Mi Tarot Femenino II: La Emperatriz

Seguimos conociendo a las Arcanas del Tarot, y en esta ocasión es el turno de La Emperatriz. Esta mujer tiene indumentaria real, se halla sentada en un trono y en sus manos sostiene un cetro y un escudo. En algunos Tarots podemos apreciar que está embarazada, mientras que en este podemos intuirlo al ver cómo nace el cetro de poder de su vientre.

 

El poder de maternar

La Emperatriz representa el resultado de la unión de dos opuestos, los que se planteaban en La Papisa. Es así lo nuevo, lo creado, lo fecundado. Volvemos a su cetro, cuyo mango nace de su ombligo y culmina en una gran bola que representa el mundo, sobre el que hay una cruz que evoca la espiritualidad. La maternidad puede verse por tanto como un acto físico y biológico como aquellos proyectos que nacen de nosotras y que, al hacerlos crecer en nosotras, los cargamos como un embarazo. Tal y como hace el arquetipo de La Madre.

Energía Creadora

Podemos encontrar referencias de La Emperatriz en la Mitología Clásica, en diosas como Deméter, ya que ella es la Madre Tierra. Si La Papisa era Isis con velo en símbolo de su virginidad, La Emperatriz es la misma diosa desvelada.

La creación femenina nace del Útero, de sus ciclos y de su energía sexual

Se la ha identificado también con mujeres creadoras de grandes imperios como Teodora de Bizancio, esposa de Justiniano I, y Cleopatra, e incluso se ha visto en ella a la Mujer que aparece en el libro del Apocalipsis 12, símbolo de belleza, placer y fertilidad:

Una mujer vestida del sol, con la luna debajo de sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas. Y estando encinta, clamaba con dolores de parto, en la angustia del alumbramiento.

Para esos días cercanos a la ovulación, cuando nuestra energía alcanza la plenitud solar o sentimos la luna llena en nuestra energía uterina, meditar con La Emperatriz es todo un regalo.

Y para tu día a día, para afrontar la vida desde tu poder personal, desde tu evolución desde el empoderamiento, ¿qué te parecería incluir a La Emperatriz como una de tus referentes de Mujer que ocupa su lugar, que se gobierna y se nutre de Amor?

Amenorrea: cuando mi menstruación decide no bajar

Eres una mujer fértil, en edad de menstruar, más o menos regular, siempre a tu manera y con tu calendario (recuerda que no existe el ciclo menstrual perfecto de 28 días, o al menos la mayoría no lo seguimos). Menstrúas un mes, y al siguiente, pero al próximo ya no, y tampoco al que sigue, y al siguiente manchas, y después dejas de menstruar. Pero no notas síntomas menopáusicos, no tienes sofocos, ni cansancio excesivo, ni sudores exagerados, ni sequedad vaginal, aunque sí un poco de tristeza, de melancolía, de malestar emocional. Vas al ginecólogo y te detecta amenorrea, por un desajuste hormonal, así que te regula las hormonas posiblemente con una píldora anticonceptiva que te provocará un ciclo perfecto de 28 días, con una sangre roja y bien limpia y sin dolor, porque lo que estás teniendo es una falsa menstruación, que servirá para enseñarle a tu aparato reproductor nuevamente el hábito de menstruar. A mí no me gusta cómo suena, ¿y a ti?

 

 

Vamos a empezar por el principio: ¿Qué es la amenorrea?

Es la ausencia de menstruación debido, en la mayoría de los casos, a la baja producción de las hormonas menstruales, estrógeno y progesterona. A veces colabora la prolactina, la hormona que participa en la segregación de leche materna. Podemos encontrar dos tipos de amenorrea, una llamada primaria que se da en mujeres que no han menstruado nunca, y la secundaria, que la padecen aquéllas que sí son cíclicas, incluso después de haber parido. Cabe destacar al respecto que también se considera amenorrea a la ausencia de menstruación durante el embarazo, la lactancia y la plenopausia,  pero fisiológicamente es algo normal, por lo que no es preocupante.

Encontramos diferentes motivos físicos que nos conducen a padecer amenorrea, por ejemplo que no se produzcan óvulos, por un tumor en los ovarios, por antidepresivos, o por padecer anorexia o anisedad.

 

¿Qué me está diciendo la amenorrea?

El ciclo menstrual al completo, como sabes, empieza con la formación del óvulo y termina con la expulsión del mismo en el sangrado. En otras palabras, empieza con la Doncella y termina con la Bruja. El cuerpo se prepara para producir un óvulo, madurarlo, desprenderlo de la trompa de Falopio, envolverlo en el endometrio y finalmente expulsarlo, pero la amenorrea hace que el último paso no se produzca. Es más, se pueden incluso sentir los dolores premenstruales en todo su esplendor, pero no hay expulsión con la hemorragia, no hay liberación. No hay Bruja que valga, porque no soltamos nada. ¿Qué estamos reteniendo, de qué no nos estamos liberando?

 

La sangre es vida, es regeneración. Es el órgano (porque así está considerada) que lleva el alimento y el oxígeno a todo el cuerpo, recogiendo y depurando las diferentes toxinas que se producen y acumulan dentro de él. La sangre debe fluir y encontrar su camino. En el caso de la sangre menstrual, su camino es salir del cuerpo con el endometrio y el óvulo no fecundado. Si no permitimos que la sangre siga su curso, no permitimos que el ciclo se complete, cortamos nuestra energía cíclica, cortamos nuestra vida. Cesando nuestro ciclo menstrual cortamos nuestra capacidad de crear, de vivir. No parimos todo lo que hemos gestado con La Madre, por lo que tampoco hacemos catarsis de lo trabajado en La Hechicera, quedándonos enganchadas a ella, como si fuéramos menopáusicas (que no plenopáusicas, porque no hay ni una integración consciente ni tampoco nos corresponde por edad o fisiología). 

La amenorrea también se relaciona con el rechazo a la sexualidad, tanto por infravaloración de la pareja como por creencias relacionadas con sexo y suciedad. ¿Me culpo por no ser o haber sido una buena amante para mi pareja? ¿Merezco por ello un castigo por su parte, como que me engañe con otra persona? A veces podemos estar repitiendo ideas y memorias que tenían las mujeres de nuestro linaje relacionadas con experiencias sexuales que implican dolor. En estos casos es interesante rastrear el árbol genealógico para encontrar el origen de estos patrones y sanarlos de raíz.

La Terapia Menstrual ofrece muchas herramientas para encontrar el origen de la amenorrea en cada caso particular y sanarlo siempre desde el amor y la comprensión hacia las personas implicadas, potenciando siempre el autocuidado, el autorespeto y la autoestima. Mereces vivir conectada con tus arquetipos, mereces vivir tu vida con fluidez y mereces ser y sentir en armonía contigo misma, siempre.

Endometriosis: mi miedo a concebir

¿Sabes qué es la endometriosis?

La endometriosis es una de las enfermedades femeninas más típicas, que consiste en la generación de endometrio, el tejido uterino que alberga al feto durante el embarazo, fuera del útero. Éste se genera durante el ciclo menstrual y, si el óvulo no es fecundado, se expulsa junto a él durante la menstruación. Por eso perdemos tanta sangre, porque expulsamos  todo el entorno que el útero ha preparado para acoger al feto durante nueve meses.

El tejido endometrial que provoca la endometriosis suele albergarse en los ovarios, o en las trompas de falopio, incluso se han registrado casos en los que el tejido viaja hasta el abdomen. Este endometrio forma una especie de útero que albergará el óvulo una vez que se desprenda de los ovarios, por lo que si la mujer mantiene relaciones sexuales con eyaculación intravaginal este óvulo puede ser fecundado antes de llegar al útero, porque ha sido acogido por el tejido endometrial externo.

Por supuesto, este embarazo no saldrá adelante, porque este falso útero no reúne las condiciones del útero real, no va a alimentar al feto ni lo va a mantener a la temperatura que necesita, por lo que el aborto será evidente. No tratar la endometriosis puede suponer problemas de infertilidad.

 

Nuestro primer hogar

A nivel de relación entre síntomas y enfermedades, como trabajamos en Terapia Menstrual, el útero representa el hogar, ya que es el primero que tenemos cuando llegamos a la vida. La portadora de nuestro primer hogar es Mamá, por lo que también se relaciona con ella, tanto la madre física como la emocional, o incluso nuestra capacidad de maternar, de ser madres de otros o de nosotras mismas. Ya conoces muy bien la importancia que le damos al Útero, cómo guarda nuestras memorias ancestrales y nos conecta con nuestra energía sagrada femenina. ¿Por qué necesita entonces una mujer tener dos úteros?

La endometriosis nos indica que la mujer tiene miedo a concebir, concretamente al parto. Suelen desear ser madres, pero hay una creencia de que el parto duele, o que parir es peligroso. ¿Qué supone el parto? Expulsar al bebé del cuerpo, de la misma manera que expulsamos la sangre menstrual, los residuos del embarazo no producido. Parimos igualmente. Hay una separación entre la madre que alberga el fruto en su vientre y el propio fruto que se separa de su primer hogar para alcanzar, en primer lugar y antes que nada, su independencia física. Al parir, al soltar, la mujer se libera, la mujer deja ir. ¿Hay acaso un miedo al desapego? ¿De qué o de quién no me quiero separar?

 

Todo lo que concibo fuera de mi útero refleja mi sentimiento de impotencia

 

Si el miedo de esa mujer es cuando se posiciona como madre, podemos encontrarnos con casos como inestabilidad económica o falta de techo propio. Por ejemplo, una mujer que se queda embarazada y sabe que no va a poder mantener a su hijo, o que no tiene casa física y vive con sus padres o con sus suegros, e incluso que no tiene hogar, porque puede tener casa pero su pareja no está nunca. Como portadora del útero, ella crea el primer hogar de su bebé, y lo que tiene para ofrecerle no es suficiente, por eso crea inconscientemente una representación de ese espacio yermo que el bebé tendrá cuando nazca: el falso útero.

También puede existir un rechazo inconsciente a la maternidad, quizás esta mujer piense que no quiere ser madre. Sin embargo, tiene dos úteros. Es posible por tanto que ella crea que no desea ser madre, cuando en realidad lo que hay es un miedo inconsciente a serlo. ¿Piensa esta mujer que no será una buena madre? Sería interesante averiguar qué relación tiene o tuvo con su madre física o de crianza, cómo fue su embarazo y concepción, y llegar así a la raíz de este miedo que le impide ser lo que ella quiere ser.

 

Luna Llena Ausente

La mujer que se bloquea su capacidad de concebir cuando desea tener hijos está bloqueando también el arquetipo de La Madre, por lo que el ciclo menstrual tampoco fluye de manera armoniosa. Síntoma de aviso de endometriosis puede ser por tanto dolores menstruales intensos, igual que dolores en el abdomen o a la hora de ir al baño.

También al bloquear este arquetipo nos perdemos todo lo que nos aporta: sentir y expresarnos con el amor, conectarnos con nuestra belleza interior y exterior, nos afectará a nuestras relaciones con el entorno, nos costará darle forma a nuestros proyectos y hacerlos crecer. Tendremos una Madre tibia e incluso ausente.

Es muy importante ponerse en manos de un@ ginecólog@ para resolver el problema físico, y acompañarlo de terapia para conocer los bloqueos emocionales y las creencias limitantes para paliar esta infertilidad y poder concedernos el deseo de ser quienes queremos ser: Mamás.

Imagen hermosa extraída de aquí

La Madre

Dedico la primera Luna Llena del blog a hablar del arquetipo de la Madre. Aunque ya realicé una pequeña introducción sobre este arquetipo, en esta ocasión quiero dedicarle una entrada en exclusiva.

¿Quién es La Madre?

La Madre se corresponde con el amor pleno y generoso. Tras el periodo de expansión y conexión con el mundo que supone la preovulación,  la energía del Útero se vuelca en nutrir, cuidar y maternar. 

La Madre se relaciona con la abundancia en todos sus aspectos, puesto que el amor es infinito, en generoso. Es una fase ideal para trabajar el vínculo con la tierra, con mi lugar, y encontrarme en él, cuidando mi autoestima. A diferencia de la Doncella, la Madre se comunica mediante la escucha, aunque exprese igualmente lo que siente.

La Madre es creativa, se vuelca en su espacio personal, en su casa, y aviva el fuego de su hogar. Es un momento perfecto para unir vínculos con nuestra madre física.

 

 

En cuanto a la sexualidad, la Madre se entrega con plenitud y mucho romanticismo. Disfruta, comparte y atiende a su compañero. Las relaciones son tiernas y amorosas. Por otro lado, también es una fase muy salvaje puesto que el instinto pide que el óvulo sea fecundado, por lo que la ternura amorosa del arquetipo no impide que a nivel físico haya mucha pasión.

La Madre se manifiesta durante la fase ovulatoria. En un ciclo menstrual regular, sería desde el décimo cuarto día hasta el vigésimo primero aproximadamente.

La estación ligada a la Madre es el verano, relacionada con la plenitud de los frutos que empezaron a brotar en primavera. Su color es el rosa y las fiestas wiccanas son Litha y Lammas.

Si te gusta meditar con diosas, para conectar con la Madre puedes elegir a la que para ti la represente. Algunas de ellas son Deméter, diosa griega de la agricultura, cuyo nombre significa en griego «Diosa Madre», y Durga, diosa hindú del amor y madre nutricia, aunque su faceta guerrera y justiciera pueda también relacionarla con la Doncella. En los cultos de los Orixás (Batuque, Candomblé y Santería, entre otros) la Orixá que se identifica con la Madre es Oxum. Mujer de miel, madre, protectora, cariñosa, dulce, pero tan bella como vanidosa. Al ser reina, es elegante y poderosa. Sabe enamorar a través de su arte más preciado, del que legó un sacerdocio a sus hijas: la cocina. Diosa de las aguas dulces y de la abundancia. Rige los ríos y cascadas. 

 

Oxum, Reina de la Abundancia. Imagen extraída de Google Images

 

Y tú, ¿reconoces a tu Madre? ¿Cómo la vives? ¿Qué diosa o diosas te gustan para este arquetipo?

Los Arquetipos Menstruales

Al igual que la luna, el ciclo menstrual tiene cuatro fases. Cada fase tiene asignada una estación, una fase lunar y un arquetipo. Es importante conocer estas fases  y reconocerlas en nosotras cuando estamos en proceso de autoconocimiento. Os las presento brevemente:

  • La fase Preovulatoria corresponde al arquetipo de la Doncella, también llamada Virgen o Guerrera, mi favorita. Su fase lunar es la Creciente su color el naranja y su estación la Primavera. Como verás, todos los símbolos están relacionados con el despertar, la activación de la energía, la iniciativa, el florecer, el resugir. Es la fase en la que aprovechamos para empezar proyectos, emprender, salir y disfrutar del mundo. Si eres wiccana, las fiestas asociadas son Ostara y Beltane.
  • La fase Ovulatoria corresponde al arquetipo de la Madre y su fase lunar es la Llena. Su color es rosa y su estación el Verano, donde se vive la plenitud, la expansión, la luz brillante del sol y también la de la luna. Es la fase en la que abrazamos todo lo que hacemos, derrochamos amor y nos sentimos cálidas. En Wicca, las fiestas son Litha y Lammas.
  • La fase Premenstrual corresponde al arquetipo de la Hechicera o la Chamana y su fase lunar es la Menguante. Su color es el violeta. Se corresponde con el Otoño, donde empezamos a mirar hacia dentro para empezar a desprendernos de todo aquello que ya no nos sirva, como hacen los árboles con las hojas. Es la fase más intuitiva, la que nos conecta con la meditación y las mancias. En Wicca las fiestas son Mabon y Samhain.
  • La fase Menstrual corresponde al arquetipo de la Bruja, la Anciana o la Sabia, y su fase lunar es la Nueva. Su color no podía ser otro que el rojo. Su estación es el Invierno, el momento de recogimiento en el que más en conexión estamos con nosotras mismas, el momento idóneo para liberarnos de todo aquello que ya no necesitamos o no nos satisface. Lo entregamos a la vida mediante el parto dulce de un óvulo que no ha sido fecundado por nada externo, porque a ese óvulo lo hemos fecundado nosotras mismas. En Wicca, las fiestas son Imbolc y Yule.

¿Qué ocurre si no tienes menstruación porque no tienes útero o porque eres plenopaúsica?

Pues que la Luna comparte el suyo contigo, es decir, te regirás por las fases lunares. De esta manera nunca tendrás problema en saber en qué fase estás.

 

 

El diagrama lunar

Para las que aún menstruamos, tenemos un recurso que nos ayuda mucho a saber en qué fase nos encontramos: el diagrama lunar. Consiste en un mandala dividido en 28 secciones (o más, depende de lo que dure tu ciclo) donde cada día irás registrando cómo te sientes, qué antojos tienes, qué has soñado, cómo está tu cuerpo, y otros datos que consideres relevantes. El primer día que se registra es el del primer sangrado del ciclo, con lo que el diagrama terminará cuando llegues al último día de tu fase preovulatoria. En cuanto vuelvas a sangrar, empiezas otro diagrama.

Después de registrar tres ciclos se pueden empezar a sacar conclusiones interesantes acerca de cómo reconocer en qué fase estamos y qué cambia en nosotras de una a otra. Hay propuestas preciosas y coloridas de diferentes diagramas, aquí te muestro uno básico para que te familiarices con él. Deja volar tu creatividad y dale los colores y símbolos que te apetezcan.