Mi 8 de Marzo

Este día es especial para todas las Mujeres. Celebramos  el reconocimiento de ser quienes somos, nos empoderamos y nos unimos para que nuestras voces suenen más altas y fuertes. Nos escuchamos, nos apoyamos, nos defendemos, y nos alimentamos de la energía del Útero que clama por ser liberado. Nuestro cuerpo, nuestra independencia, nuestra profesión, todo se lucha, todo se reivindica y todo se pone en valor ese día, al menos de manera pública, porque todos los días para Nosotras es 8 de Marzo.

Mi 8 de Marzo hoy lo dedico a reconocer mi voz, al derecho a ser escuchada y tomada en cuenta. Quiero compartir contigo una historia que viví hace unos años, sin entrar especialmente en detalles de quiénes fueron, porque lo importante para mí es cómo lo viví.

Yo ya era adulta, estaba estudiando en la Escuela de Idiomas y tenía un grupo de compañeros mayores que yo, casi todos hombres. El ambiente en general era muy masculino, había mucha energía yang, mucha lucha de egos, casi un Juego de Lingams (forma delicada y amorosa de referirse al miembro viril masculino en el Tantra, aunque a todos ellos el término les venía grande). Yo me encontraba en un mal momento emocional en mi vida, mi amenorrea estaba en auge (dejé de menstruar tras una ruptura sentimental, desvalorización total de mi persona. Te cuento más sobre este síntoma aquí) y mi único deseo era esconderme del mundo. Entonces apareció Sujeto 1, que me doblaba la edad, un señor respetable, casado y con descendencia. Su necesidad de llamar la atención empezaba por su actitud impositiva en el habla y terminaba por el frasco de perfume con el que se bañaba cada vez que salía de su casa. Como buen patriarcal con aires de galán, decidió que le apetecía conquistarme, por lo que empezó a imponerme su presencia, me regalaba piropos tan rimbombantes como babosos en público y en privado y se permitía también el lujo de acariciarme la espalda cada vez que me saludaba con dos besos. Para mí era muy desagradable, pero, ¿sabes una cosa? Yo en aquella época pensaba que, si le decía que no me gustaba su actitud, estaría ofendiendo gratuitamente a una persona que sólo estaba siendo amable conmigo. Como si me estuviera haciendo un favor.

En ese grupo habían más Sujetos. Todos testigos del acoso que yo estaba sufriendo, todos ciegos, sordos y mudos. Sólo un Sujeto 2 decidió apoyarme, adoptando una actitud paternalista, que en ese momento agradecí, basada en pegarse a mí como una lapa y mirar desafiante a Sujeto 1. Años más tarde comprobé que Sujeto 2 estaba marcando territorio porque tenía similares intenciones que Sujeto 1, pero más dulcificadas.

 

 

Yo descargaba la impotencia y la rabia que sentía durante las clases que compartíamos, porque el Profesor, gran amigo de Sujeto 1, dejaba que éste actuara como macho alfa y ocupara el espacio de las explicaciones en hablarnos de sus  tonterías personales (ni siquiera en el idioma que estudiábamos, al menos así habría sido útil). Mis compañeros, los otros Sujetos, callaban pese a sentirse también molestos ante esta pérdida de tiempo, pero un Sujeto 3 me culpaba a mí de cargarme con mi actitud la armonía de la clase.

Y el Profesor también cargó contra mí. Los exámenes orales eran muy fáciles para unos y algo más complejos para mí. Fueron varias las humillaciones durante el curso, pero recuerdo particularmente dos: en aquel momento yo ya había defendido mi Tesina en la Universidad, hacía muchos años que escribía, ya era una pasión para mí (creo que este blog lo atestigua). Este Profesor me dijo en una ocasión que yo era la típica que escribía mucho y no decía nada. En otra ocasión, a final de curso, nos hizo entrar en el aula de dos en dos para entregarnos las notas. A mí me hizo entrar con Sujeto 1, y te imaginarás quién recibió alabanzas y a quién aprobó «por pena». Dos años después, este Profesor leyó un artículo que escribí para un congreso y me regaló toda clase de alabanzas y comentarios de admiración, y durante un tiempo mantuvimos interesantes conversaciones de feminismo, siempre con un halo de distancia energética por ambas partes. Creo en la redención y en la rectificación, no sé si ese acercamiento fue una disculpa encubierta. Mi visión como feminista y como sanadora de memorias es perdonar lo sucedido basándome en lo que yo contribuí para que esa situación se diera, por ende estoy trabajando en ello.

Importante, perdonar lo que está en mí implica conectarme con el Amor, energía de sanación, no justificar lo que otros o yo hiciéramos en esa situación.

 

 

Con respecto a Sujeto 1, en ese momento me acobardé, me quedé paralizada. Recibí invitaciones a hoteles, me escribió relatos eróticos conmigo de protagonista (¿Le has practicado a un hombre sexo oral con un cubito de hielo metido en tu boca? Porque yo no, al menos fuera de uno de esos relatos), me mandaba canciones, pero eso sí, dejando claro que él no iba a separarse y que nunca había engañado a su mujer. Ahora me veo con perspectiva, y me doy cuenta de que fui pasiva, inerte, nunca dije sí pero tampoco dije no. Simplemente aguanté el chaparrón y en cuanto pude, me alejé, salí huyendo de esa esquina en la que me veía acorralada. No me defendí, inconscientemente acepté la culpa que me estaban dando el Profesor y los Sujetos: no hago lo que me manda el patriarcado y ello supone crear desarmonía en el grupo.

De las pocas compañeras que tenía en el grupo, sólo una Mujer supo reconocer y empatizar con la experiencia tan difícil por la que yo estaba pasando. Sus recursos en empoderamiento femenino eran en aquel momento escasos como los míos, no era tampoco un asunto tan sonado como lo es hoy. Con el auge del feminismo y la lucha por nuestro espacio nos identificamos y pudimos poner nombre a situaciones de discriminación vividas por el hecho de ser mujeres. Todavía mantenemos nuestra amistad basada en el cariño, respeto y admiración que nos profesamos. Gracias, Amiga, Hermana.

Hoy, que soy Terapeuta Menstrual y Moon Mother, que menstrúo con normalidad y sin dolor, que canalizo y sano memorias uterinas, me observo con Amor y me digo que lo hice lo mejor que pude y supe. Me recuerdo que no hay culpables en esta historia, solo un grupo de hombres que ejercieron su derecho de ser hombres en una sociedad machista y una mujer que sufrió las consecuencias porque no supo alzar su voz y hacerse escuchar. Mi reclamo hoy es que se escuche nuestra voz, que nos levantemos cada mañana diciéndonos nada más abrir los ojos una palabra bella, amable, que seamos sinceras con nosotras mismas y con los demás, que expresemos con total libertad qué queremos y qué no, que pidamos cuando queramos o necesitemos algo y que rechacemos lo que no nos interese. Escúchate, respeta tu voz y álzala, asegurándote de que tu eco llega hasta el vientre de la Madre Tierra.

Feliz día de la Mujer, Hermana 

 

7 comentarios sobre “Mi 8 de Marzo

  1. ¡Cuanta valentía en contar tu caso! Tenemos que dejar de normalizar todas estas actitudes y empezar a respetarnos y escucharnos más. Muchas gracias Lorena por poner voz a todas esas situaciones similares a la tuya que todas vivimos día si y día también. ¡Te quiero!

  2. Una hermana Moon Mother me dedica estas palabras : Querida Hermana de Útero, lo comparto aquí para que las demás Moon MOTHERs lo reconozcan y lo lean…
    NO ESTÁS SOLA!! Tu relato y tu forma de expresar las emociones me hacen emocionarme y sentir ese llanto silencionso por situaciones similares vividas …
    Por permitir «sin saberlo» Por consentir por » no molestar»
    Por callar para » ser buena»….
    Porque BASTA YA de PERMITIR abusos , burlas , risitas prepotentes , marchito ibérico o da igual del país que se trate … machismo y control es igual y da igual de donde procede territorialmente …
    El TODOS SOMOS IGUALES es una mentira como un Castillo ,
    Y hay aún mucha distancia a recorrer … muchas memorias a perdonar … muchos recuerdos que sanar … y muchos libros por escribir!!!
    Me ha emocionado mucho tu post en el blog , querida hermana LORENA🙏💗🌀💗🙏🌀
    todo mi amor y todo mis respeto …
    NO ESTÁS SOLA , TODAS TE ESCUCHAMOS 💗💗💗🌸🌸🌸🙏🌀🙏🌀🙏🌀

  3. Lorena después de haber leído tu relato, donde tu eras el juguete de dos malas personas, te sentiste culpable (o te sientes culpable) .
    como tu bien dices hiciste lo que buenamente pudiste hacer.
    Hoy por Hoy ante una situación parecida, no reaccionarias así.
    Me alegra tu madurez, y cuando necesites apoyo silba somos muchas, y estamos juntas.

  4. Yo también tengo un caso «repugnante » de acoso social protagonizado por hombres sobre todo por mi peculiaridad como padre

    Contra las discriminaciones ni falsos pudores, ni ocultamiento..

    Y no miento!!!….mejor risas

    1. Estoy de acuerdo, ni falsos rumores ni ocultamiento,también es trabajo de tod@s crear el ambiente y las condiciones propicias para que los casos de discriminación sean denunciados y compartidos en voz alta, todavía muchos casos son señalados como actos provocados por comportamientos impropios cuando no lo son o el simple hecho de posicionarse en superioridad cree dar derechos también a la misma altura.
      Gracias 🙂

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