Amenorrea: cuando mi menstruación decide no bajar

Eres una mujer fértil, en edad de menstruar, más o menos regular, siempre a tu manera y con tu calendario (recuerda que no existe el ciclo menstrual perfecto de 28 días, o al menos la mayoría no lo seguimos). Menstrúas un mes, y al siguiente, pero al próximo ya no, y tampoco al que sigue, y al siguiente manchas, y después dejas de menstruar. Pero no notas síntomas menopáusicos, no tienes sofocos, ni cansancio excesivo, ni sudores exagerados, ni sequedad vaginal, aunque sí un poco de tristeza, de melancolía, de malestar emocional. Vas al ginecólogo y te detecta amenorrea, por un desajuste hormonal, así que te regula las hormonas posiblemente con una píldora anticonceptiva que te provocará un ciclo perfecto de 28 días, con una sangre roja y bien limpia y sin dolor, porque lo que estás teniendo es una falsa menstruación, que servirá para enseñarle a tu aparato reproductor nuevamente el hábito de menstruar. A mí no me gusta cómo suena, ¿y a ti?

 

 

Vamos a empezar por el principio: ¿Qué es la amenorrea?

Es la ausencia de menstruación debido, en la mayoría de los casos, a la baja producción de las hormonas menstruales, estrógeno y progesterona. A veces colabora la prolactina, la hormona que participa en la segregación de leche materna. Podemos encontrar dos tipos de amenorrea, una llamada primaria que se da en mujeres que no han menstruado nunca, y la secundaria, que la padecen aquéllas que sí son cíclicas, incluso después de haber parido. Cabe destacar al respecto que también se considera amenorrea a la ausencia de menstruación durante el embarazo, la lactancia y la plenopausia,  pero fisiológicamente es algo normal, por lo que no es preocupante.

Encontramos diferentes motivos físicos que nos conducen a padecer amenorrea, por ejemplo que no se produzcan óvulos, por un tumor en los ovarios, por antidepresivos, o por padecer anorexia o anisedad.

 

¿Qué me está diciendo la amenorrea?

El ciclo menstrual al completo, como sabes, empieza con la formación del óvulo y termina con la expulsión del mismo en el sangrado. En otras palabras, empieza con la Doncella y termina con la Bruja. El cuerpo se prepara para producir un óvulo, madurarlo, desprenderlo de la trompa de Falopio, envolverlo en el endometrio y finalmente expulsarlo, pero la amenorrea hace que el último paso no se produzca. Es más, se pueden incluso sentir los dolores premenstruales en todo su esplendor, pero no hay expulsión con la hemorragia, no hay liberación. No hay Bruja que valga, porque no soltamos nada. ¿Qué estamos reteniendo, de qué no nos estamos liberando?

 

La sangre es vida, es regeneración. Es el órgano (porque así está considerada) que lleva el alimento y el oxígeno a todo el cuerpo, recogiendo y depurando las diferentes toxinas que se producen y acumulan dentro de él. La sangre debe fluir y encontrar su camino. En el caso de la sangre menstrual, su camino es salir del cuerpo con el endometrio y el óvulo no fecundado. Si no permitimos que la sangre siga su curso, no permitimos que el ciclo se complete, cortamos nuestra energía cíclica, cortamos nuestra vida. Cesando nuestro ciclo menstrual cortamos nuestra capacidad de crear, de vivir. No parimos todo lo que hemos gestado con La Madre, por lo que tampoco hacemos catarsis de lo trabajado en La Hechicera, quedándonos enganchadas a ella, como si fuéramos menopáusicas (que no plenopáusicas, porque no hay ni una integración consciente ni tampoco nos corresponde por edad o fisiología). 

La amenorrea también se relaciona con el rechazo a la sexualidad, tanto por infravaloración de la pareja como por creencias relacionadas con sexo y suciedad. ¿Me culpo por no ser o haber sido una buena amante para mi pareja? ¿Merezco por ello un castigo por su parte, como que me engañe con otra persona? A veces podemos estar repitiendo ideas y memorias que tenían las mujeres de nuestro linaje relacionadas con experiencias sexuales que implican dolor. En estos casos es interesante rastrear el árbol genealógico para encontrar el origen de estos patrones y sanarlos de raíz.

La Terapia Menstrual ofrece muchas herramientas para encontrar el origen de la amenorrea en cada caso particular y sanarlo siempre desde el amor y la comprensión hacia las personas implicadas, potenciando siempre el autocuidado, el autorespeto y la autoestima. Mereces vivir conectada con tus arquetipos, mereces vivir tu vida con fluidez y mereces ser y sentir en armonía contigo misma, siempre.

Meditaciones Estacionales de Útero

El Útero, como ya sabes, vibra con las fases lunares y también con las estaciones del año. Cada estación ofrece diferentes energías y propiedades sanadoras que nos ayudan a conectarnos con nosotras. Nos fijamos en los arquetipos y fases lunares, los puntos cardinales, los cuatro elementos y en la representación simbólica de la propia estación. Para ello, te presento un programa de un año de duración basado en la realización de cuatro meditaciones, una por estación, para conectar y sintonizar el Útero con el ciclo de la naturaleza. ¿Te apetece conocerlas? 

 

La Meditación Invernal de Útero

En esta meditación trabajamos con las guardianas del Norte y del elemento Tierra. En ella, conectamos con el arquetipo de la Bruja o Anciana, la cual nos invita a conectarnos con nuestra sombra, con esa parte interna que no queremos ver, para depurar aquello de lo que nos queramos desprender. Aprovechamos para cortar lazos con aquellas personas a las que no queremos más en nuestra vida, y una vez que hemos sanado nuestra parte más oscura aportando luz, recibimos un mensaje de nuestra Bruja interior.

Esta meditación inicia el ciclo de las Meditaciones Estacionales de Útero, porque en ella es donde más limpiamos y nos descargamos, para empezar a crear a partir de Primavera. Debe realizarse en Luna Nueva, aprovechando la oscuridad de la Luna para conectarnos con la nuestra propia.

 

La Meditación Primaveral de Útero

En esta ocasión trabajamos con las guardianas del Este y del elemento Aire. En ella, conectamos con el arquetipo de la Doncella, Virgen, o Guerrera, para impulsar la energía de movimiento hacia el proyecto que queramos emprender. Terminamos de limpiar los restos que puedan haber quedado o surgido posterior a la meditación de Invierno y nos centramos en aquello que queramos crear. Visualizamos nuestro sueño y corremos como Guerreras hacia nuestro objetivo.

Esta meditación se realiza en Luna Creciente, aprovechando la energía del despertar y el inicio del ciclo.

 

La Meditación Estival de Útero

Las guardianas que nos acompañan son las del Sur y del elemento Agua, y nuestro arquetipo será la Madre, la cual nos conectará con la abundancia, el amor incondicional y la creatividad. En este encuentro trabajaremos con el linaje materno, al cual vamos a reconocer y honrar.  Como regalo, nuestras ancestras nos dejarán su bendición y la conexión plena con la energía sagrada femenina. Tras ella, es una buena idea realizar el Rito 13º del Útero Munay-ki.

Esta meditación se realiza en Luna Llena, aprovechando la energía de su luz radiante y próspera.

 

La Meditación Otoñal de Útero

Cerramos el ciclo con las guardianas del Oeste y del elemento Fuego, y con el arquetipo de la Hechicera o Chamana, que nos ayudará a equilibrar y hacer balance del proceso intenso de limpieza, iniciativa y plenitud que habremos vivido durante todo el año. En esta ocasión revisaremos cada uno de nuestros chakras, deshaciéndonos de cada uno de las ideas, pensamientos, creencias y experiencias que ya nos son caducas, para así reforzar aquéllo que nos quedamos, lo que queremos conservar.

Esta meditación se realiza en Luna Menguante, aprovechando la energía de la transmutación y la intuición.

 

Tras este ciclo, volvemos a abrir otro, nuevamente de invierno a otoño, pero te aseguro que esa segunda vuelta no será igual que la primera, removeremos con nuevas energías y depuraremos a diferentes niveles. ¿Me acompañas este invierno a realizar este viaje hacia nuestro interior?

Dime cómo menstrúas y te diré cómo eres

La Terapia Menstrual se basa en el conocimiento de nuestro propio ciclo menstrual para conocernos a través de él. Si sé cómo y cuándo menstrúo, sé cómo soy y cómo estoy. ¿Cómo es esto posible? Porque para menstruar pasamos por tres fases previas: una preovulatoria que se inicia justo al terminar nuestro sangrado, una ovulatoria y una premenstrual. En cada fase nuestro cuerpo se comporta de diferentes maneras, nuestra agilidad varía, nuestro flujo vaginal también es distinto, nuestro carácter  y estados de ánimo también se ven afectados. Como ya sabes, todo ello responde a la transición que hacemos por los diferentes Arquetipos Menstruales, por lo que a medida que nos vamos conociendo también nos iremos reconociendo en ellos.

 

Gerhana bulan. skyandtelescope.com

¿Cómo empiezo a conocerme a nivel menstrual?

Lo primero es tener en cuenta todo lo expuesto anteriormente y empezar a observarnos. Lo mejor, y sobre todo al principio, es llevar un registro diario de cómo estamos, qué aspecto presenta nuestro flujo, qué antojos tenemos, qué hemos soñado, cómo estamos de ánimo, qué ganas tenemos de relacionarnos con los demás… y al cabo de unos meses de registro podremos observar todo lo apuntado y empezar a sacar conclusiones. Por ejemplo, me doy cuenta de que justo antes de menstruar me entran unas ganas incontrolables de llorar, o cada vez que ovulo se me antojan dulces. Esas pequeñas pistas harán que nos percatemos de manera automática en qué fase del ciclo estamos con solo observarnos.

También comprobaremos que no siempre nuestro ciclo dura 28 días, o que incluso algunos meses ni menstruaremos. No te preocupes, si después de realizar tu registro ves que es un patrón normal en ti, habría que estudiar en tu caso por qué te ocurre y si encontrásemos  que hay algo que no marcha bien tratarlo en concreto. 

 

El ciclo perfecto de 28 días es como la mujer perfecta y patriarcal del Photoshop: no cumple la expectativa de nuestra realidad 🙂

 

Si te animas a empezar a registrar tu ciclo, la manera tradicional es rellenando un diagrama, en el que empiezas a registrar cómo estás desde el primer día de sangrado. Algunas mujeres prefieren (o lo combinan) hacer el registro en su móvil o tablet con una app, donde puedes incluso estimar cuánto te falta para entrar en cada fase, probabilidades de embarazo y fecha aproximada de sangrado. Yo utilizo esta, entre la amplia variedad que encontrarás en tu tienda de aplicaciones.

Y por supuesto, para cualquier duda o consulta que tengas no dudes en escribirme un comentario en esta entrada o un mensaje privado.

Conócete y empieza a disfrutar de tu ciclo menstrual!!!

Los Arquetipos Menstruales

Al igual que la luna, el ciclo menstrual tiene cuatro fases. Cada fase tiene asignada una estación, una fase lunar y un arquetipo. Es importante conocer estas fases  y reconocerlas en nosotras cuando estamos en proceso de autoconocimiento. Os las presento brevemente:

  • La fase Preovulatoria corresponde al arquetipo de la Doncella, también llamada Virgen o Guerrera, mi favorita. Su fase lunar es la Creciente su color el naranja y su estación la Primavera. Como verás, todos los símbolos están relacionados con el despertar, la activación de la energía, la iniciativa, el florecer, el resugir. Es la fase en la que aprovechamos para empezar proyectos, emprender, salir y disfrutar del mundo. Si eres wiccana, las fiestas asociadas son Ostara y Beltane.
  • La fase Ovulatoria corresponde al arquetipo de la Madre y su fase lunar es la Llena. Su color es rosa y su estación el Verano, donde se vive la plenitud, la expansión, la luz brillante del sol y también la de la luna. Es la fase en la que abrazamos todo lo que hacemos, derrochamos amor y nos sentimos cálidas. En Wicca, las fiestas son Litha y Lammas.
  • La fase Premenstrual corresponde al arquetipo de la Hechicera o la Chamana y su fase lunar es la Menguante. Su color es el violeta. Se corresponde con el Otoño, donde empezamos a mirar hacia dentro para empezar a desprendernos de todo aquello que ya no nos sirva, como hacen los árboles con las hojas. Es la fase más intuitiva, la que nos conecta con la meditación y las mancias. En Wicca las fiestas son Mabon y Samhain.
  • La fase Menstrual corresponde al arquetipo de la Bruja, la Anciana o la Sabia, y su fase lunar es la Nueva. Su color no podía ser otro que el rojo. Su estación es el Invierno, el momento de recogimiento en el que más en conexión estamos con nosotras mismas, el momento idóneo para liberarnos de todo aquello que ya no necesitamos o no nos satisface. Lo entregamos a la vida mediante el parto dulce de un óvulo que no ha sido fecundado por nada externo, porque a ese óvulo lo hemos fecundado nosotras mismas. En Wicca, las fiestas son Imbolc y Yule.

¿Qué ocurre si no tienes menstruación porque no tienes útero o porque eres plenopaúsica?

Pues que la Luna comparte el suyo contigo, es decir, te regirás por las fases lunares. De esta manera nunca tendrás problema en saber en qué fase estás.

 

 

El diagrama lunar

Para las que aún menstruamos, tenemos un recurso que nos ayuda mucho a saber en qué fase nos encontramos: el diagrama lunar. Consiste en un mandala dividido en 28 secciones (o más, depende de lo que dure tu ciclo) donde cada día irás registrando cómo te sientes, qué antojos tienes, qué has soñado, cómo está tu cuerpo, y otros datos que consideres relevantes. El primer día que se registra es el del primer sangrado del ciclo, con lo que el diagrama terminará cuando llegues al último día de tu fase preovulatoria. En cuanto vuelvas a sangrar, empiezas otro diagrama.

Después de registrar tres ciclos se pueden empezar a sacar conclusiones interesantes acerca de cómo reconocer en qué fase estamos y qué cambia en nosotras de una a otra. Hay propuestas preciosas y coloridas de diferentes diagramas, aquí te muestro uno básico para que te familiarices con él. Deja volar tu creatividad y dale los colores y símbolos que te apetezcan.