Mi Tarot Femenino I: La Papisa

Vamos a conocer el lado más femenino del Tarot, y lo haremos presentando a sus Arcanas, es decir, las cartas femeninas de la baraja, tanto porque el personaje representado es una mujer o porque aparecen elementos femeninos en la carta. La energía del Tarot es dual, y como ya he comentado en alguna ocasión, tiene un tinte patriarcal que con el paso del tiempo iremos eliminando.

La dualidad del Tarot se marca en el equilibrio que encontramos entre la energía masculina, que representa la actividad, el pensamiento, las ideas, lo concreto, y la energía femenina, que muestra los sentimientos, la intuición, la introspección, lo abstracto. El ser humano es dual, independientemente de su género, y forma parte de su evolución conocer ambas polaridades y transitar por ellas con gracia y seguridad. Puedes leer más sobre todo esto aquí.

Y ahora sí: Vamos a conocer a La Papisa.

 

La Papisa, también llamada La Sacerdotisa en otros Tarots (el que yo os presento es el Tarot de Marsella), es una dama con atuendo austero, sentada en un trono y con un libro abierto apoyado en sus manos. Un par de columnas cubiertas con un velo se hallan a su espalda.

Esta Arcana representa la dualidad del ser consciente y del inconsciente, del cuerpo terrenal y del espíritu. Dualidad en la causa y el efecto, el bien y el mal, hombre y mujer, vida y muerte: es la lucha entre opuestos para hacerse uno.

 

La Papisa Juana

En esta Arcana reconocemos a la Papisa Juana, que, según cuenta la leyenda, se encontraba bajo la figura del Papa Juan VIII, aunque también se dice que Juana se ocultó como el Papa Benedicto III. Sea cual fuere, los años de reinado de esta Papisa habría tenido lugar en el siglo IX d.C.

Hay una novela fantástica de Donna W. Cross llamada La Papisa, que cuenta la historia de Juana. Hija de un canónigo y una pagana, Juana no puede estudiar por prohibición de su padre, pero el destino se pone de su parte y la joven consigue acudir a una escuela. Por circunstancias de la vida, Juana se ve obligada a vestir sotana y a refugiarse en una iglesia donde, como Juan Ánglico, destacará por su inteligencia y su capacidad intuitiva, lo que la harán convertirse en Papa. 

 

La dualidad nos impera a elegir, pero también a integrar

 

La Papisa no es madre, al menos no física. Es la mayor soberana del saber espiritual en la Tierra, y nos conecta con nuestra parte más sabia. Es una figura interesante con la que meditar en nuestra fase menstrual, porque nos conecta con nosotras desde la quietud y la calma.

A su vez, también podemos ver a la Papisa como la diosa egipcia Isis con el velo de la virginidad, o Juno, la reina de los dioses, la soberana en el mundo espiritual.

Te invito a que te conectes con La Papisa, a que te dejes aconsejar por su sabiduría, y para esas tardes de sofá y mantita, acompaña con una infusión la lectura de La Papisa, donde conocerás a una mujer que, para convertirse en Papa, luchó con su biología femenina y con la dualidad de su propio corazón, que latía al mismo ritmo por su amor  a Dios y por el conde Geroldo. Una Papisa del siglo IX tuvo que elegir, pero las Papisas actuales tenemos el beneplácito de nuestro Útero para integrar ambas opciones: es la magia de la dualidad que consigue hacerse uno, si es que fuese necesario.

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