La Diosa Incomprendida

Seguro que has escuchado hablar de nuestras luces y nuestras sombras, normalmente entendido como nuestra parte bonita y aquella que no nos gusta. También las luces pueden representar las cosas que son visibles o de las que tenemos conciencia y las sombras aquellas que desconocemos y que habitan en el inconsciente. Incluso las que, aún sabiendo que existen, no queremos ver. Cuando trabajamos con meditación para aprender a abrazar nuestra sombra, lo que hacemos es enfrentarnos a ella y aceptarla.

 

Polaridades del mismo concepto

Todo tiene sus luces y sus sombras, las cuales se complementan y necesitan para existir, para ser. Como dicta El Kybalión, como es arriba es abajo, como es abajo es arriba. Arriba y abajo es como luz y sombra, polaridades del mismo concepto que definen un estado concreto del mismo.

Entendemos la sombra porque conocemos la luz y viceversa.

 

La Luna también utiliza este principio de correspondencia: como es Creciente, es Menguante. Y como es Llena, es Nueva. Creciente y Llena son las fases de luz, mientras que Menguante y Nueva son las fases de sombra. Fíjate sino en sus arquetipos: Doncella y Madre frente a Hechicera y Bruja. Mientras sigues leyendo el post te lanzo una pregunta para que la vayas rumiando: ¿cuál de las dos parejas tiene mejor aceptación socialmente y en el inconsciente colectivo?

 

 

Las dos fases de luz lunares corresponden al proceso previo y auge de la ovulación. Son las fases en las que estamos más alegres, con más ganas de salir, activas, mientras que las fases de sombra se corresponden con el proceso menstrual. ¿Cuántas veces no te habrán dicho cuando estás de mal humor que seguro que te está por bajar la regla? Y es que esas fases son más privadas, más íntimas, más nuestras. Es cierto que se nos apaga un poco el humor, porque el proceso de soltar que vivimos por dentro es muy intenso.

 

Sí amiga, la Diosa que eres también se cabrea

Las fases de sombra u oscuras, las de transformación y revelación, son las más poderosas para nosotras a nivel interno y al mismo tiempo las menos aceptadas por la sociedad. Podemos verlo de muchas maneras, como la idea inconsciente de que cuando la Mujer se encuentra  a sí misma y reconoce su poder en las fases oscuras de renovación, alquimia e intuición, el sistema patriarcal tiembla porque espera de nosotras Doncellas y Madres que cada vez se parecen menos a nuestros arquetipos de luz, mientras que la Diosa en sus fases de noche es tachada de peligrosa porque invoca las energías del Mal, es decir, se mira a Sí Misma y no al hombre, al que baja del pedestal falocéntrico en el que lo había situado para colocarse ella con su Útero Sagrado. ¿Sabes qué conclusión saco yo de todo esto? Diosa Incomprendida, Diosa Empoderada.

 

Las mujeres son como las obras de arte modernas. Si tratas de entenderlas, no podrás disfrutarlas. Freddie Mercury. Lo siento Freddie, no has acertado ni con unas ni con otras.

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