Mi Tarot Femenino IX: La Luna

Nos seguimos adentrando en el estudio de las Arcanas del Tarot, y en esta ocasión el turno es para La Luna, nuestro satélite favorito en este espacio de empoderamiento femenino menstrual. La carta nos muestra a la reina de la noche con rostro femenino que absorbe unas gotas con forma de lágrimas invertidas que suben a ella, mientras dos lobos aúllan frente a un estanque donde reside un gran escorpión.

 

 

 

La Diosa Madre

Tarots anteriores al presentado aquí muestran en esta Arcana a una diosa que portaba en su mano una luna y que se encontraba suspendida sobre una jauría de lobos. Podría tratarse de  Diana, diosa lunar cazadora. Como Madre, La Luna recoge las emociones de sus hijos y protegidos y los depura, devolviendo las energías saneadas con energía solar, por eso detrás de ella podemos apreciar los rayos del Astro Rey, el Dios Padre. La Luna escucha paciente, asesora, comprende, intuye y aconseja.

La Luna tiene prácticamente el don asumido por todos de intervenir directamente en la naturaleza, especialmente en las mareas, y en el comportamiento de ciertas especies animales como las ostras, que se cierran a su paso, o los propios lobos que aúllan en su presencia. También influye en las plantas como la artemisa, con potentes propiedades menstruales.

 

Hija de la Luna

La Luna es venerada por las seguidoras del misterio de la Diosa Triple: Doncella, Madre y Anciana. Las Moon Mothers somos Madres Lunares, que conectamos la energía de la Luna con el Útero y ayudamos a despertar la vibración de la Diosa en las Mujeres. Cuando trabajamos la conciencia de la menstruación  consciente, entendemos que cada una de las fases del ciclo corresponden a un Arquetipo, por lo que si estoy menstruando ya sé que estoy en fase Bruja y que mi Útero sincroniza con la Luna Nueva. En otras palabras, se dice que cuando estoy menstruando, más que con la regla, estoy en Mi Luna.

 

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Mi Tarot Femenino VIII: La Estrella

Seguimos conociendo a nuestras Arcanas en este viaje a través del Tarot, llegándole el turno en esta ocasión a La Estrella, una hermosa joven de rostro apacible que vierte agua de dos jarras en un gran río. Podrían ser las dos jarras con las que trabajaba La Templanza, no sé qué opinas.  Iluminada por las estrellas, un paisaje evocador de la expansión de la plenitud le recuerdan que el mundo es suyo, desde el momento en el que ella dibuja su realidad y la integra con la esencia misma, con Todo lo que Es.

 

 

Soy

La Estrella entrega, da, sin esperar nada a cambio. Sus aguas equilibradas y depuradas son entregadas a un río que fluye, recogiendo agua de otras tantas jarras y fusionándola con la esencia pura del Agua. Este acto de entregar supone tomar conciencia de que formo parte de la Energía Pura y Creadora de Todo lo que Es. Me muestro tal y como soy, por eso me desnudo, porque soy una gota de agua sincera de ese gran río que, en algún momento, se fusionará con un océano infinito. Por todo ello, simplemente Soy.

 

 

La Templanza representa en Astrología a Las Pléyades, un grupo de estrellas pertenecientes a la constelación de Tauro. Se mencionan en diferentes tradiciones y culturas, siendo siempre referencia de plenitud, de morada espiritual. Concretamente, se reconoce entre estas estrellas a Maya, diosa maternal griega, diosa romana de la primavera, dando nombre al mes de mayo, y también diosa hindú, principio femenino de la creación, diosa de la ilusión, entendida como aquello que vemos pero que no es real. Maya es también el nombre de la madre del Buda Siddhartha Gautama, que, con idea de proteger a su hijo, creó para él un mundo de ilusión donde la enfermedad, la pobreza y la vejez no existían.

Rompe el velo de Maya, atrévete a integrarte en la realidad, y, simplemente, a Ser.

 

Mi Tarot Femenino VII: El Diablo

Avanzamos con nuestras Arcanas trayendo en esta ocasión una figura ya conocida en el Blog. Figura estigmatizada y malinterpretada por el saber colectivo, El Diablo tiene mucho que decirnos.

La imagen muestra un demonio hermafrodita que, mirando descaradamente al frente y saludando con una sonrisa, sujeta una espada sin mango en su mano izquierda. Dos diablillos con cuernos se sitúa a ambos lados, unidos por una cuerda que llevan atada al cuello.

 

La energía sexual

Este personaje habla del aspecto sexual del individuo, en tanto que instinto, necesidades primarias, instinto de supervivencia. Es el ponerse a prueba una vez hemos decidido desde Los Enamorados y hemos sublimado lo que no dominábamos desde La Fuerza.

La espada que porta en su mano no tiene mango, de hecho, la agarra desde el filo. No la usa para defenderse, es más, se está cortando con ella. El Diablo asume riesgos así como las consecuencias de sus actos. El hecho de ser visceral no le impide ser coherente consigo mismo. De esta manera, el único perjudicado o beneficiado de sus actos es realmente él mismo.

La energía sexual y de acción primigenia nacen del chakra raíz, teniendo un carácter muy terrenal, sin restar por ello ni la importancia ni la espiritualidad de las mismas. Somos seres de luz, pero también seres físicos. Es tan importante saber elevarse como enraizarse

 

El poder de lo instintivo

Los dos acompañantes atados representan el hecho de atarse a los instintos sin dar paso a la razón, por eso tienen las manos atadas. Es necesario dejarse sentir y no ponerle mente a todo lo que accionamos o vivenciamos, pero no podemos entregar nuestra cabeza porque es uno de nuestros centros de poder. Podemos dejarla reposar sin entregarla, frenando la acción creativa de las manos y la de movimiento de los pies, para centrarnos exclusivamente en nuestro interior. Para ello, te invito a meditar con el Arcano de El Colgado.

 

 

La Sombra

La parte femenina del Diablo nos recuerda inevitablemente a La Diosa Incomprendida, pero no olvidemos que es hermafrodita, por lo que alude  a la sombra tanto de lo femenino como de lo masculino. Es la destrucción de Shiva, de Exú, de Lilith y de Pombagira. Es aquéllo que no mostramos, que no nos permitimos ver, que ocultamos, pero que forma parte de nosotras de manera inevitable y necesaria, porque somos luz y sombra al mismo tiempo, y es tan virtuoso reconocer una polaridad como la otra.

De hecho, los acompañantes del diablo son de ambos sexos, pudiendo mostrar también la dependencia de nuestras polaridades a la fusión perfecta de ambas en nosotras. ¿Y cómo conseguimos esta unión? Venerando nuestra Sexualidad Sagrada.

 

El mensaje de mi menstruación

¿Te puedo confesar algo? Me gusta mucho menstruar. Tiene su explicación: cuando padecía amenorrea, menstruaba pocas veces al año, y cuando tocaba, lo celebrara, llamaba a mi madre para darle la noticia y nos alegrábamos juntas. Ahora, que menstrúo con normalidad y sin dolor, ¿sabes que sigo llamando a mi madre cada vez que empieza mi sangrado? ¡Y lo sigo celebrando!

Y es que menstruar, como ya sabes, dice mucho de cómo somos y estamos. Siempre la menstruación tiene un mensaje para nosotras, siendo alegre y positivo cuando no sentimos dolor y vibramos con nuestra energía. Vamos a hablar de qué ocurre cuando tenemos desequilibrios, desajustes, o problemas con nuestro ciclo.

 

Mi visión como Mujer

En líneas generales, los problemas menstruales se relacionan con nuestra feminidad y nuestro concepto de ser Mujer. Podemos encontrarnos con dificultades para aceptar nuestra feminidad, sobre todo tras nuestra menarquía. Reaccionamos también al concepto de feminidad de nuestra madre o modelo femenino referente, entre otras cosas porque nuestro primer sangrado nos conecta con las memorias de nuestro linaje ancestral materno. Afecta si tuvimos una madre estricta, si nos enseñaron a tratar nuestro sangrado y nuestra sexualidad como tabú (porque la menstruación y la sexualidad están íntimamente relacionadas, tanto en lo que me permito como en lo que me reprimo). Tendré problemas para menstruar si busco masculinizarme porque inconscientemente creo que para un hombre la vida es más sencilla, o porque en el fondo mis padres hubieran preferido un niño. Estoy disconforme conmigo misma y me siento culpable por haber decepcionado a mis padres,  o por no estar cumpliendo mi papel como Mujer.

 

 

Lo que dicen por ahí

¿Cuántas veces has escuchado que no te laves el pelo cuando estás menstruando? ¿Se te ha ocurrido hacer mayonesa en esos días? Las voces populares, aunque no las creamos, las tenemos en el inconsciente  aprehendidas como creencias limitantes. No vayas a la playa cuando tengas la regla, no tengas relaciones porque es un asco (y si a tu compañer@ no le importa que estés sangrando, entonces el asqueroso o asquerosa es él o ella). Cuando menstrúas estás sucia, estás «mala con la regla», faltas al trabajo o al instituto porque te duele mucho y pones como excusa que tienes gastroenteritis (¿te has fijado que siempre se usa la gastroenteritis cuando alguien busca una excusa?). Es un buen momento para revisar tus creencias y decidir cuáles quieres conservar y cuáles desechar.

 

La menstruación ideal

La mejor forma de menstruar es la tuya. Si tu ciclo dura más de 28 días, perfecto. Si sangras más que tu amiga pero estás sana, perfecto. La menstruación no es dolorosa, aunque puedes sentir las contracciones del Útero. Es normal, ¡estás viviendo un parto!

Como Mujer, menstrúas, es lo más normal y natural del mundo. Y mientras tú estás sangrando, hay miles de Mujeres en el mundo, diferentes a ti en ideología, creencias, costumbres, que también están menstruando. Todas unidas por en arquetipo de La Bruja. No apartes la mirada de tu cuerpo, escúchalo, atiéndelo, libéralo y disfruta de tu ciclo. Cuéntaselo a quien quieras, ¡y celébralo!

 

Ten fe: confía en que la Diosa está transformándote; siente la emoción de una sorpresa maravillosa. Afloja tus resistencias y deja que suceda. Miranda Gray

 

 

Mi Tarot Femenino VI: La Templanza

Seguimos conociéndonos a través de las Arcanas del Tarot, y en esta ocasión lo hacemos a través de La Templanza, una dama conciliadora que mira fijamente a un punto perdido en su campo de visión, probablemente ubicado en su rico mundo interior. Su hermoso cabello azul, señal de su potente carácter espiritual, se corona por una pequeña flor roja, símbolo de la vida y la belleza (incluso, barriendo para casa, la belleza de la flor menstrual).

 

 

Mi discurso interior

La Templanza nos habla de comunicación, de diálogo, de entendimiento, tanto con los demás como sobre todo conmigo misma. Es lo que digo y lo que me digo, también lo que callo y me callo. El trasvase de agua que realiza en sus jarras comunica la razón con el espíritu, conciliando y armonizando ambas fuerzas, aparentemente opuestas. Su campo de trabajo oscila entre el pasado y el futuro, encontrando su centro en el presente. Con ello, nos quiere decir que no importa lo que pasó y no sabes lo que pasará, porque lo único que realmente existe es el presente en el que te mueves y actúas. En el momento en el que puedes nutrir y depurar el agua con tus propias jarras, puedes limpiar tus memorias en tu realidad.

Cuando me escucho, cuando cuido mis palabras, creo paz y belleza en mi realidad. Mi energía conciliadora crea prosperidad y abundancia en mi vida, porque con ella tejo las redes del Amor.

 

La Templanza es la última de las Virtudes Teologales, que en la Edad Media representaba la abstinencia del alcohol como acto de pureza, apareciendo una mujer vertiendo líquido de una vasija a otra, mezclando vino con agua. Con ello, también reflejaba la idea del equilibrio. Representa también a Gamínedes, escanciador de los dioses olímpicos, y a Diana, diosa virgen cuya celebración romana consistía en la purificación de la juventud con agua acompañada de un festín en el que se servía, entre muchos otros manjares, vino. Puede haber aquí una evocación a la sangre menstrual y a la celebración de la menarquía, posiblemente de manera inconsciente en una sociedad patriarcal.

Decide tú si es bueno abstenerse de unas cosas y purificarse con otras. La Templanza precisamente te trae ese mensaje, el de encontrar tú misma tu propio centro de equilibrio después de hacer tu propio balance interior. Escúchate, siempre.

Dismenorrea: Mi propio autorrechazo

Vamos a conocer otro desajuste menstrual que, como ya sabemos, afecta nuestro campo emocional e influye en nuestra trama inconsciente más de lo que pensamos. En esta ocasión vamos a hablar de dismenorrea, un desajuste doloroso pero que una vez desbloqueado puede ser muy liberador.

¿Qué es la dismenorrea?

La dismenorrea es un dolor abdominal intenso que aparece justo antes o al inicio de la menstruación, siendo de corta duración (unas 24 horas, el primer día de sangrado). Dentro de la dismenorrea podemos hablar de una primaria, asociada al dolor previo al sangrado que tiende a desaparecer tras el primer día de ciclo, y una secundaria que implica un dolor más continuo y pesado. Su aparición puede  ocurrir hasta una semana antes del sangrado y acompañar a la Mujer durante todo el mismo, intensificándose el dolor en casos más extremos. En el caso de una dismenorrea secundaria, es importante plantearse la existencia de otro síntoma como miomas o endometriosis.

 

 

El mensaje de la dismenorrea

Las fases oscuras de la Luna se ven reflejadas en La Hechicera y en La Bruja, que nos invitan a la introspección, a la catarsis y la liberación. Es el momento de abrazarnos con nuestra sombra, como hacemos en la Meditación Estacional de Invierno. Es muy fácil conectar aquí con el dolor, con la culpa, con el miedo y con la necesidad de castigo. Si la menstruación supone un acto de amor porque entregamos nuestra creación, nuestro proyecto, nuestro sueño, ¿por qué la parimos desde el dolor y el sufrimiento?

La dismenorrea nos habla de rechazo, tanto a nuestra imagen como Mujer como a las normas socioculturales que nos discriminan por serlo. No me siento capaz de aceptar el rol femenino que el patriarcado me ha asignado.

Se puede dar en Mujeres que vivieron en su casa diferencias de atención entre ellas y sus hermanos varones, o que las obligaron a actuar como niñas femeninas eligiéndole los juguetes con los que podía jugar y los vestidos que debía ponerse. La sexualidad suele ser o fue en algún momento de sus vidas un tabú al igual que la menstruación, siendo el recuerdo de la menarquía doloroso o desagradable.

Me acepto y me abrazo

La dismenorrea se sana trabajando el amor  hacia el propio cuerpo. Para ello, debemos encontrar con Terapia Menstrual qué dolor emocional está detrás del dolor físico, qué memorias traumáticas trae al presente la dismenorrea. Qué supone enfrentarme a mi sombra, y qué es aquello que considero tan malo de mí que no me permite perdonarme. 

Extiendo ese amor hacia mi imagen. Observo si estoy conforme con ella, si me siento identificada con la Mujer que se me refleja en el espejo, si tengo algo en ella que no reconozca como mío (por ejemplo, sigo usando este color en la ropa porque le gustaba a mi madre). 

Presto atención a mis relaciones, a si busco compañer@s que me traigan sufrimiento, si tengo tendencia al sacrificio y por qué. 

Es interesante sanar las memorias familiares y realizar un trabajo de sanación con los ancestros con técnicas como meditación y Theta Healing.

 

 

Te mereces vivir tu ciclicidad menstrual de manera consciente y en armonía, te lo mereces por el simple hecho de ser Mujer: de ser la Mujer que siempre quisiste ser, que no es otra que la mejor versión de ti misma.

 

Mi Tarot Femenino V: La Fuerza

Seguimos avanzando por las Arcanas y llegamos a La Fuerza, el símbolo del autodominio y el poder sobre una misma.  La protagonista, que porta un sombrero con forma de infinito, evocando a la sabiduría del Universo, le abre las fauces a un león al que tiene sometido. No vemos agresividad en su acto, más bien una tensión en calma, pues la fuerza que utiliza no es ni física no visceral, es emocional.

 

 

La tranquilidad de saber que puedo

La Mujer que sostiene las fauces que pueden hacerle daño representa el conocimiento de sí misma y también el de su entorno, y el poder que da esta información para moverse con seguridad y soltura. Su forma de controlar el peligro es mediante la doma. En vez de enfrentarme a él, lo enfrento y lo convierto en mi propiedad: las fauces ahora son mías y solo se cerrarán cuando así yo lo decida.

 

¿Y qué es lo que domina La Fuerza? 

Todas esas características que alejan a la persona con autodominio de su senda, a saber: la vanidad, el orgullo, o la altivez. Todo aquello que la lleve a observarse de una manera subjetiva, partiendo de un juicio egocéntrico y no holístico.

El León representa nuestra sombra, y la Arcana es un símbolo de cómo nos enfrentamos a ella. La integramos conociéndola y plantándole cara, aceptando que la tenemos y aprendiendo a vivir con ella. En algún momento habrá que soltarle las fauces al León, pero habremos aprendido a defendernos de algún ataque que nos pueda hacer porque la conoceremos a la perfección.

 

 

Al igual que La Justicia, es otra de las Virtudes Cardinales, referente a vencer el temor desde la actitud del ánimo y no desde la acción física.  Pese a ello, imágenes representativas serían Hércules y Sansón, que tienen como atributo al león, símbolo del valor. Podríamos hablar en estos casos que la fuerza físíca de ambos representaba la fuerza moral y que, en algún momento de sus historias, pierden el control sobre la misma y ello desencadena el caos.

También encontramos en la Mitología griega a la ninfa Cirene, de quien se enamoró Apolo al verla luchar cuerpo a cuerpo con un león.

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¿Y tú, cómo integras el autodominio y la auto observación objetiva en tu vida?

La poética del parto

Fíjate qué curioso: pasamos nuestros primeros nueve meses de existencia en el vientre de mamá. Allí nos convocan cuando nos crean y en ese mismo espacio de calor y protección empezamos a tomar forma. Una vez que estemos preparadas para salir al mundo, mamá nos acompañará  a la puerta de salida mediante el parto. Años más tarde lo volverá a hacer, cuando seamos adultas y podamos hacernos cargo de nosotras mismas.

La separación

Cuando se produce un parto, el bebé llora desconsoladamente mientras la madre grita de dolor como culminación a horas previas de dilatación y contracciones. Si está el padre presente, agarra la mano de la parturienta o, como muestran en algunas películas, se desmaya. Hay mucha sangre, cuidados máximos para que el recibimiento del bebé sea perfecto, y una vez que se corta el cordón umbilical, la madre cae rendida de agotamiento en la cama. ¿De verdad que esa experiencia de dolor, gritos, sangre por doquier y llantos nos deja un recuerdo hermoso y maravilloso?

El parto supone a nivel emocional una experiencia traumática de separación entre la mujer y el ser que se ha formado dentro de ella. El útero ha creado un hogar seguro y acogedor para este pequeño ser, pero llega un momento en el que la naturaleza obliga a que el hijo abandone el primer hogar materno y se enfrente al mundo como individuo independiente.

 

 

 

El Proyecto Sentido

Forma parte de la poética del parto cómo se presenta el bebé al mundo: de nalgas, con el cordón umbilical  enrollado en el cuello, o incluso si nace rápido, si se hace esperar, si es prematuro, o si precisa cesárea. El bebé también se manifiesta  y muestra con su llegada lo que dicen sus memorias. Quizás sus padres esperaban un sexo diferente al que este bebé trae, o está evocando la idea de aborto que se planteó la madre en algún momento, o el miedo «a lo que se viene encima» de unos padres primerizos. Estas ideas forman parte del Proyecto Sentido, término que define las memorias psicoemocionales del bebé desde antes de su concepción hasta aproximadamente los tres años de edad. Las circunstancias de sus padres, sus creencias sobre la paternidad, las preocupaciones del momento y las memorias de los árboles genealógicos de ambos influirán en el Proyecto Sentido del bebé.

Influirán también las preguntas que se puede plantear la mamá desde la concepción del bebé hasta su alumbramiento: ¿Voy a poder proteger a mi bebé si está fuera de mi útero? ¿Seré yo capaz de darle un hogar? ¿Ayudará este bebé con su presencia fuera de mi vientre a que su padre pase más tiempo conmigo? ¿Por qué ha tardado tanto en nacer? ¿Quería yo realmente ser mamá?

 

Sanar las memorias uterinas

Todos tenemos un Proyecto Sentido que explica nuestra misión en la vida en función de lo que nuestra familia esperara de nosotros y por qué creemos nosotros que hemos venido al mundo. Por ejemplo, si mi mamá pasaba mucho tiempo sola porque mi papá trabajaba mucho, quizás yo creo que he venido al mundo a hacerle compañía a mi mamá, cuando ella realmente  estaba llamando la atención de su compañero. Esto me puede afectar en que me puedo convertir en una mujer que tiene dependencia emocional con su madre y que no me separo de ella. Me puede costar encontrar pareja, porque inconscientemente no quiero dejar sola a mi mamá. Y si, supongamos, a mis dos años de vida mi papá abandonó a mi mamá y se fue con otra mujer con la que fundó otra familia, inconscientemente mi mamá me rechazará porque no conseguí que mi papá se quedara en casa. La situación que se puede dar es que mi mamá y yo discutamos mucho y nos echemos cosas en cara, y al mismo tiempo estaré toda la vida buscando su aprobación para todo.

Todas estas memorias son inconscientes, pero las tenemos y nos afectan en todas las áreas de nuestra vida. Conocer nuestro Proyecto Sentido nos ayuda a conocernos y a entender a nuestros padres, partiendo siempre de la premisa de que siempre hicieron las cosas lo mejor que pudieron.

 

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Sanar el Proyecto Sentido

Sabiendo cuál es mi Proyecto Sentido, puedo tomar conciencia de los miedos y bloqueos que tengo y puedo decidir si quiero o no mantenerlos. Trabajar el Proyecto Sentido supone una investigación profunda  en nuestras memorias y a las memorias de nuestro árbol genealógico, depurando y liberando historias que influyen a las personas implicadas. En otras palabras, sanar mi Proyecto Sentido me libera  a mí y también a mis padres, y si mis memorias afectan a otras personas de mi árbol, también los libera. 

El parto puede ser una experiencia traumática o poética, dependiendo de la conciencia que tengamos, de cómo hayamos vivido el embarazo y de los medios que pongamos para disfrutar de un parto en armonía con facilitadores preparados para ello, como son las doulas. Tomando presencia en mis emociones, poniendo cuidado en lo que me digo, viviendo de la manera más natural y auténtica mi embarazo y aceptando los pensamientos y momentos en los que me siento mejor  y peor, ayudaré a que el Proyecto Sentido de mi bebé sea lo menos negativo posible, sin culparme tampoco de las creencias perjudiciales que herede (porque nunca el Proyecto Sentido va a ser perfecto como queremos que sea, pero lo será porque traerá el programa específico que debemos trabajar en esta vida) y el parto puede convertirse si así lo deseo en un recuerdo poético.

Meditación: Conectar con mi Diosa

Te regalo una meditación sencillita para conectar con tu Diosa interior, ¿nos preparamos?

Como preludio, te comento que una meditación es un ritual, ya que buscamos algo con ella, desde estar centradas en nosotras como conectar con nuestra Diosa interior. Para completar este artículo te invito a que leas también este otro aquí en mi Blog, Pautas para un ritual.

Empezamos limpiando el ambiente con incienso o palo santo. Para conectar con la  Diosa, a mí me gustan olores como rosa, canela, jazmín o artemisa. Déjate llevar y elige el que más vibre contigo. El aroma dice mucho del carácter de tu Diosa.

Puedes trabajar con Diosas arquetípicas como Lakshmi, Iemanjá o Hécate, incluso con los Arquetipos Menstruales. Te propongo en esta ocasión que no uses referencias, deja que la Diosa se revele con su perfecta imagen.

Elige una música que te inspire, que te ayude a concentrarte y por supuesto que te guste. Si te gustan los mantras, tienes por ejemplo a Deva Premal, si prefieres que sólo sea instrumental, hay muchas listas de reproducción en diferentes plataformas musicales.

Enciende una vela del color que más te guste, siéntate cómodamente o túmbate, lo que te pida el cuerpo, toma una respiración profunda y ábrete a disfrutar.

 

 

1.- Toma una respiración profunda, llevando el aire desde tu nariz hasta el estómago. Retenlo un momento, para después expulsarlo lentamente por la boca. Repite esta acción tres veces.

2.- Sigue consciente de tu respiración, mientras vas permitiendo que el cuerpo se relaje. Toma conciencia del peso del mismo y recuerda que eres hija de la Madre Tierra, que tus raíces te unen a ella.

3.- Desde esas raíces toma la energía que la Madre Tierra te envía. Déjala que suba por tus piernas y que, poco a poco, vaya atravesando y activando tus chakras, uno a uno, empezando por el perineo, siguiendo por el Útero, a continuación el estómago, luego el corazón, la garganta, el tercer ojo y finalmente la corona de tu cabeza, por donde esa energía saldrá de tu cuerpo.

4.- Permítete acompañar a esa energía en su ascenso hacia esos planos sutiles de existencia donde reside la divinidad en su más inmensa plenitud. Observa y reconocerás  el espacio en el que te encuentras: un bosque, una playa, o un espacio especial para ti, como tu habitación, o la casa de tu infancia. Tu espacio sagrado tiene la forma y los colores que tú decidas que tengan.

5.- Siéntate cómodamente y llama a la Diosa, invítala a que te acompañe. Deja que llegue, y obsérvala. Fíjate bien, quizás su rostro es nuevo o ya lo conoces. Puede ser la Diosa arquetípica con la que trabajas, o una ancestra, o incluso puede que seas tú misma. No te sorprendas si fuera así, pues nuestra Diosa interior reside dentro de nosotras.

6.- Abrázala, tómala de las manos y escucha lo que ella te quiera decir. Pregúntale y ábrete a recibir sus respuestas, más allá de este bello ejercicio de meditación. Permanece en la compañía de la Diosa todo el tiempo que necesites.

7.- Una vez que vuestro encuentro llegue a su fin, despídete de ella como lo sientas y recibe de sus manos una bola de energía que llevarás contigo en tu camino de regreso.

8.- Empieza a descender por el mismo camino por el que llegaste acompañando a la energía de la Madre Tierra. Llega hasta tu corona y desciende por todo tu cuerpo, volviendo a encontrarte con la Madre Tierra. Entrégale a ella la bola de energía que te regaló la Diosa.

9.- Recibe de la Madre Tierra otra bola de energía un poco más pequeña, la cual portarás en tu camino de ascenso por tus raíces que dan entrada a tu cuerpo hasta que llegues a tu corazón, atravesando piernas, perineo, Útero y estómago. Siéntete enraizada y conectada con la energía divina.

10.- Coloca las manos en tu corazón, agradece la energía de la Diosa y de la Madre Tierra, agradécete  el haberte permitido conectar con tu parte divina y, cuando te sientas preparada, toma una respiración profunda, dibuja una sonrisa en tu rostro, abre los ojos y sé bienvenida.

 

Es posible que este tipo de meditación te dé hambre, si es así, no te prives. Tu única misión a partir de ahora es disfrutar y seguir los impulsos de tu corazón, que son los mismos que los de tu Diosa.

Mi Tarot Femenino III: Los Enamorados

En esta ocasión, nuestra tercera Arcana trae presencia masculina. Quizás nos extrañe por tanto que esté incluida, ¿pero no somos acaso femenino y masculino en constante dualidad en equilibrio?

Apreciamos un amorcillo, posiblemente Eros, situado enfrente del Sol, que señala con su flecha a un joven con semblante indeciso, el cual observa a su madre, situada a la izquierda. La señora parece indicarle con la mano una dirección, que conduce hacia la chica que sitúa a la derecha del joven, que parece señalar con una mano a la madre y con la otra se toca el vientre.

 

La decisión

Este Arcano habla de tomar decisiones, de la capacidad de ponerse a prueba para saber qué elección tomar. El joven debe elegir entre su madre, representante de la comodidad, la tranquilidad, la infancia, el pasado, la protección, la zona de confort, lo ya conocido, y la chica de la que está enamorado, que es el futuro, la madurez, el hacerse cargo y responsable de sí mismo, y con el tiempo, su paternidad.

Las dos mujeres representan dos momentos importantes en la vida del joven indeciso. Si lo trasladamos a nuestro presente, la madre nos muestra todo aquello de lo que venimos, donde nos sentimos seguras, mientras que la chica es lo que aún no hemos experimentado pero que en el fondo queremos. De no ser así, ella no habría aparecido, y no tendríamos por tanto ese dilema.

 

Los Enamorados en Mí

Veamos la carta como arquetipo para nuestra evolución en empoderamiento personal: la  Madre es nuestra Bruja, nuestra Anciana, que habla desde la Hechicera pues nos está invitando a liberarnos, a soltar todo lo que nos es caduco. No nos cierra la puerta, de hecho una mano apoya el hombro de quien tiene que tomar la decisión. Decidir no es renunciar sino priorizar.

La chica es nuestra Doncella, que nos abre la puerta a lo desconocido, a la acción, al emprender, mostrándonos que lo que hagamos dará sus frutos, por eso señala su vientre, augurando a la Madre que la emplazará con el tiempo. 

Todo es cíclico, todo vuelve. Esta decisión puede ser definitiva, pero esta encrucijada de la elección se nos repetirá una y otra vez mientras haya vida, mientras el Sol siga dando fe de ello.

                                                 Atrévete a elegir, ¡atrévete a ser cíclica!