quien se enamoró Apolo al verla luchar cuerpo a cuerpo con un león.

Hermosa imagen extraída de aquí

¿Y tú, cómo integras el autodominio y la auto observación objetiva en tu vida?

Mi Tarot Femenino IV: La Justicia

Seguimos conociendo a las Arcanas, y en esta ocasión presentamos a La Justicia. Esta dama de rostro serio se halla sentada en su trono, mirando fijamente a quien la observa. En una mano sostiene una balanza donde pesa los hechos ocurridos que le harán conocer los resultados de las acciones llevadas, mientras que la otra mano empuña una espada, la cual se encuentra no en posición de ataque pero sí dispuesta a actuar en el caso de que la energía de la justicia así lo requiera.

 

Conózcase a sí misma

Como se puede apreciar, esta Mujer no venda sus ojos, porque el juicio que ella emite es exclusivamente suyo. ¿A quién, por tanto, observa La Justicia? A sí misma, bajo el velo de la verdad más absoluta. Si comete engaño será ella la única perjudicada, puesto que no hay más juez que su persona.

Junto con La Prudencia, La Fortaleza y La Templanza, La Justicia es una de las Virtudes Cardinales. Concretamente ella es la primera que se considera tradicionalmente presente en la humanidad sin la intervención de Dios. Es más, Platón decía que sin ella no se podían alcanzar las otras tres Virtudes, y que una vez que se poseían las cuatro era La Justicia la que se encargaba de mantenerlas unidas a todas.

En la Mitología Griega encontramos a la diosa Themis, cuyo nombre significa «ley natural» pues era la que impartía justicia en El Olimpo. La iconografía de la diosa es igual a la de la Arcana. También suele verse en ella a la diosa Atenea, que impartía justicia en su acción bélica, donde encontramos también a La Doncella. En la Edad Media encontramos al Arcángel Miguel, considerado el jefe del ejército celestial y que, al igual que el dios egipcio Osiris, tiene la función de pesar las almas en el Juicio Final.

¿Qué te parecería encontrarte contigo misma y atreverte a mirarte sin miedo, desde la jueza de paz y amor que ya eres?

Tal y como dicta el Oráculo de Delfos: Conócete a ti mismo y conocerás al Universo y a los Dioses

 

Mi Tarot Femenino III: Los Enamorados

En esta ocasión, nuestra tercera Arcana trae presencia masculina. Quizás nos extrañe por tanto que esté incluida, ¿pero no somos acaso femenino y masculino en constante dualidad en equilibrio?

Apreciamos un amorcillo, posiblemente Eros, situado enfrente del Sol, que señala con su flecha a un joven con semblante indeciso, el cual observa a su madre, situada a la izquierda. La señora parece indicarle con la mano una dirección, que conduce hacia la chica que sitúa a la derecha del joven, que parece señalar con una mano a la madre y con la otra se toca el vientre.

 

La decisión

Este Arcano habla de tomar decisiones, de la capacidad de ponerse a prueba para saber qué elección tomar. El joven debe elegir entre su madre, representante de la comodidad, la tranquilidad, la infancia, el pasado, la protección, la zona de confort, lo ya conocido, y la chica de la que está enamorado, que es el futuro, la madurez, el hacerse cargo y responsable de sí mismo, y con el tiempo, su paternidad.

Las dos mujeres representan dos momentos importantes en la vida del joven indeciso. Si lo trasladamos a nuestro presente, la madre nos muestra todo aquello de lo que venimos, donde nos sentimos seguras, mientras que la chica es lo que aún no hemos experimentado pero que en el fondo queremos. De no ser así, ella no habría aparecido, y no tendríamos por tanto ese dilema.

 

Los Enamorados en Mí

Veamos la carta como arquetipo para nuestra evolución en empoderamiento personal: la  Madre es nuestra Bruja, nuestra Anciana, que habla desde la Hechicera pues nos está invitando a liberarnos, a soltar todo lo que nos es caduco. No nos cierra la puerta, de hecho una mano apoya el hombro de quien tiene que tomar la decisión. Decidir no es renunciar sino priorizar.

La chica es nuestra Doncella, que nos abre la puerta a lo desconocido, a la acción, al emprender, mostrándonos que lo que hagamos dará sus frutos, por eso señala su vientre, augurando a la Madre que la emplazará con el tiempo. 

Todo es cíclico, todo vuelve. Esta decisión puede ser definitiva, pero esta encrucijada de la elección se nos repetirá una y otra vez mientras haya vida, mientras el Sol siga dando fe de ello.

                                                 Atrévete a elegir, ¡atrévete a ser cíclica!

Mi Tarot Femenino II: La Emperatriz

Seguimos conociendo a las Arcanas del Tarot, y en esta ocasión es el turno de La Emperatriz. Esta mujer tiene indumentaria real, se halla sentada en un trono y en sus manos sostiene un cetro y un escudo. En algunos Tarots podemos apreciar que está embarazada, mientras que en este podemos intuirlo al ver cómo nace el cetro de poder de su vientre.

 

El poder de maternar

La Emperatriz representa el resultado de la unión de dos opuestos, los que se planteaban en La Papisa. Es así lo nuevo, lo creado, lo fecundado. Volvemos a su cetro, cuyo mango nace de su ombligo y culmina en una gran bola que representa el mundo, sobre el que hay una cruz que evoca la espiritualidad. La maternidad puede verse por tanto como un acto físico y biológico como aquellos proyectos que nacen de nosotras y que, al hacerlos crecer en nosotras, los cargamos como un embarazo. Tal y como hace el arquetipo de La Madre.

Energía Creadora

Podemos encontrar referencias de La Emperatriz en la Mitología Clásica, en diosas como Deméter, ya que ella es la Madre Tierra. Si La Papisa era Isis con velo en símbolo de su virginidad, La Emperatriz es la misma diosa desvelada.

La creación femenina nace del Útero, de sus ciclos y de su energía sexual

Se la ha identificado también con mujeres creadoras de grandes imperios como Teodora de Bizancio, esposa de Justiniano I, y Cleopatra, e incluso se ha visto en ella a la Mujer que aparece en el libro del Apocalipsis 12, símbolo de belleza, placer y fertilidad:

Una mujer vestida del sol, con la luna debajo de sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas. Y estando encinta, clamaba con dolores de parto, en la angustia del alumbramiento.

Para esos días cercanos a la ovulación, cuando nuestra energía alcanza la plenitud solar o sentimos la luna llena en nuestra energía uterina, meditar con La Emperatriz es todo un regalo.

Y para tu día a día, para afrontar la vida desde tu poder personal, desde tu evolución desde el empoderamiento, ¿qué te parecería incluir a La Emperatriz como una de tus referentes de Mujer que ocupa su lugar, que se gobierna y se nutre de Amor?

Mi Tarot Femenino I: La Papisa

Vamos a conocer el lado más femenino del Tarot, y lo haremos presentando a sus Arcanas, es decir, las cartas femeninas de la baraja, tanto porque el personaje representado es una mujer o porque aparecen elementos femeninos en la carta. La energía del Tarot es dual, y como ya he comentado en alguna ocasión, tiene un tinte patriarcal que con el paso del tiempo iremos eliminando.

La dualidad del Tarot se marca en el equilibrio que encontramos entre la energía masculina, que representa la actividad, el pensamiento, las ideas, lo concreto, y la energía femenina, que muestra los sentimientos, la intuición, la introspección, lo abstracto. El ser humano es dual, independientemente de su género, y forma parte de su evolución conocer ambas polaridades y transitar por ellas con gracia y seguridad. Puedes leer más sobre todo esto aquí.

Y ahora sí: Vamos a conocer a La Papisa.

 

La Papisa, también llamada La Sacerdotisa en otros Tarots (el que yo os presento es el Tarot de Marsella), es una dama con atuendo austero, sentada en un trono y con un libro abierto apoyado en sus manos. Un par de columnas cubiertas con un velo se hallan a su espalda.

Esta Arcana representa la dualidad del ser consciente y del inconsciente, del cuerpo terrenal y del espíritu. Dualidad en la causa y el efecto, el bien y el mal, hombre y mujer, vida y muerte: es la lucha entre opuestos para hacerse uno.

 

La Papisa Juana

En esta Arcana reconocemos a la Papisa Juana, que, según cuenta la leyenda, se encontraba bajo la figura del Papa Juan VIII, aunque también se dice que Juana se ocultó como el Papa Benedicto III. Sea cual fuere, los años de reinado de esta Papisa habría tenido lugar en el siglo IX d.C.

Hay una novela fantástica de Donna W. Cross llamada La Papisa, que cuenta la historia de Juana. Hija de un canónigo y una pagana, Juana no puede estudiar por prohibición de su padre, pero el destino se pone de su parte y la joven consigue acudir a una escuela. Por circunstancias de la vida, Juana se ve obligada a vestir sotana y a refugiarse en una iglesia donde, como Juan Ánglico, destacará por su inteligencia y su capacidad intuitiva, lo que la harán convertirse en Papa. 

 

La dualidad nos impera a elegir, pero también a integrar

 

La Papisa no es madre, al menos no física. Es la mayor soberana del saber espiritual en la Tierra, y nos conecta con nuestra parte más sabia. Es una figura interesante con la que meditar en nuestra fase menstrual, porque nos conecta con nosotras desde la quietud y la calma.

A su vez, también podemos ver a la Papisa como la diosa egipcia Isis con el velo de la virginidad, o Juno, la reina de los dioses, la soberana en el mundo espiritual.

Te invito a que te conectes con La Papisa, a que te dejes aconsejar por su sabiduría, y para esas tardes de sofá y mantita, acompaña con una infusión la lectura de La Papisa, donde conocerás a una mujer que, para convertirse en Papa, luchó con su biología femenina y con la dualidad de su propio corazón, que latía al mismo ritmo por su amor  a Dios y por el conde Geroldo. Una Papisa del siglo IX tuvo que elegir, pero las Papisas actuales tenemos el beneplácito de nuestro Útero para integrar ambas opciones: es la magia de la dualidad que consigue hacerse uno, si es que fuese necesario.

Femenino y Masculino en el Tarot

Profundizamos un poco más en el tema de nuestro Sagrado Femenino y Masculino tras este post. En este caso, vamos a estudiarlos mediante los arquetipos del Tarot, cuyas cartas se llaman Arcanos. En este oráculo, nos encontramos con la diferencia del principio masculino en El Mago y el principio femenino en La Papisa. El Mago es la voluntad, la inteligencia, el primer creador, mientras que La Papisa es la inteligencia del conocimiento, la sabiduría, la experiencia de vida. El Mago es activo, la Papisa es pasiva. Ambos principios conviven y se alternan a lo largo de toda la baraja.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El Sagrado Femenino se representa en el Tarot como La Luna y el Sagrado Masculino como El Sol.

Lo que vemos es la presencia de ambos integrada en arquetipos femeninos y masculinos, rescatando la idea de que somos seres energéticamente andróginos. Vamor a verlo con estos y más Arcanos:

El principio femenino se representa en La Luna, satélite que en nuestra comunidad de empoderamiento menstrual conocemos muy bien. La Luna es madre nocturna, pasiva, acoge desde su distancia e influye en las personas, animales, mareas, cosechas. Recordemos que se trata de un satélite frío, no aporta la calidez con la que puede trabajar El Sol, pero también por ello se complementan.  La Luna tiene una cara visible, la Llena, que es la relacionada con la plenitud, la abundancia y la creación. El Arcano que representa esta faceta de La Luna, es El Papa, hombre sabio, experto, que comparte su conocimiento, que alienta y aconseja, pero siempre desde un púlpito, no hay contacto. Es una referencia, pero su accesiblidad es limitada. La cara oculta de La Luna, la Nueva, se representa con el Arcano de La Papisa, cuyo conocimiento guarda para sí misma. Lee, relfexiona y aprende, siempre en solitario.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El principio masculino se representa en El Sol, el portador de la luz del mundo, siendo La Luna la imagen de la luz interior. El Sol es padre, acoge desde el calor y su fuerte presencia denota su autoridad. Es alegría y vitalidad. El Sol tiene una etapa más ardiente, que puede ser tanto en verano como las horas donde más brilla a lo largo del año. El Arcano que lo representa es El Emperador, la estabilidad, la solidez, la firmeza y autoconfianza. Es el don de mando hacia los demás y hacia un@ mism@. El Sol más tibio del invierno o las horas donde calienta menos pertenecen al Arcano de La Emperatriz, cuya presencia más sutil no significa que sea más débil, porque su ausencia se haría notar. Es la presencia constante de ese Sol que no abrasa el que permite que crezcan las cosechas, y el que nos deja seguir viendo cuando se acaba el auge de luz que nos deslumbra.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Vemos que las caras visibles de La Luna y El Sol son masculinas y las ocultas femeninas. El Tarot es patriarcal, y eso de a poco lo iremos modificando. Pero os tengo una buena noticia al respecto: tenemos un Arcano que es andrógino, y que fusiona ambos principios en ambas caras:

 

El Diablo.

El Diablo representa ese diálogo interno en el que tomamos decisiones fuertes, en las que asumimos riesgos. Es el juicio interno, donde nos planteamos nuestros principios, en la que descubrimos nuestra sombra y nuestras manchas, en la que nos encontramos con los instintos básicos y en la que se mueven nuestros conceptos del ser, del femenino, del masculino. Es en esencia nuestro chakra 1, nuestra sexualidad sagrada ya fusionada. Nuestros conceptos del bien y del mal se mueven ahí, lo que no nos atrevemos o nos permitimos hacer y decir están ahí, y no hay más testigos que nosotros mismos. Es ese quiero, ese deseo, y no puedo, porque la única jueza, el único juez, soy yo.

¿Qué pasaría si te atrevieras a conectar más con ese Diablo andrógino, qué te permitirías o atreverías a hacer?

 

 

La Lectura Astrológica

Una de las lecturas más completas que se puede realizar con el Tarot es la Lectura Astrológica. En ella, estudiaremos tus Doce Casas Astrológicas, lo que cada una de ellas  te muestra según tu fecha de nacimiento. A través de ella, podrás conocer diferentes aspectos y patrones que traes marcados tales como personalidad, hogar, recursos materiales, salud, vocación o espiritualidad, entre muchas otras cosas.

Será importante conocer tu nombre completo y tu fecha de nacimiento, porque todo ello nos ayudará a personalizar y conocer más detalles de tu lectura.

Cada Casa pertenece a cada uno de los doce signos del Zodiaco, siendo la Casa la que coincida con tu signo casi la más relevante. Por ejemplo, si eres Géminis tu Casa será la número Tres, la de la comunicación, los viajes y desplazamientos, y tu planeta Mercurio, por lo que cuando analicemos esa Casa en ti lo haremos con la conciencia de que lo que leamos será lo que tengas más presente o más te afecte.

 

 

¿Cuántas veces puedo solicitar una Lectura Astrológica?

La Lectura Astrológica, para mí, sólo se realiza una vez para una persona, puesto que el panorama no cambia, no se trata de evolución constante como las preguntas cotidianas que podemos realizarle al Tarot, sino que las tendencias y patrones que nos muestre esta Lectura son puntos de partida, los cuales podemos aceptar o adaptar según nuestro propio devenir.

 

Lectura Astrológica y Astrología

Me gustaría especificar que no soy astróloga, no levanto la Carta Astral. Mientras que ésta última, la cual debe ser realizada por un@ astrólog@, se basa en el estudio exclusivo del mapa del cielo en el momento en el que naciste, dándote muchos detalles, tendencias, patrones y predicciones, la Lectura Astrológica, aún tomando principios de la Astrología, se basa en el conocimiento del Tarot, e incluye las bases astrológicas a los Arcanos Mayores y Menores, a sus pautas y sus significados. No creo que una lectura sea mejor que otra, más bien considero por experiencia que ponerte en manos de un@ profesional para que te levante la Carta Astral y por otro lado que un@ Tarotista te realice la Lectura Astrológica puede ser muy enriquecedor y complementario. Lo bueno de la  Carta Astral es que te llevarás tu lectura registrada (te la darán en mano o te la enviarán por email, dependiendo del astrólog@). En mi caso, también te facilitaré la lectura registrada con la posición de las cartas, para que puedas volver a revisarla cuando lo desees.

Si te decides a realizar tu Lectura Astrológica, dispón de tiempo para estar tranquila, y si decides realizarla online prepara un cojín para tu silla y un té o café reconfortante, porque es una lectura larga, la media puede ser de tres horas.

¿Qué te parecería realizarte este regalo?

 

El hombre más poderoso es el que es dueño de sí mismo.Séneca

Por qué el Tarot no me responde

No sé si te ha pasado a ti, pero es muy normal escuchar a personas que se echan las cartas y dicen que no les han acertado y que lo que les dijeron no se les ha cumplido. Puede ser que el o la tarotista (a partir de ahora usaré el término genérico de la tarotista, por alusión personal y porque este es un espacio de igualdad) no fuese bueno, o también que el mensaje no llegó como debía. Me explico:

 

A veces no acertar significa que no se cumple en el tiempo que el o la consultante ha estipulado

Quizás su lógica le hace deducir que la solución o respuesta llegará en un tiempo concreto y resulta que llega, pero más tarde de lo esperado. Salvo que la tarotista haya asegurado una fecha o periodo de tiempo concreto, normalmente este desencuentro supone culpar a la lectora del tarot de la falta de acierto.

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Las Tarotistas Evolutivas no solemos predecir el futuro

Y eso nos ocurre porque no creemos en respuestas que adivinen el porvenir. Hablando de mí, yo no adivino, interpreto. La virtud de una buena lectura (que no tirada,  prefiero decir que leo o interpreto el Tarot a que echo las cartas) es hacer una pregunta concreta y partir de ella interpretar la amplia respuesta que nos da el Tarot. Incluso cuando las preguntas se formulan en formato “Sí o No”, las respuestas son muy ricas en detalles, a no ser que se realice una tirada con pocas cartas que den una respuesta muy concreta y muy escueta.

En el caso de que la lectura no requiera pregunta, como puede ser con una lectura general, las propias cartas elegirán el o los mensajes que le harán llegar al o la consultante. En estos casos, si te ves en esta situación lo mejor que puedes hacer es escuchar la respuesta, recibirla y con calma meditarla.

 

¿Pueden las cartas no responder?

Por supuesto. Esto puede suceder porque quizás quien nos consulta no debe conocer la respuesta por diferentes motivos: es una información que no es relevante y puede perjudicar al consultante, es algo que no debe saber, o incluso puede que no deba saberlo por la tarotista, porque esa información puede tener algo que ver con ella o le puede afectar de alguna manera aunque no haya tenido contacto previo con el o la consultante. Sea como fuere, las cartas son sabias incluso cuando callan.

A modo de conclusión, diré que las cartas son entes cargados de energía, que tienen la “voluntad” de emitir mensajes,  eligiendo el momento y las circunstancias. Siempre que realizo una lectura general digo que no sé qué van a contarnos las cartas, porque doy por hecho que ellas hablan y yo interpreto. No se trata sólo de un simple método de adivinación sino que la sabiduría y visión que aportan las convierten en un oráculo muy interesante en nuestro devenir personal.

 

“El tarot aclara, muestra la voluntad del consultante y ayuda a descubrir lo que hay en él.” Alejandro Jodorowsky