Meditación: Conectar con mi Diosa

Te regalo una meditación sencillita para conectar con tu Diosa interior, ¿nos preparamos?

Como preludio, te comento que una meditación es un ritual, ya que buscamos algo con ella, desde estar centradas en nosotras como conectar con nuestra Diosa interior. Para completar este artículo te invito a que leas también este otro aquí en mi Blog, Pautas para un ritual.

Empezamos limpiando el ambiente con incienso o palo santo. Para conectar con la  Diosa, a mí me gustan olores como rosa, canela, jazmín o artemisa. Déjate llevar y elige el que más vibre contigo. El aroma dice mucho del carácter de tu Diosa.

Puedes trabajar con Diosas arquetípicas como Lakshmi, Iemanjá o Hécate, incluso con los Arquetipos Menstruales. Te propongo en esta ocasión que no uses referencias, deja que la Diosa se revele con su perfecta imagen.

Elige una música que te inspire, que te ayude a concentrarte y por supuesto que te guste. Si te gustan los mantras, tienes por ejemplo a Deva Premal, si prefieres que sólo sea instrumental, hay muchas listas de reproducción en diferentes plataformas musicales.

Enciende una vela del color que más te guste, siéntate cómodamente o túmbate, lo que te pida el cuerpo, toma una respiración profunda y ábrete a disfrutar.

 

 

1.- Toma una respiración profunda, llevando el aire desde tu nariz hasta el estómago. Retenlo un momento, para después expulsarlo lentamente por la boca. Repite esta acción tres veces.

2.- Sigue consciente de tu respiración, mientras vas permitiendo que el cuerpo se relaje. Toma conciencia del peso del mismo y recuerda que eres hija de la Madre Tierra, que tus raíces te unen a ella.

3.- Desde esas raíces toma la energía que la Madre Tierra te envía. Déjala que suba por tus piernas y que, poco a poco, vaya atravesando y activando tus chakras, uno a uno, empezando por el perineo, siguiendo por el Útero, a continuación el estómago, luego el corazón, la garganta, el tercer ojo y finalmente la corona de tu cabeza, por donde esa energía saldrá de tu cuerpo.

4.- Permítete acompañar a esa energía en su ascenso hacia esos planos sutiles de existencia donde reside la divinidad en su más inmensa plenitud. Observa y reconocerás  el espacio en el que te encuentras: un bosque, una playa, o un espacio especial para ti, como tu habitación, o la casa de tu infancia. Tu espacio sagrado tiene la forma y los colores que tú decidas que tengan.

5.- Siéntate cómodamente y llama a la Diosa, invítala a que te acompañe. Deja que llegue, y obsérvala. Fíjate bien, quizás su rostro es nuevo o ya lo conoces. Puede ser la Diosa arquetípica con la que trabajas, o una ancestra, o incluso puede que seas tú misma. No te sorprendas si fuera así, pues nuestra Diosa interior reside dentro de nosotras.

6.- Abrázala, tómala de las manos y escucha lo que ella te quiera decir. Pregúntale y ábrete a recibir sus respuestas, más allá de este bello ejercicio de meditación. Permanece en la compañía de la Diosa todo el tiempo que necesites.

7.- Una vez que vuestro encuentro llegue a su fin, despídete de ella como lo sientas y recibe de sus manos una bola de energía que llevarás contigo en tu camino de regreso.

8.- Empieza a descender por el mismo camino por el que llegaste acompañando a la energía de la Madre Tierra. Llega hasta tu corona y desciende por todo tu cuerpo, volviendo a encontrarte con la Madre Tierra. Entrégale a ella la bola de energía que te regaló la Diosa.

9.- Recibe de la Madre Tierra otra bola de energía un poco más pequeña, la cual portarás en tu camino de ascenso por tus raíces que dan entrada a tu cuerpo hasta que llegues a tu corazón, atravesando piernas, perineo, Útero y estómago. Siéntete enraizada y conectada con la energía divina.

10.- Coloca las manos en tu corazón, agradece la energía de la Diosa y de la Madre Tierra, agradécete  el haberte permitido conectar con tu parte divina y, cuando te sientas preparada, toma una respiración profunda, dibuja una sonrisa en tu rostro, abre los ojos y sé bienvenida.

 

Es posible que este tipo de meditación te dé hambre, si es así, no te prives. Tu única misión a partir de ahora es disfrutar y seguir los impulsos de tu corazón, que son los mismos que los de tu Diosa.

Mi Tarot Femenino II: La Emperatriz

Seguimos conociendo a las Arcanas del Tarot, y en esta ocasión es el turno de La Emperatriz. Esta mujer tiene indumentaria real, se halla sentada en un trono y en sus manos sostiene un cetro y un escudo. En algunos Tarots podemos apreciar que está embarazada, mientras que en este podemos intuirlo al ver cómo nace el cetro de poder de su vientre.

 

El poder de maternar

La Emperatriz representa el resultado de la unión de dos opuestos, los que se planteaban en La Papisa. Es así lo nuevo, lo creado, lo fecundado. Volvemos a su cetro, cuyo mango nace de su ombligo y culmina en una gran bola que representa el mundo, sobre el que hay una cruz que evoca la espiritualidad. La maternidad puede verse por tanto como un acto físico y biológico como aquellos proyectos que nacen de nosotras y que, al hacerlos crecer en nosotras, los cargamos como un embarazo. Tal y como hace el arquetipo de La Madre.

Energía Creadora

Podemos encontrar referencias de La Emperatriz en la Mitología Clásica, en diosas como Deméter, ya que ella es la Madre Tierra. Si La Papisa era Isis con velo en símbolo de su virginidad, La Emperatriz es la misma diosa desvelada.

La creación femenina nace del Útero, de sus ciclos y de su energía sexual

Se la ha identificado también con mujeres creadoras de grandes imperios como Teodora de Bizancio, esposa de Justiniano I, y Cleopatra, e incluso se ha visto en ella a la Mujer que aparece en el libro del Apocalipsis 12, símbolo de belleza, placer y fertilidad:

Una mujer vestida del sol, con la luna debajo de sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas. Y estando encinta, clamaba con dolores de parto, en la angustia del alumbramiento.

Para esos días cercanos a la ovulación, cuando nuestra energía alcanza la plenitud solar o sentimos la luna llena en nuestra energía uterina, meditar con La Emperatriz es todo un regalo.

Y para tu día a día, para afrontar la vida desde tu poder personal, desde tu evolución desde el empoderamiento, ¿qué te parecería incluir a La Emperatriz como una de tus referentes de Mujer que ocupa su lugar, que se gobierna y se nutre de Amor?

Mi 8 de Marzo

Este día es especial para todas las Mujeres. Celebramos  el reconocimiento de ser quienes somos, nos empoderamos y nos unimos para que nuestras voces suenen más altas y fuertes. Nos escuchamos, nos apoyamos, nos defendemos, y nos alimentamos de la energía del Útero que clama por ser liberado. Nuestro cuerpo, nuestra independencia, nuestra profesión, todo se lucha, todo se reivindica y todo se pone en valor ese día, al menos de manera pública, porque todos los días para Nosotras es 8 de Marzo.

Mi 8 de Marzo hoy lo dedico a reconocer mi voz, al derecho a ser escuchada y tomada en cuenta. Quiero compartir contigo una historia que viví hace unos años, sin entrar especialmente en detalles de quiénes fueron, porque lo importante para mí es cómo lo viví.

Yo ya era adulta, estaba estudiando en la Escuela de Idiomas y tenía un grupo de compañeros mayores que yo, casi todos hombres. El ambiente en general era muy masculino, había mucha energía yang, mucha lucha de egos, casi un Juego de Lingams (forma delicada y amorosa de referirse al miembro viril masculino en el Tantra, aunque a todos ellos el término les venía grande). Yo me encontraba en un mal momento emocional en mi vida, mi amenorrea estaba en auge (dejé de menstruar tras una ruptura sentimental, desvalorización total de mi persona. Te cuento más sobre este síntoma aquí) y mi único deseo era esconderme del mundo. Entonces apareció Sujeto 1, que me doblaba la edad, un señor respetable, casado y con descendencia. Su necesidad de llamar la atención empezaba por su actitud impositiva en el habla y terminaba por el frasco de perfume con el que se bañaba cada vez que salía de su casa. Como buen patriarcal con aires de galán, decidió que le apetecía conquistarme, por lo que empezó a imponerme su presencia, me regalaba piropos tan rimbombantes como babosos en público y en privado y se permitía también el lujo de acariciarme la espalda cada vez que me saludaba con dos besos. Para mí era muy desagradable, pero, ¿sabes una cosa? Yo en aquella época pensaba que, si le decía que no me gustaba su actitud, estaría ofendiendo gratuitamente a una persona que sólo estaba siendo amable conmigo. Como si me estuviera haciendo un favor.

En ese grupo habían más Sujetos. Todos testigos del acoso que yo estaba sufriendo, todos ciegos, sordos y mudos. Sólo un Sujeto 2 decidió apoyarme, adoptando una actitud paternalista, que en ese momento agradecí, basada en pegarse a mí como una lapa y mirar desafiante a Sujeto 1. Años más tarde comprobé que Sujeto 2 estaba marcando territorio porque tenía similares intenciones que Sujeto 1, pero más dulcificadas.

 

 

Yo descargaba la impotencia y la rabia que sentía durante las clases que compartíamos, porque el Profesor, gran amigo de Sujeto 1, dejaba que éste actuara como macho alfa y ocupara el espacio de las explicaciones en hablarnos de sus  tonterías personales (ni siquiera en el idioma que estudiábamos, al menos así habría sido útil). Mis compañeros, los otros Sujetos, callaban pese a sentirse también molestos ante esta pérdida de tiempo, pero un Sujeto 3 me culpaba a mí de cargarme con mi actitud la armonía de la clase.

Y el Profesor también cargó contra mí. Los exámenes orales eran muy fáciles para unos y algo más complejos para mí. Fueron varias las humillaciones durante el curso, pero recuerdo particularmente dos: en aquel momento yo ya había defendido mi Tesina en la Universidad, hacía muchos años que escribía, ya era una pasión para mí (creo que este blog lo atestigua). Este Profesor me dijo en una ocasión que yo era la típica que escribía mucho y no decía nada. En otra ocasión, a final de curso, nos hizo entrar en el aula de dos en dos para entregarnos las notas. A mí me hizo entrar con Sujeto 1, y te imaginarás quién recibió alabanzas y a quién aprobó «por pena». Dos años después, este Profesor leyó un artículo que escribí para un congreso y me regaló toda clase de alabanzas y comentarios de admiración, y durante un tiempo mantuvimos interesantes conversaciones de feminismo, siempre con un halo de distancia energética por ambas partes. Creo en la redención y en la rectificación, no sé si ese acercamiento fue una disculpa encubierta. Mi visión como feminista y como sanadora de memorias es perdonar lo sucedido basándome en lo que yo contribuí para que esa situación se diera, por ende estoy trabajando en ello.

Importante, perdonar lo que está en mí implica conectarme con el Amor, energía de sanación, no justificar lo que otros o yo hiciéramos en esa situación.

 

 

Con respecto a Sujeto 1, en ese momento me acobardé, me quedé paralizada. Recibí invitaciones a hoteles, me escribió relatos eróticos conmigo de protagonista (¿Le has practicado a un hombre sexo oral con un cubito de hielo metido en tu boca? Porque yo no, al menos fuera de uno de esos relatos), me mandaba canciones, pero eso sí, dejando claro que él no iba a separarse y que nunca había engañado a su mujer. Ahora me veo con perspectiva, y me doy cuenta de que fui pasiva, inerte, nunca dije sí pero tampoco dije no. Simplemente aguanté el chaparrón y en cuanto pude, me alejé, salí huyendo de esa esquina en la que me veía acorralada. No me defendí, inconscientemente acepté la culpa que me estaban dando el Profesor y los Sujetos: no hago lo que me manda el patriarcado y ello supone crear desarmonía en el grupo.

De las pocas compañeras que tenía en el grupo, sólo una Mujer supo reconocer y empatizar con la experiencia tan difícil por la que yo estaba pasando. Sus recursos en empoderamiento femenino eran en aquel momento escasos como los míos, no era tampoco un asunto tan sonado como lo es hoy. Con el auge del feminismo y la lucha por nuestro espacio nos identificamos y pudimos poner nombre a situaciones de discriminación vividas por el hecho de ser mujeres. Todavía mantenemos nuestra amistad basada en el cariño, respeto y admiración que nos profesamos. Gracias, Amiga, Hermana.

Hoy, que soy Terapeuta Menstrual y Moon Mother, que menstrúo con normalidad y sin dolor, que canalizo y sano memorias uterinas, me observo con Amor y me digo que lo hice lo mejor que pude y supe. Me recuerdo que no hay culpables en esta historia, solo un grupo de hombres que ejercieron su derecho de ser hombres en una sociedad machista y una mujer que sufrió las consecuencias porque no supo alzar su voz y hacerse escuchar. Mi reclamo hoy es que se escuche nuestra voz, que nos levantemos cada mañana diciéndonos nada más abrir los ojos una palabra bella, amable, que seamos sinceras con nosotras mismas y con los demás, que expresemos con total libertad qué queremos y qué no, que pidamos cuando queramos o necesitemos algo y que rechacemos lo que no nos interese. Escúchate, respeta tu voz y álzala, asegurándote de que tu eco llega hasta el vientre de la Madre Tierra.

Feliz día de la Mujer, Hermana 

 

Frigidez y anorgasmia: el placer que no me permito

El placer es algo, que, como sabes, forma parte de tu condición física, de tu concepción de Mujer, de tu conexión con la ciclicidad que sigue tu Útero. El orgasmo conecta a los cuatro arquetipos menstruales, despertando la energía activa de La Doncella, el amor de La Madre, la sensualidad erótica de La Hechicera y la necesidad de liberación de La Bruja. La petite mort es una transmutación personal a través del placer. ¿Por qué negarlo entonces?

 

Anorgasmia, o la desconexión de mis Arquetipos

La anorgasmia es la ausencia de orgasmo pero no de placer. Porque la mujer anorgásmica siente placer cuando la tocan, pero  cuando llega el momento de sentir la liberación del orgasmo, se bloquea y «se enfría». 

El orgasmo representa la apertura de todos los centros de energía del cuerpo, es decir, los chakras, y como vimos antes, en nosotras supone también la activación simultánea de todos nuestros arquetipos menstruales. Cerrarnos a esta apertura supone, por un lado, la negación a experimentar esta recepción y catarsis energética, porque no soy merecedora de estos dones, y por otro lado, el castigar a nuestr@ compañer@ sexual. No me permito disfrutar con otra persona y tampoco le doy a ella el privilegio de acompañarme al éxtasis. No me fusiono con la otra persona, y por ende no comparto ni recibo de ella.

¿Cómo solucionamos una anorgasmia? Cada caso es especial y necesita acompañamiento terapéutico, pero básicamente la idea es permitirse recibir placer en nuestra vida cotidiana. Para recibir cualquier tipo de placer del otro, debo primero aprender a dármelo yo mismas. Relájate y suelta el control.

 

Como nos dice Miranda Gray en la formación de Moon Mother: una mujer realiza la Bendición o Sanación de Útero, la otra, simplemente, relax and enjoy (se relaja y disfruta)

 

Frigidez, o la ausencia total de placer

La ausencia total de placer en las relaciones sexuales proviene de una «decisión» más o menos consciente que la mujer tiene de evitar el placer. En estos casos solemos consultar el árbol genealógico de la persona para conocer la relación entre las ancestras y el placer sexual. Podemos encontrar mujeres rígidas o muy estrictas, miedos a mostrar calidez y por tanto vulnerabilidad, represiones sexuales o engaños con amantes.

El placer se asocia con el pecado, con algo incorrecto y sucio. También habla de perder el control, de dejarse llevar, de no actuar desde la mente y sí desde la emoción. Ten en cuenta que, cuando no nos permitimos liberarnos y soltar el control mediante el placer, lo haremos con otra expresión que nos lo permita de una manera más justificada a nuestro sistema de normas y creencias: comiendo en exceso, con alcoholismo, con crisis incontroladas. 

Es también otra forma de no conectarnos con nuestr@ compañer@ sexual, de no permitirle acompañarnos a nuestra pérdida de control.

¿Cómo solucionamos una frigidez? Nuevamente cada caso es especial, y recurriremos al acompañamiento terapéutico, pero la base aquí será concedernos el derecho que tenemos por nacimiento de sentir placer y permitirnos por tanto renacer en cada acto de estimulación positiva.

 

“Un orgasmo no se tiene, se aprende a tenerlo, o mejor dicho, se aprende a permitirse obtenerlo.” Valérie Tasso

Como yo (me) amo

El amor es el tema principal sobre el que hablan los libros. No hay película que no tenga una trama romántica, y cuántas canciones narran cómo y cuánto se puede amar, llegando a límites en los que se declara que, sin ti, no soy nada. El amor es bueno cuando duele, porque el dolor es sentimiento. No puedo vivir sin ti, no me dejes de querer, tú eres la razón de mi existir, y un sinfín de versos que se reproducen en las innumerables playlists de amor romántico para San Valentín. En otras palabras, nos están diciendo que el amor hace daño y que él da sentido a nuestra vida, pero cuando viene de otra persona. Porque el mensaje no es yo soy la razón de mi existir, no me dejo de querer, o sin mí no soy nada. ¿No existimos entonces si otro no nos da valor con el regalo de su amor?

No te quiero, Te Amo

Porque querer es poseer. Quiero un helado, quiero ese vestido, quiero a esa persona (para mí). Amo porque manifiesto la acción de amar, de conectarme con esa energía que despierta lo más sublime, lo más luminoso de mí, y te amo porque veo esa belleza en ti, porque, me irradias tu esencia divina. No puedo ver en los demás lo que no tengo yo misma, por lo que si veo ese amor bello en ti es porque yo también lo tengo. En otras palabras, no puedo amar a otra persona si yo no me amo.

 

 

El Amor es bueno cuando No duele

El Amor no es sufrimiento, es acompañamiento. El amor no duele, sino que conecta con las emociones. Si duele, no es amor. Si siento tristeza, rabia,  o alguna emoción a la que le ponga un significado negativo, tendré qué observar qué pasa con ese amor, por qué lo siento así, pero date cuenta de que dolor no es sinónimo de tristeza. No quiero decir que cuando se ama siempre se esté de buen humor, porque amar es algo más grande, es una forma de vida.

Amor y enamoramiento

No es lo mismo amar que estar enamorada, porque el amor perdura, mientras que es el enamoramiento lo que dicen que dura un tiempo limitado. El enamoramiento es el primer éxtasis que puede conducir al amor, y como éste es energía  en evolución, amaremos de diferentes maneras con el paso del tiempo tras pasar la etapa de enamoramiento. El enamoramiento supone un desgaste personal grande, porque despierta emociones extremas como la euforia, las cuales no estamos preparados para soportar, como ocurre con la tristeza profunda, por ello el enamoramiento en éxtasis se calma y da lugar a otra fase del amor. Es en este  punto cuando podemos confundir el fin de la euforia amorosa con el fin del amor hacia esa persona, porque quizás estamos abandonando un sentimiento que no ha hecho sino evolucionar.

 

 

Como yo (me) amo

Te Amo, porque Me Amo. No me enamoro de tus defectos, sino de tus luces y tus sombras, y de tu capacidad de iluminar mis partes más oscuras. Como el Sol se enamora de la Luna, eres mi complemento, no mi mitad. No voy detrás de ti sino a tu lado, contigo. No das sentido a mi vida, simplemente la haces más bella, y yo en este momento estoy dispuesta y preparada para aceptar ese regalo de luz que me ofreces. Te amo porque me ves, y porque yo también me veo. Porque me reconoces y me honras, y yo en este amor que sentimos también me reconozco y me honro. Y te devuelvo los dones que estás regalando: te veo, te reconozco, te honro. Y así será hasta que ambos lo decidamos, porque esto es un acuerdo mutuo, porque compartimos el sentimiento más sublime y nos responsabilizamos de cuidarlo, y el día que no podamos o no queramos continuar cuidando esta semilla florecida, nos agradeceremos todo el tiempo disfrutado en conjunto en el que decidimos que viviríamos ese amor que no pretendíamos que fuese para siempre pero sí puro, sincero y consciente.

 

Burning Times- Elaine Silver

La canción Burning Times (Tiempos de quema) habla de la época en la que las Mujeres sabias se reunían en covens, aquelarres, para honrar a la Diosa. Sanadoras  y maestras de la Tierra, fueron perseguidas y quemadas en masa cuando la religión patriarcal alcanzó el poder y se impuso mediante la dominación del pueblo. Las voces de las nueve millones de Mujeres que murieron en esa caza de Brujas aún se escuchan en las herederas de las supervivientes, y el homenaje a la Diosa y sus múltiples nombres se canta en uno de los mantras wiccanos más populares, donde se recoge el nombre de diferentes manifestaciones de la Diosa en diferentes culturas y tradiciones del mundo:

                               Isis, Astarte, Diana, Hécate, Deméter, Kali, Inanna.

Te dejo el link para que puedas escuchar Burning Times y  también la letra en versión original y su traducción al español.

https://www.youtube.com/watch?v=YG7KmjfMQIw

BURNING TIMES- TIEMPOS DE QUEMA

In the cold of the evening, they used to gather
Solían reunirse en el frío de la noche 
neath the stars in the meadow, circled near the old oak tree.
en el prado,bajo las estrellas, formaban un círculo cerca del viejo roble. 
At the times appointed by the seasons
A las horas señaladas por las estaciones. 
of the Earth and the phases of the moon.
de la Tierra y las fases de la luna.

In the center, often stood a woman,
Solía destacar una Mujer en el centro, 
equal with the others, respected for her worth.
igual que las otras, respetada por su valor. 
One of the many.. we call the witches,
Una de las tantas llamadas brujas, 
the healers, the teachers, of the wisdom of the Earth.
las sanadoras, maestras, de la sabiduría de la Tierra.

And the people grew in the knowledge she gave them,
Y la gente creció en el conocimiento que ellas les daban, 
herbs to heal their bodies, smells to make their spirits whole.
hierbas para sanar sus cuerpos, olores que llenaban a sus espíritus.
Hear them chanting healing incantations,
Las escuchaban cantar conjuros curativos, 
calling for the wise ones, celebrating in dance and song.
llamando a las sabias, celebrando con danzas y cantos.  

Isis, Astarte, Diana, Hecate, Demeter, Kali, Inanna.

There were those that came to power, through domination.
Llegaron aquellos que alcanzaron el poder mediante la dominación.
They were bonded in their worship of a dead man on a cross.
Unidos en su adorción a un hombre muerto en una cruz.
They sought control of the common people,
Buscaron el control de la gente común,
by demanding allegiance to the Church of Rome.
Exigiendo lealtad a la Iglesia de Roma.

And the Pope, he commenced the inquisition,
Y el Papa comenzó la inquisición,
as a war against the women, whose powers they feared.
como una guerra en contra de las mujeres, cuyos poderes temían.
In this holocaust, in this age of evil,
En ese holocausto, en esta era del mal
nine million European women, they died.
murieron nueve millones de Mujeres europeas.
And the tale is told, of those who by the hundreds,
Y se cuenta la historia de las que por centenares, 
holding hands together, chose their deaths in the sea.
tomadas de la mano, eligieron su muerte en el mar.

While chanting the praises of the Mother Goddess,
Mientras cantaban las alabanzas a la Diosa Madre,
a refusal of betrayal, women were dying to be free.
una negativa a la traición, las mujeres morían por ser libres.

Isis, Astarte, Diana, Hecate, Demeter, Kali, Inanna.

Now the Earth is a witch, and we still burn her
Ahora la Tierra es una Bruja y todavía la seguimos quemando
stripping her down with mining, and the poison of our wars.
desnudándola con la explotación y  el veneno de nuestras guerras.
Still to us, the Earth is a healer, a teacher, and a mother.
Aún para nosotros la Tierra es sanadora, maestra y madre.
A weaver of a web of light, that keeps us all alive.
Tejedora de una red de luz, que nos mantiene vivos.
She gives us the vision to see through the chaos.
Nos da la visión para ver a través del caos.
She gives us the courage, it is our will to survive.
Nos da el valor, nuestra voluntad de sobrevivir.

Isis, Astarte, Diana, Hecate, Demeter, Kali, Inanna

Mi Sagrado Masculino

Las Mujeres nos conectamos con nuestra esencia encontrando la energía primigenia del Útero y sintiendo aquí la energía de la Diosa, que se enraíza en la tierra y asciende a la luna, convirtiéndonos en un canal de conexión entre el plano material y el espiritual, entre nuestro chakra base y el chakra coronario. Somos canalizadoras de la energía del Sagrado Femenino y receptoras de sus bendiciones; somos Una con la Diosa.

Esta conexión cuando se alcanza es preciosa, porque como Mujer quiero sentirlo y vivirlo en todo su esplendor. Pero una parte de mi energía es más activa, más racional, y también es creadora. Mi Sagrado Femenino puede parir desde su Ser, pero para dar Vida a otro Ser Humano necesita de ese Sagrado Masculino. Necesitamos de esa energía en nosotras, pero antes de buscarla en un compañero, activemos la nuestra propia.

 

 

¿Tengo entonces energía masculina corriendo por mis chakras?

Así es, tenemos energía sagrada femenina y también masculina. Nuestro segundo chakra, donde reside el Útero, en nuestro caso es femenino, pero el tercero, según yo lo veo, es masculino, es nuestro centro de poder activo, donde reside el poder personal, la fuerza, es el plexo solar, situado dos dedos encima del ombligo.

Los chakras, a medida que suben por el canal energético hasta la coronilla, van despegándose del plano material para acceder al espiritual.

El chakra uno, como podéis imaginar, es el más terrenal, donde residen los instintos básicos, el impulso, la primera acción. Es también el chakra del miedo y de la sexualidad. Para mí, este chakra es andrógino, puesto que es un centro de evacuación y liberación, como lo es el chakra dos con la sangre menstrual o el semen, pero la expulsión en el chakra uno es universal. ¿Adivinas donde está? Hay quien lo sitúa en el perineo, y otros directamente en el ano. Ambas zonas son centro de placer y debilidad tanto para hombres como para mujeres. Es más, por esta zona se encuentra el punto G masculino, y esto es interesante porque, como pasa con la Mujer, cuando se nos estimulan puntos erógenos en nuestra zona sexual se despiertan historias ancestrales y propias relacionadas con bloqueos sexuales y experiencias negativas, se activan miedos puesto que en el chakra dos también hay memorias de miedos a nivel sexual.

Despertamos a la Mujer herida pero también conectamos con las heridas del Hombre, y más cuando se han tenido relaciones íntimas con ellos. Si sano mis miedos y acepto la energía masculina, porque muchas Mujeres tenemos memorias de miedo con los hombres, podré activar mi chakra uno y permitir que mis centros energéticos se activen con otra energía más fluida y complementaria.

Me dijeron que nuestra energía no es dual, masculina y femenina, sino andrógina, quedándose lo mejor de ambas y fusionándose lo que tienen en común. Así pues, reconozco a la Diosa empoderada que Soy y permito que mi Dios se manifieste y se integre con Nosotras.

El chakra 4, situado en el corazón, también es para mí un chakra andrógino. ¿No es el Amor universal y lo sentimos Hombres y Mujeres por igual?

La Diosa Incomprendida

Seguro que has escuchado hablar de nuestras luces y nuestras sombras, normalmente entendido como nuestra parte bonita y aquella que no nos gusta. También las luces pueden representar las cosas que son visibles o de las que tenemos conciencia y las sombras aquellas que desconocemos y que habitan en el inconsciente. Incluso las que, aún sabiendo que existen, no queremos ver. Cuando trabajamos con meditación para aprender a abrazar nuestra sombra, lo que hacemos es enfrentarnos a ella y aceptarla.

 

Polaridades del mismo concepto

Todo tiene sus luces y sus sombras, las cuales se complementan y necesitan para existir, para ser. Como dicta El Kybalión, como es arriba es abajo, como es abajo es arriba. Arriba y abajo es como luz y sombra, polaridades del mismo concepto que definen un estado concreto del mismo.

Entendemos la sombra porque conocemos la luz y viceversa.

 

La Luna también utiliza este principio de correspondencia: como es Creciente, es Menguante. Y como es Llena, es Nueva. Creciente y Llena son las fases de luz, mientras que Menguante y Nueva son las fases de sombra. Fíjate sino en sus arquetipos: Doncella y Madre frente a Hechicera y Bruja. Mientras sigues leyendo el post te lanzo una pregunta para que la vayas rumiando: ¿cuál de las dos parejas tiene mejor aceptación socialmente y en el inconsciente colectivo?

 

 

Las dos fases de luz lunares corresponden al proceso previo y auge de la ovulación. Son las fases en las que estamos más alegres, con más ganas de salir, activas, mientras que las fases de sombra se corresponden con el proceso menstrual. ¿Cuántas veces no te habrán dicho cuando estás de mal humor que seguro que te está por bajar la regla? Y es que esas fases son más privadas, más íntimas, más nuestras. Es cierto que se nos apaga un poco el humor, porque el proceso de soltar que vivimos por dentro es muy intenso.

 

Sí amiga, la Diosa que eres también se cabrea

Las fases de sombra u oscuras, las de transformación y revelación, son las más poderosas para nosotras a nivel interno y al mismo tiempo las menos aceptadas por la sociedad. Podemos verlo de muchas maneras, como la idea inconsciente de que cuando la Mujer se encuentra  a sí misma y reconoce su poder en las fases oscuras de renovación, alquimia e intuición, el sistema patriarcal tiembla porque espera de nosotras Doncellas y Madres que cada vez se parecen menos a nuestros arquetipos de luz, mientras que la Diosa en sus fases de noche es tachada de peligrosa porque invoca las energías del Mal, es decir, se mira a Sí Misma y no al hombre, al que baja del pedestal falocéntrico en el que lo había situado para colocarse ella con su Útero Sagrado. ¿Sabes qué conclusión saco yo de todo esto? Diosa Incomprendida, Diosa Empoderada.

 

Las mujeres son como las obras de arte modernas. Si tratas de entenderlas, no podrás disfrutarlas. Freddie Mercury. Lo siento Freddie, no has acertado ni con unas ni con otras.

Descansa, todo va bien

Tu Útero es un lugar para guardar memorias de amor, para crear vida, para dar luz

Las historias de dolor relacionadas con ser Mujer, las vivencias de nuestras Ancestras, todas ellas las guarda nuestro Centro de Poder, nuestro Caldero Sagrado que merece ser vaciado y purificado.

Tu Útero es tu segundo corazón, flanqueado por los ovarios que te recuerdan tu función como Mujer y tu capacidad de reproducción, y no sólo hijos, sino también ideas y proyectos.

Recuerda que la menstruación es un parto donde soltamos, dejamos ir y fluimos con la vida.

La Diosa custodia y mima tu Útero, lo observa desde fuera y al mismo tiempo habita en él. Lo ilumina y colorea con los tonos que tú desees ponerle, y hace que ese espacio sea tu sanctasanctórum, tu verdadera zona de confort a la que puedas acceder siempre que lo desees.

 

No hay sendero más hermoso que el que me lleva hacia mí misma

 

Este centro de creación es tu base de abundancia

En él habita tu luna con sus cuatro fases, habita tu flor de belleza, habita tu sabiduría y tu energía creadora.  Y este centro se expandirá hasta donde tú desees que lo haga, recuerda que tiene raíces y que sus límites pueden ser ilimitados.

Los motores que activan el funcionamiento de tu Útero son de tecnología sencilla: Amor, Alegría, Belleza, Intuición, Prosperidad, Compasión y Fluidez. Sólo tú eliges cuántos quieres activar y cuándo deseas hacerlo. No hay prisa, sólo escúchate.

Sabiendo que esta máquina armoniosa trabaja dentro de ti, incluso cuando no tienes útero, porque no tener el órgano no te hace no tener Útero, puedes relajarte con la tranquilidad de saber que, cuando algo necesite tu Útero, la Diosa te hará llegar el mensaje. ¿Qué puede salir mal?

 

Descansa, abandónate en la paz que te ofrece tu Útero. Todo va bien.

 

No es lo mismo útero que Útero

Como sabes, todas las mujeres tenemos o hemos tenido útero, salvo excepciones fisiológicas. Por ello, pese a ser un órgano propio de lo femenino, no es algo que tengamos en común, como si pasa con el Útero. ¿Sabes cuál es la diferencia?

El útero es el órgano que alberga al óvulo una vez que éste se desprende de la Trompa de Falopio y que, en el caso de que éste haya sido fecundado, lo acogerá durante todo el desarrollo del cigoto. Una vez que la menstruación se retira y empieza la menopausia, el útero pierde su función.

El Útero es el centro energético que se encuentra en la zona del útero, y que alberga nuestra esencia femenina, nuestras memorias ancestrales, nuestros deseos y nuestra parte divina y sagrada. Una vez que la menstruación se retira y empieza la Plenopausia, el Útero sigue tan activo como siempre.

 

El Útero es nuestro Centro de Poder

 Es un caldero que guarda todo aquello que queramos meter en él. Socialmente tenemos la creencia de que la menstruación es sucia, es tabú, y tiene que doler. Si creemos eso, lo estaremos guardando en nuestro Útero, y entonces la menstruación nos dolerá y la viviremos con asco. Si, por el contrario, nos dedicamos a limpiar esas creencias  y las sustituimos por otras más sanas y puras como puedan ser que la menstruación es el momento en el que más conectadas estamos con nosotras mismas y que la sangre es la misma vida que liberamos después de todo un ciclo, tendremos un periodo en armonía y tranquilidad.

 

El Útero no es un lugar para guardar miedo o dolor, sino para Crear y dar Luz a la Vida.

 Rito 13º del Útero Munay-Ki

Imagen maravillosa adquirida aquí

El Útero es la morada de la Diosa

Imagina que es como un árbol, cuyas raíces descienden hacia la tierra  a través de nuestros pies y cuya copa asciende hasta nuestra coronilla, donde acuna una luna llena radiante y luminosa. De esta manera, estamos conectadas con la divinidad sin perder el contacto con el mundo que nos rodea.

El Útero tiene conexión con la energía del Sagrado Femenino, sobre todo porque nosotras somos ese Sagrado Femenino. Existe una Diosa con la que nos conectamos, pero esa Diosa no es otra que nosotras mismas. Al crearse ese canal entre la tierra, el Útero y la luna estamos conectando nuestra naturaleza física con la divina.

Si cuando leas estas palabras notas que tu Útero se mueve, se hincha o se manifiesta de cualquier manera, es porque tu Diosa se ha reconocido en estas palabras.

 

Árbol del Útero de Miranda Gray