Mi Tarot Femenino VIII: La Estrella

Seguimos conociendo a nuestras Arcanas en este viaje a través del Tarot, llegándole el turno en esta ocasión a La Estrella, una hermosa joven de rostro apacible que vierte agua de dos jarras en un gran río. Podrían ser las dos jarras con las que trabajaba La Templanza, no sé qué opinas.  Iluminada por las estrellas, un paisaje evocador de la expansión de la plenitud le recuerdan que el mundo es suyo, desde el momento en el que ella dibuja su realidad y la integra con la esencia misma, con Todo lo que Es.

 

 

Soy

La Estrella entrega, da, sin esperar nada a cambio. Sus aguas equilibradas y depuradas son entregadas a un río que fluye, recogiendo agua de otras tantas jarras y fusionándola con la esencia pura del Agua. Este acto de entregar supone tomar conciencia de que formo parte de la Energía Pura y Creadora de Todo lo que Es. Me muestro tal y como soy, por eso me desnudo, porque soy una gota de agua sincera de ese gran río que, en algún momento, se fusionará con un océano infinito. Por todo ello, simplemente Soy.

 

 

La Templanza representa en Astrología a Las Pléyades, un grupo de estrellas pertenecientes a la constelación de Tauro. Se mencionan en diferentes tradiciones y culturas, siendo siempre referencia de plenitud, de morada espiritual. Concretamente, se reconoce entre estas estrellas a Maya, diosa maternal griega, diosa romana de la primavera, dando nombre al mes de mayo, y también diosa hindú, principio femenino de la creación, diosa de la ilusión, entendida como aquello que vemos pero que no es real. Maya es también el nombre de la madre del Buda Siddhartha Gautama, que, con idea de proteger a su hijo, creó para él un mundo de ilusión donde la enfermedad, la pobreza y la vejez no existían.

Rompe el velo de Maya, atrévete a integrarte en la realidad, y, simplemente, a Ser.

 

La poética del parto

Fíjate qué curioso: pasamos nuestros primeros nueve meses de existencia en el vientre de mamá. Allí nos convocan cuando nos crean y en ese mismo espacio de calor y protección empezamos a tomar forma. Una vez que estemos preparadas para salir al mundo, mamá nos acompañará  a la puerta de salida mediante el parto. Años más tarde lo volverá a hacer, cuando seamos adultas y podamos hacernos cargo de nosotras mismas.

La separación

Cuando se produce un parto, el bebé llora desconsoladamente mientras la madre grita de dolor como culminación a horas previas de dilatación y contracciones. Si está el padre presente, agarra la mano de la parturienta o, como muestran en algunas películas, se desmaya. Hay mucha sangre, cuidados máximos para que el recibimiento del bebé sea perfecto, y una vez que se corta el cordón umbilical, la madre cae rendida de agotamiento en la cama. ¿De verdad que esa experiencia de dolor, gritos, sangre por doquier y llantos nos deja un recuerdo hermoso y maravilloso?

El parto supone a nivel emocional una experiencia traumática de separación entre la mujer y el ser que se ha formado dentro de ella. El útero ha creado un hogar seguro y acogedor para este pequeño ser, pero llega un momento en el que la naturaleza obliga a que el hijo abandone el primer hogar materno y se enfrente al mundo como individuo independiente.

 

 

 

El Proyecto Sentido

Forma parte de la poética del parto cómo se presenta el bebé al mundo: de nalgas, con el cordón umbilical  enrollado en el cuello, o incluso si nace rápido, si se hace esperar, si es prematuro, o si precisa cesárea. El bebé también se manifiesta  y muestra con su llegada lo que dicen sus memorias. Quizás sus padres esperaban un sexo diferente al que este bebé trae, o está evocando la idea de aborto que se planteó la madre en algún momento, o el miedo «a lo que se viene encima» de unos padres primerizos. Estas ideas forman parte del Proyecto Sentido, término que define las memorias psicoemocionales del bebé desde antes de su concepción hasta aproximadamente los tres años de edad. Las circunstancias de sus padres, sus creencias sobre la paternidad, las preocupaciones del momento y las memorias de los árboles genealógicos de ambos influirán en el Proyecto Sentido del bebé.

Influirán también las preguntas que se puede plantear la mamá desde la concepción del bebé hasta su alumbramiento: ¿Voy a poder proteger a mi bebé si está fuera de mi útero? ¿Seré yo capaz de darle un hogar? ¿Ayudará este bebé con su presencia fuera de mi vientre a que su padre pase más tiempo conmigo? ¿Por qué ha tardado tanto en nacer? ¿Quería yo realmente ser mamá?

 

Sanar las memorias uterinas

Todos tenemos un Proyecto Sentido que explica nuestra misión en la vida en función de lo que nuestra familia esperara de nosotros y por qué creemos nosotros que hemos venido al mundo. Por ejemplo, si mi mamá pasaba mucho tiempo sola porque mi papá trabajaba mucho, quizás yo creo que he venido al mundo a hacerle compañía a mi mamá, cuando ella realmente  estaba llamando la atención de su compañero. Esto me puede afectar en que me puedo convertir en una mujer que tiene dependencia emocional con su madre y que no me separo de ella. Me puede costar encontrar pareja, porque inconscientemente no quiero dejar sola a mi mamá. Y si, supongamos, a mis dos años de vida mi papá abandonó a mi mamá y se fue con otra mujer con la que fundó otra familia, inconscientemente mi mamá me rechazará porque no conseguí que mi papá se quedara en casa. La situación que se puede dar es que mi mamá y yo discutamos mucho y nos echemos cosas en cara, y al mismo tiempo estaré toda la vida buscando su aprobación para todo.

Todas estas memorias son inconscientes, pero las tenemos y nos afectan en todas las áreas de nuestra vida. Conocer nuestro Proyecto Sentido nos ayuda a conocernos y a entender a nuestros padres, partiendo siempre de la premisa de que siempre hicieron las cosas lo mejor que pudieron.

 

Bella imagen extraída de aquí

 

 

Sanar el Proyecto Sentido

Sabiendo cuál es mi Proyecto Sentido, puedo tomar conciencia de los miedos y bloqueos que tengo y puedo decidir si quiero o no mantenerlos. Trabajar el Proyecto Sentido supone una investigación profunda  en nuestras memorias y a las memorias de nuestro árbol genealógico, depurando y liberando historias que influyen a las personas implicadas. En otras palabras, sanar mi Proyecto Sentido me libera  a mí y también a mis padres, y si mis memorias afectan a otras personas de mi árbol, también los libera. 

El parto puede ser una experiencia traumática o poética, dependiendo de la conciencia que tengamos, de cómo hayamos vivido el embarazo y de los medios que pongamos para disfrutar de un parto en armonía con facilitadores preparados para ello, como son las doulas. Tomando presencia en mis emociones, poniendo cuidado en lo que me digo, viviendo de la manera más natural y auténtica mi embarazo y aceptando los pensamientos y momentos en los que me siento mejor  y peor, ayudaré a que el Proyecto Sentido de mi bebé sea lo menos negativo posible, sin culparme tampoco de las creencias perjudiciales que herede (porque nunca el Proyecto Sentido va a ser perfecto como queremos que sea, pero lo será porque traerá el programa específico que debemos trabajar en esta vida) y el parto puede convertirse si así lo deseo en un recuerdo poético.

Imo, la centésima mona

Si hay un libro que nos sirve de base y pilar a quienes hemos abierto alguna vez un Círculo de Mujeres es El millonésimo círculo, de Jean Shinoda Bolen. Lectura casi ritualística en estos espacios suele ser la historia del centésimo mono, para explicar y entender cómo un círculo nace, se manifiesta y se expande.

 

Las memorias colectivas

La teoría del campo mórfico de Sheldrake dice que existe una memoria colectiva debido a que todos estamos unidos al mismo campo mental, por lo que, cuando sucede algún acontecimiento crítico o decisivo, las consecuencias de dicho cambio afectan a todos los integrantes del campo mental. Tanto los seres humanos como los demás animales y plantas participan de esta memoria colectiva. El cambio introducido provocará un nuevo patrón de conducta que se integrará en todos los componentes porque resuenan con la egrégora, el campo energético, creado y compartido. En otras palabras, estoy hablando del inconsciente colectivo de Jung.

 

Imo, la pionera

Imo es una mona que alteró la memoria colectiva de su raza a raíz de un cambio de comportamiento espontáneo. Resulta que tanto ella como su comunidad eran objeto de estudio para un grupo de científicos. Una serie de islas de Japón estaban ocupadas por diferentes colonias de monos, y para poder realizar sus investigaciones, los científicos les arrojaban boniatos para que los monos bajaran de los árboles y así verlos en su totalidad. En una ocasión, Imo, supongo que hallándose en su fase de Doncella, realizó una acción pionera: mojó su boniato en el mar con el fin de limpiarlo de arena y pesticidas, y se lo comió, descubriendo el delicioso sabor que la sal daba al tubérculo. Le gustó tanto que decidió enseñárselo a su familia, propagándose el descubrimiento rápidamente por toda la isla y convirtiéndose en costumbre. 

Los científicos descubrieron que los monos aprendían por imitación, pero lo realmente sorprendente fue descubrir que, otros monos de otras islas, empezaron de repente a lavar también sus boniatos en el mar, como si llevasen toda la vida haciéndolo. No fue Imo quien les enseñó personalmente, pero sí que provocó con su acto pionero este cambio de actitud más allá de su comunidad. Entonces sí podemos decir que fue Imo quien les enseño.

Imo es la centésima mona, la que inclinó la balanza cuando al realizar algo que se salía de su rutina y confort provocó que toda la comunidad cambiase. Un pequeño cambio puede provocar otros enormes. Y un montón de pequeños cambios, un montón de centésimos monos imagina todo lo que pueden llegar a mover.

 

 

El millonésimo círculo

El círculo de mujeres (o mixto, el que resuene contigo) al que asistas será el millonésimo de tantos que  han surgido antes, desde tiempos inmemoriales, y te aseguro que no será el último. El Círculo al que asistes es consecuencia de la acción de Imo, y muy probablemente tu Círculo será otra centésima mona más. También puedes ser tú Imo, si abres otro círculo a consecuencia de haber estado en alguno o porque has leído El millonésimo círculo y te has inspirado.

 

El círculo ancestral

Cada vez que abrimos un círculo, al ser el millonésimo, estamos invocando a los círculos que fueron abiertos y a todos sus integrantes. Cada círculo tiene memoria colectiva, y al ser invocados traen esas memorias consigo. Es por ello que los círculos son ancestrales, porque traen las voces del pasado y se integran en el presente, y lo que hagamos y digamos en el círculo quedarán plasmado como memoria ancestral para los círculos que se abrirán después y a partir del nuestro. Si lo piensas, ¡los círculos son contagiosos!

Para abrir un círculo, no necesitas más que sentir la llamada en tu interior. Si tienes ese deseo, es porque el arquetipo del círculo y todas las voces y memorias que éste acumula te están llamando. Escucha y sigue ese pedido y no te preocupes de organizar y facilitar un mejor  o peor círculo, simplemente ponte en acción, porque tal y como salga será perfecto. ¡No puede ser de otra manera!

 

 

Mi círculo en mí

En el círculo, lo único que hay que hacer es ser una misma. Vamos al círculo para ser nosotras mismas, y así nutrir y nutrirnos de todas las personas presentes. Buscamos el bienestar, el apoyo y la comprensión de quienes quieren vivir lo mismo y crear comunidades más sanas y puras. En el círculo se puede meditar, realizar alguna actividad conjunta como tejer (las Mujeres tejemos lazos de sororidad), escucharnos unas a otras o reírnos. El círculo se va manifestando y va dando carácter al grupo. Se inicia cuando así se siente y decide, se realizan las sesiones que se pidan por parte de las integrantes, y cuando llega a su fin, se cierra con todo el amor incondicional del Universo. Todo lo que en él pase es sagrado y pasa a formar parte de las memorias colectivas del círculo. 

 

Cierra los ojos, llévate las manos al corazón, toma una respiración profunda y pregúntate: ¿Te están llamando las memorias ancestrales del círculo?

Mi 8 de Marzo

Este día es especial para todas las Mujeres. Celebramos  el reconocimiento de ser quienes somos, nos empoderamos y nos unimos para que nuestras voces suenen más altas y fuertes. Nos escuchamos, nos apoyamos, nos defendemos, y nos alimentamos de la energía del Útero que clama por ser liberado. Nuestro cuerpo, nuestra independencia, nuestra profesión, todo se lucha, todo se reivindica y todo se pone en valor ese día, al menos de manera pública, porque todos los días para Nosotras es 8 de Marzo.

Mi 8 de Marzo hoy lo dedico a reconocer mi voz, al derecho a ser escuchada y tomada en cuenta. Quiero compartir contigo una historia que viví hace unos años, sin entrar especialmente en detalles de quiénes fueron, porque lo importante para mí es cómo lo viví.

Yo ya era adulta, estaba estudiando en la Escuela de Idiomas y tenía un grupo de compañeros mayores que yo, casi todos hombres. El ambiente en general era muy masculino, había mucha energía yang, mucha lucha de egos, casi un Juego de Lingams (forma delicada y amorosa de referirse al miembro viril masculino en el Tantra, aunque a todos ellos el término les venía grande). Yo me encontraba en un mal momento emocional en mi vida, mi amenorrea estaba en auge (dejé de menstruar tras una ruptura sentimental, desvalorización total de mi persona. Te cuento más sobre este síntoma aquí) y mi único deseo era esconderme del mundo. Entonces apareció Sujeto 1, que me doblaba la edad, un señor respetable, casado y con descendencia. Su necesidad de llamar la atención empezaba por su actitud impositiva en el habla y terminaba por el frasco de perfume con el que se bañaba cada vez que salía de su casa. Como buen patriarcal con aires de galán, decidió que le apetecía conquistarme, por lo que empezó a imponerme su presencia, me regalaba piropos tan rimbombantes como babosos en público y en privado y se permitía también el lujo de acariciarme la espalda cada vez que me saludaba con dos besos. Para mí era muy desagradable, pero, ¿sabes una cosa? Yo en aquella época pensaba que, si le decía que no me gustaba su actitud, estaría ofendiendo gratuitamente a una persona que sólo estaba siendo amable conmigo. Como si me estuviera haciendo un favor.

En ese grupo habían más Sujetos. Todos testigos del acoso que yo estaba sufriendo, todos ciegos, sordos y mudos. Sólo un Sujeto 2 decidió apoyarme, adoptando una actitud paternalista, que en ese momento agradecí, basada en pegarse a mí como una lapa y mirar desafiante a Sujeto 1. Años más tarde comprobé que Sujeto 2 estaba marcando territorio porque tenía similares intenciones que Sujeto 1, pero más dulcificadas.

 

 

Yo descargaba la impotencia y la rabia que sentía durante las clases que compartíamos, porque el Profesor, gran amigo de Sujeto 1, dejaba que éste actuara como macho alfa y ocupara el espacio de las explicaciones en hablarnos de sus  tonterías personales (ni siquiera en el idioma que estudiábamos, al menos así habría sido útil). Mis compañeros, los otros Sujetos, callaban pese a sentirse también molestos ante esta pérdida de tiempo, pero un Sujeto 3 me culpaba a mí de cargarme con mi actitud la armonía de la clase.

Y el Profesor también cargó contra mí. Los exámenes orales eran muy fáciles para unos y algo más complejos para mí. Fueron varias las humillaciones durante el curso, pero recuerdo particularmente dos: en aquel momento yo ya había defendido mi Tesina en la Universidad, hacía muchos años que escribía, ya era una pasión para mí (creo que este blog lo atestigua). Este Profesor me dijo en una ocasión que yo era la típica que escribía mucho y no decía nada. En otra ocasión, a final de curso, nos hizo entrar en el aula de dos en dos para entregarnos las notas. A mí me hizo entrar con Sujeto 1, y te imaginarás quién recibió alabanzas y a quién aprobó «por pena». Dos años después, este Profesor leyó un artículo que escribí para un congreso y me regaló toda clase de alabanzas y comentarios de admiración, y durante un tiempo mantuvimos interesantes conversaciones de feminismo, siempre con un halo de distancia energética por ambas partes. Creo en la redención y en la rectificación, no sé si ese acercamiento fue una disculpa encubierta. Mi visión como feminista y como sanadora de memorias es perdonar lo sucedido basándome en lo que yo contribuí para que esa situación se diera, por ende estoy trabajando en ello.

Importante, perdonar lo que está en mí implica conectarme con el Amor, energía de sanación, no justificar lo que otros o yo hiciéramos en esa situación.

 

 

Con respecto a Sujeto 1, en ese momento me acobardé, me quedé paralizada. Recibí invitaciones a hoteles, me escribió relatos eróticos conmigo de protagonista (¿Le has practicado a un hombre sexo oral con un cubito de hielo metido en tu boca? Porque yo no, al menos fuera de uno de esos relatos), me mandaba canciones, pero eso sí, dejando claro que él no iba a separarse y que nunca había engañado a su mujer. Ahora me veo con perspectiva, y me doy cuenta de que fui pasiva, inerte, nunca dije sí pero tampoco dije no. Simplemente aguanté el chaparrón y en cuanto pude, me alejé, salí huyendo de esa esquina en la que me veía acorralada. No me defendí, inconscientemente acepté la culpa que me estaban dando el Profesor y los Sujetos: no hago lo que me manda el patriarcado y ello supone crear desarmonía en el grupo.

De las pocas compañeras que tenía en el grupo, sólo una Mujer supo reconocer y empatizar con la experiencia tan difícil por la que yo estaba pasando. Sus recursos en empoderamiento femenino eran en aquel momento escasos como los míos, no era tampoco un asunto tan sonado como lo es hoy. Con el auge del feminismo y la lucha por nuestro espacio nos identificamos y pudimos poner nombre a situaciones de discriminación vividas por el hecho de ser mujeres. Todavía mantenemos nuestra amistad basada en el cariño, respeto y admiración que nos profesamos. Gracias, Amiga, Hermana.

Hoy, que soy Terapeuta Menstrual y Moon Mother, que menstrúo con normalidad y sin dolor, que canalizo y sano memorias uterinas, me observo con Amor y me digo que lo hice lo mejor que pude y supe. Me recuerdo que no hay culpables en esta historia, solo un grupo de hombres que ejercieron su derecho de ser hombres en una sociedad machista y una mujer que sufrió las consecuencias porque no supo alzar su voz y hacerse escuchar. Mi reclamo hoy es que se escuche nuestra voz, que nos levantemos cada mañana diciéndonos nada más abrir los ojos una palabra bella, amable, que seamos sinceras con nosotras mismas y con los demás, que expresemos con total libertad qué queremos y qué no, que pidamos cuando queramos o necesitemos algo y que rechacemos lo que no nos interese. Escúchate, respeta tu voz y álzala, asegurándote de que tu eco llega hasta el vientre de la Madre Tierra.

Feliz día de la Mujer, Hermana 

 

Pautas para un ritual

La conexión con la energía nos hace, en algún momento, realizar rituales. No importa si los seguimos de un manual, de un artículo de un blog o lo creamos nosotras mismas. Tampoco importa la ocasión, puede ser una iniciación, una ofrenda, un círculo de mujeres o una meditación. Lo que te presento hoy son una serie de pautas muy sencillas que para mí son fundamentales a la hora de realizar un ritual. ¿Las quieres conocer?

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

1.- ¿Tienes claro qué quieres consagrar?

Lo primero es saber qué estás ritualizando: una meditación para conectar con la Diosa (una Womb Blessing por ejemplo), un Rito de Paso, una fiesta wiccana, para lo cual es importante conocer los elementos de la estación que quieres venerar o la luna (para más información, busca los Sabbats y Esbats wiccanos). También si hay entidades o dioses, o ancestros incluso a los que quieres venerar o reconocer, y qué objetivo buscas con el ritual. Será importante para que sepas con qué elementos debes contar.

2.- Elige el espacio

Hay rituales que se ofrecen hacer al aire libre, pero es importante elegir el momento y el lugar. Por ejemplo, un Rito 13º del Útero Munay-ki queda precioso en la playa, incluso dentro del agua mojándonos hasta el vientre, pero en invierno sería una locura. Igual que una iniciación en Umbanda o Candomblé normalmente se practica dentro del Terreiro, el templo que acoge estos cultos. Elige tu espacio y sacralízalo.

3.- El altar

Todo ritual tiene un altar. ¿Sabes por qué? Porque es el lugar donde colocamos los elementos que representan la energía que estamos invocando. Un altar pagano tendrá representados a los cuatro elementos de la naturaleza: aire con incienso, agua con una copa de agua, fuego con la vela y tierra con una piedra, un ejemplo sencillo y básico. Si dedicas el ritual a una entidad, pon una imagen suya, si lo dedicas a una estación, puedes poner hojas  y flores propias de ese tiempo, o una ofrenda con frutas. Puedes combinar dos energías afines que tú las sientas así, aunque a veces es bueno conocer qué dice la tradición al respecto. Por ejemplo, considero una buena idea hacer un ritual para la abundacia y colocar elementos dorados, a Lakshmi y Oxum juntas y frutas de verano, pero no pondría a compartir espacio a Ogum y Xangô en un altar de Umbanda o al Rey Roble y el Rey Acebo en la fiesta wiccana de Yule.

4.-Concentración y silencio

Parece evidente, ¿verdad? ¡Pues a veces no lo es! No te imaginas la cantidad de veces que, al terminar una meditación, lo primero que hace la persona es continuar una conversación justo en el mismo punto donde la dejó antes de empezar a meditar. En ese caso no ha habido ni concentración ni silencio, porque la voz interior se ha pasado todo el tiempo recordándole a la persona el tema que dejó a medias en su conversación. Es también muy importante mantener silencio y concentrarse durante el ritual. Que sí, que también he visto casos de esos.

5.- Abre el ritual expresando la intención

Tanto si estoy sola como en grupo, es importante declarar cuál es la intención del ritual que estamos haciendo, aunque sea evidente. Puedo convocar una meditación tan conocida como la nombrada antes Worlwide Womb Blessing, la Bendición Mundial de Útero, y aunque las asistentes a mi convocatoria sean expertas, mi deber es expresar de viva voz qué vamos a hacer y para qué. Con respecto a la importancia de la voz en el ritual, la autora Harwe Tuileva habla sobre este tema en un libro recomendadísimo, Un viaje de trece lunas.

6.-Explica el ritual

Junto con la explicación de la intención, explico en qué va a consistir el ritual y, en el caso de que haya más gente y éstos deban hacer algo, los avisaré con tiempo, primero por la comodidad y tranquilidad de todos los asistentes, y después para que todo fluya lo mejor posible. Además, si alguien hace algo sin entender, el ritual pierde fuerza.

7.- Cierra el trabajo

Tanto en procesos terapeúticos como en rituales, todo trabajo que se abre debe ser cerrado. No dejamos el ciclo abierto, aunque el trabajo sea largo como puede ser en terapia. En un ritual es más fácil, normalmente se abren y se cierran el mismo día (hay excepciones, como los rituales de Candomblé o Batuque, que duran varios días, pero también se cierran).  Abrimos con una intención, y cuando cerramos agradecemos por todo lo sucedido durante el ritual, incluso lo que no nos haya gustado, porque todo sucede por algo, por aprendizaje o porque tenía que ser así por el motivo que fuera.

¿Tienes algo que quieras ritualizar? Sólo siéntelo, conecta con esa idea, prepara tu ritual, sigue estos sencillos pasos, y sobre todo, ¡disfrútalo!

Imagen extraída de aquí

 

 

Para la Adolescente que fui

He encontrado, rebuscando entre mis recuerdos, dos diarios de mi época adolescente. Siete años en los que empecé a tener mi primer contacto con chicos hasta que cumplí los 22 años en plena etapa universitaria. Me he leído con todo el Amor que la Mujer Consciente que soy siente hacia su Adolescente Interior, la he abrazado cuando la he notado triste y me he reído cuando disfrutó contándole anécdotas a su Querido Diario.

 

La espera constante

La Adolescente que fui esperaba, esperaba siempre. Esperaba una llamada, una invitación, un beso. No tenía iniciativa, sabía que eso no le correspondía a ella, que siempre era Él quien daba esos pasos. Él no tiene nombre, o tiene muchos, no importa porque la espera era siempre la misma. Y entre tanto esperar y adaptarse a las circunstancias, nunca cerraba ciclos.

Hoy es Él, mañana Él tiene otro rostro, pero aparece sin que la Adolescente que fui dijera «la historia con Él se acabó». De hecho, a veces Él volvía, para quedarse durante dos frases de mi Querido Diario, pero volvía. Esa Adolescente que fui no supo cerrar etapas porque tampoco supo poner límites.

 

 

Las frases lapidarias

La Mujer Consciente que soy abraza con amor a la Adolescente que escribió en su Querido Diario me halaga que Él se haya fijado en mí, es maravilloso, tengo miedo de que Él no me responda, y aunque el no ya lo tengo, tengo miedo de que me lo diga. Anhelo tanto el sí que me obsesiona (a este Él mi Adolescente le pidió salir y como se lo tenía que pensar, en su infinita generosidad Ella le dio un mes en el que ella quedaría, como siempre, esperando. Finalmente ese Él le contestó con el temido No), y a veces pienso que si no se da prisa un día le voy a perder y Él se va a quedar sin mí.

 

El Amor Verdadero

Mi Adolescente querida, mi Niña preciosa: no esperes más, no eres pasiva. Actúa siempre siguiendo los dictados de tu corazón (y más adelante entenderás que también los de tu Útero). Ese Él no existe, es una sombra que el patriarcado ha puesto para que aspires a algo que, por suerte, no existe. Es tan maravilloso decir No, como decir Adios. No bailes al son de sus deseos, danza al ritmo de los tuyos. Cuando dices No y marcas tu espacio, tu sanctasantórum emocional, alejas a quienes se alimentan de tu espera y acercas a quienes disfrutan de tu compañía. Si no contesta, si no se da prisa, si no te ve, es porque Él tampoco se mira, porque alimenta su baja autoestima destrozando la tuya. No es ningún halago que alguien como Él se fije en ti, lo normal es que lo hagan quienes saben apreciar tu Luz, la misma que ellos irradian.

Bájalos del pedestal, Él pasa a llamarse Sujeto Anónimo, Mancha de un Recuerdo Lejano. Ciérrale la puerta, cierra ese ciclo, levántate de la silla en la que has estado tantos años esperando, sonríe e ilumina con tu belleza al mundo entero. Te mereces encontrar el Amor Verdadero, el que tú misma te regalas a cada momento.

¡Qué guapa estás desde que te quieres tanto!

Plenopausia: La Coronación de la Chamana

Llegar al final del ciclo biológico de la menstruación supone para muchas mujeres el final de una etapa asociada a la juventud, a la actividad sexual puesto que se tiene la creencia de que baja la líbido. Ya no soy una mujer activa, ya no podré tener hijos independientemente de que los desee o no, mi vejez ha decidido por  mí. Sufriré sofocos, engordaré, seré carne de osteoporosis, y un sinfín de males más que colaborarán a sumirnos en una profunda depresión de menopausia  y ocaso.

Para llevar mejor los síntomas desde la perimenopausia (los años previos a la propia menopausia donde empieza a descender la producción de estrógenos, una de las hormonas más importantes ligadas a nuestro ciclo menstrual) es conveniente dejarnos ayudar por un@ profesional, como un@ ginecólog@, además de seguir pequeñas pautas como cuidar un poco nuestra alimentación (el calcio es un gran aliado para nuestros huesos), descansar, practicar meditación, hacer ejercicio moderado como salir a caminar por la orilla del mar para beneficiarnos del exfoliante que le regalaremos a nuestros pies y el aporte de yodo y sodio que nos dará el agua marina. Y sobre todo, lo que más nos va ayudar es cambiar el enfoque pesimista de la menopausia y darle un giro apoteósico: en vez de entrar al ocaso de la menopausia, tras la menstruación la Mujer se corona abrazando la Plenopausia.

 

Elijo alimentarme de Amor y Belleza, por eso, me Elijo a Mí Misma

 

Tu nuevo término aliado: Plenopausia

¿Por qué utilizo este término? Porque la Plenopausia supone también el fin de la vida menstrual, pero en vez de como una pérdida de un símbolo muy representativo de la feminidad (aunque no nos haya gustado tener la regla), es una subida de status personal: paso de ser cíclica a alcanzar mi madurez emocional, ya no necesito conocerme durante las cuatro fases que dura mi ciclo y depurar cada mes lo que ya no necesito. Soy Plenopaúsica precisamente porque soy una Mujer Plena. Y si en algún momento necesito regirme con los arquetipos, sabré reconocerlos en mí o simplemente miraré a la luna y me sincronizaré con ella.

 

La Coronación de La Chamana

Hay un Rito de Paso precioso para este momento, cuando la mujer decide asumir su status de plenopáusica, y se corona como Chamana, otro de los nombres que recibe el arquetipo de la Hechicera. Podría decirse que, de manera natural, la plenopaúsica adopta este arquetipo puesto que es el que se mira más adentro, el que más convive consigo misma. De alguna manera, la Chamana reúne las virtudes de los demás arquetipos aunque tomando conciencia de que todo parte de ella y finalmente también es para ella: es activa como la Doncella, es creadora como la Madre y destructora como la Bruja. Es el arquetipo de la transmutación.

En este rito antes nombrado, la mujer plenopaúsica inicia un viaje hacia sí misma donde se conecta con su oscuridad y sus sombras para liberarse de ellas y volver a nacer como  una Mujer Plena y Consciente, que se ama y que se elige a Sí Misma.

Menarquía: El Despertar de la Doncella

¿Recuerdas cómo fue tu primera menstruación? ¿Cómo la viviste, qué te dijeron tus padres? ¿Fuiste de las primeras o de las últimas en menstruar en tu clase? Esa primera regla es la menarquía, el momento en el que se dice que pasamos de niñas a mujeres, aunque a mí me gusta más decir que pasamos a ser cíclicas.

Todo empieza con «El Despertar»

En el libro Luna Roja de Miranda Gray hay un cuento precioso llamado El Despertar, en el que una niña llamada Eva vive su menarquía y conoce a las diferentes diosas que representan las cuatro fases del ciclo menstrual. De hecho, se llama Eva y también se siente tentada con un jugoso fruto rojo que cuelga de un árbol, su propio Árbol del Útero. La guardiana del árbol, una serpiente, le advierte de que si arranca el fruto se convertirá en mujer y heredará los poderes de la condición femenina, así como cambiará su energía volviéndose cíclica y pasando por cuatro fases como lo hace la luna. Vivirá la creación durante su fase preovulatoria y la destrucción durante su menstruación, asumiendo que cada una de las fases tiene su propio poder y que aceptarlos y disfrutarlos en armonía es lo que le hará convertirse en una mujer consciente. Aceptando la responsabilidad que esta decisión conlleva, Eva arranca el fruto e integra la energía cíclica femenina.

 

Y resulta que cuando la Doncella se dejó seducir por el fruto rojo que lo ofrecía la Bruja, no murió víctima de su ingenuidad sino que despertó a la vida

 

Quien despierta es La Doncella

La Doncella es el arquetipo que se asocia al despertar en la menarquía, y al despertar en nuestro ciclo menstrual. Esto ocurre al terminar la menstruación, cuando entramos en nuestra fase preovulatoria. Nuestra energía es activa, impulsiva, la sensación es la de resucitar después de un letargo. Es el momento de empezar proyectos, de salir a comerse el mundo, de disfrutar de pequeños y grandes placeres.

La Doncella recibe otros nombres como La Virgen y mi favorito, La Guerrera. Todo es nuevo, es joven y tenemos el impulso y la valentía para emprender lo que sea. Después del primer sangrado, la niña cíclica entrará en contacto con su Doncella y experimentará estas energías. Con un trabajo previo como puede ser un Rito de Paso, la niña será consciente de lo que está viviendo y la integración y visión del ciclo menstrual será para ella algo normal y cotidiano, sin traumas ni malos recuerdos posteriores.