Dismenorrea: Mi propio autorrechazo

Vamos a conocer otro desajuste menstrual que, como ya sabemos, afecta nuestro campo emocional e influye en nuestra trama inconsciente más de lo que pensamos. En esta ocasión vamos a hablar de dismenorrea, un desajuste doloroso pero que una vez desbloqueado puede ser muy liberador.

¿Qué es la dismenorrea?

La dismenorrea es un dolor abdominal intenso que aparece justo antes o al inicio de la menstruación, siendo de corta duración (unas 24 horas, el primer día de sangrado). Dentro de la dismenorrea podemos hablar de una primaria, asociada al dolor previo al sangrado que tiende a desaparecer tras el primer día de ciclo, y una secundaria que implica un dolor más continuo y pesado. Su aparición puede  ocurrir hasta una semana antes del sangrado y acompañar a la Mujer durante todo el mismo, intensificándose el dolor en casos más extremos. En el caso de una dismenorrea secundaria, es importante plantearse la existencia de otro síntoma como miomas o endometriosis.

 

 

El mensaje de la dismenorrea

Las fases oscuras de la Luna se ven reflejadas en La Hechicera y en La Bruja, que nos invitan a la introspección, a la catarsis y la liberación. Es el momento de abrazarnos con nuestra sombra, como hacemos en la Meditación Estacional de Invierno. Es muy fácil conectar aquí con el dolor, con la culpa, con el miedo y con la necesidad de castigo. Si la menstruación supone un acto de amor porque entregamos nuestra creación, nuestro proyecto, nuestro sueño, ¿por qué la parimos desde el dolor y el sufrimiento?

La dismenorrea nos habla de rechazo, tanto a nuestra imagen como Mujer como a las normas socioculturales que nos discriminan por serlo. No me siento capaz de aceptar el rol femenino que el patriarcado me ha asignado.

Se puede dar en Mujeres que vivieron en su casa diferencias de atención entre ellas y sus hermanos varones, o que las obligaron a actuar como niñas femeninas eligiéndole los juguetes con los que podía jugar y los vestidos que debía ponerse. La sexualidad suele ser o fue en algún momento de sus vidas un tabú al igual que la menstruación, siendo el recuerdo de la menarquía doloroso o desagradable.

Me acepto y me abrazo

La dismenorrea se sana trabajando el amor  hacia el propio cuerpo. Para ello, debemos encontrar con Terapia Menstrual qué dolor emocional está detrás del dolor físico, qué memorias traumáticas trae al presente la dismenorrea. Qué supone enfrentarme a mi sombra, y qué es aquello que considero tan malo de mí que no me permite perdonarme. 

Extiendo ese amor hacia mi imagen. Observo si estoy conforme con ella, si me siento identificada con la Mujer que se me refleja en el espejo, si tengo algo en ella que no reconozca como mío (por ejemplo, sigo usando este color en la ropa porque le gustaba a mi madre). 

Presto atención a mis relaciones, a si busco compañer@s que me traigan sufrimiento, si tengo tendencia al sacrificio y por qué. 

Es interesante sanar las memorias familiares y realizar un trabajo de sanación con los ancestros con técnicas como meditación y Theta Healing.

 

 

Te mereces vivir tu ciclicidad menstrual de manera consciente y en armonía, te lo mereces por el simple hecho de ser Mujer: de ser la Mujer que siempre quisiste ser, que no es otra que la mejor versión de ti misma.

 

La poética del parto

Fíjate qué curioso: pasamos nuestros primeros nueve meses de existencia en el vientre de mamá. Allí nos convocan cuando nos crean y en ese mismo espacio de calor y protección empezamos a tomar forma. Una vez que estemos preparadas para salir al mundo, mamá nos acompañará  a la puerta de salida mediante el parto. Años más tarde lo volverá a hacer, cuando seamos adultas y podamos hacernos cargo de nosotras mismas.

La separación

Cuando se produce un parto, el bebé llora desconsoladamente mientras la madre grita de dolor como culminación a horas previas de dilatación y contracciones. Si está el padre presente, agarra la mano de la parturienta o, como muestran en algunas películas, se desmaya. Hay mucha sangre, cuidados máximos para que el recibimiento del bebé sea perfecto, y una vez que se corta el cordón umbilical, la madre cae rendida de agotamiento en la cama. ¿De verdad que esa experiencia de dolor, gritos, sangre por doquier y llantos nos deja un recuerdo hermoso y maravilloso?

El parto supone a nivel emocional una experiencia traumática de separación entre la mujer y el ser que se ha formado dentro de ella. El útero ha creado un hogar seguro y acogedor para este pequeño ser, pero llega un momento en el que la naturaleza obliga a que el hijo abandone el primer hogar materno y se enfrente al mundo como individuo independiente.

 

 

 

El Proyecto Sentido

Forma parte de la poética del parto cómo se presenta el bebé al mundo: de nalgas, con el cordón umbilical  enrollado en el cuello, o incluso si nace rápido, si se hace esperar, si es prematuro, o si precisa cesárea. El bebé también se manifiesta  y muestra con su llegada lo que dicen sus memorias. Quizás sus padres esperaban un sexo diferente al que este bebé trae, o está evocando la idea de aborto que se planteó la madre en algún momento, o el miedo «a lo que se viene encima» de unos padres primerizos. Estas ideas forman parte del Proyecto Sentido, término que define las memorias psicoemocionales del bebé desde antes de su concepción hasta aproximadamente los tres años de edad. Las circunstancias de sus padres, sus creencias sobre la paternidad, las preocupaciones del momento y las memorias de los árboles genealógicos de ambos influirán en el Proyecto Sentido del bebé.

Influirán también las preguntas que se puede plantear la mamá desde la concepción del bebé hasta su alumbramiento: ¿Voy a poder proteger a mi bebé si está fuera de mi útero? ¿Seré yo capaz de darle un hogar? ¿Ayudará este bebé con su presencia fuera de mi vientre a que su padre pase más tiempo conmigo? ¿Por qué ha tardado tanto en nacer? ¿Quería yo realmente ser mamá?

 

Sanar las memorias uterinas

Todos tenemos un Proyecto Sentido que explica nuestra misión en la vida en función de lo que nuestra familia esperara de nosotros y por qué creemos nosotros que hemos venido al mundo. Por ejemplo, si mi mamá pasaba mucho tiempo sola porque mi papá trabajaba mucho, quizás yo creo que he venido al mundo a hacerle compañía a mi mamá, cuando ella realmente  estaba llamando la atención de su compañero. Esto me puede afectar en que me puedo convertir en una mujer que tiene dependencia emocional con su madre y que no me separo de ella. Me puede costar encontrar pareja, porque inconscientemente no quiero dejar sola a mi mamá. Y si, supongamos, a mis dos años de vida mi papá abandonó a mi mamá y se fue con otra mujer con la que fundó otra familia, inconscientemente mi mamá me rechazará porque no conseguí que mi papá se quedara en casa. La situación que se puede dar es que mi mamá y yo discutamos mucho y nos echemos cosas en cara, y al mismo tiempo estaré toda la vida buscando su aprobación para todo.

Todas estas memorias son inconscientes, pero las tenemos y nos afectan en todas las áreas de nuestra vida. Conocer nuestro Proyecto Sentido nos ayuda a conocernos y a entender a nuestros padres, partiendo siempre de la premisa de que siempre hicieron las cosas lo mejor que pudieron.

 

Bella imagen extraída de aquí

 

 

Sanar el Proyecto Sentido

Sabiendo cuál es mi Proyecto Sentido, puedo tomar conciencia de los miedos y bloqueos que tengo y puedo decidir si quiero o no mantenerlos. Trabajar el Proyecto Sentido supone una investigación profunda  en nuestras memorias y a las memorias de nuestro árbol genealógico, depurando y liberando historias que influyen a las personas implicadas. En otras palabras, sanar mi Proyecto Sentido me libera  a mí y también a mis padres, y si mis memorias afectan a otras personas de mi árbol, también los libera. 

El parto puede ser una experiencia traumática o poética, dependiendo de la conciencia que tengamos, de cómo hayamos vivido el embarazo y de los medios que pongamos para disfrutar de un parto en armonía con facilitadores preparados para ello, como son las doulas. Tomando presencia en mis emociones, poniendo cuidado en lo que me digo, viviendo de la manera más natural y auténtica mi embarazo y aceptando los pensamientos y momentos en los que me siento mejor  y peor, ayudaré a que el Proyecto Sentido de mi bebé sea lo menos negativo posible, sin culparme tampoco de las creencias perjudiciales que herede (porque nunca el Proyecto Sentido va a ser perfecto como queremos que sea, pero lo será porque traerá el programa específico que debemos trabajar en esta vida) y el parto puede convertirse si así lo deseo en un recuerdo poético.

Meditación: Conectar con mi Diosa

Te regalo una meditación sencillita para conectar con tu Diosa interior, ¿nos preparamos?

Como preludio, te comento que una meditación es un ritual, ya que buscamos algo con ella, desde estar centradas en nosotras como conectar con nuestra Diosa interior. Para completar este artículo te invito a que leas también este otro aquí en mi Blog, Pautas para un ritual.

Empezamos limpiando el ambiente con incienso o palo santo. Para conectar con la  Diosa, a mí me gustan olores como rosa, canela, jazmín o artemisa. Déjate llevar y elige el que más vibre contigo. El aroma dice mucho del carácter de tu Diosa.

Puedes trabajar con Diosas arquetípicas como Lakshmi, Iemanjá o Hécate, incluso con los Arquetipos Menstruales. Te propongo en esta ocasión que no uses referencias, deja que la Diosa se revele con su perfecta imagen.

Elige una música que te inspire, que te ayude a concentrarte y por supuesto que te guste. Si te gustan los mantras, tienes por ejemplo a Deva Premal, si prefieres que sólo sea instrumental, hay muchas listas de reproducción en diferentes plataformas musicales.

Enciende una vela del color que más te guste, siéntate cómodamente o túmbate, lo que te pida el cuerpo, toma una respiración profunda y ábrete a disfrutar.

 

 

1.- Toma una respiración profunda, llevando el aire desde tu nariz hasta el estómago. Retenlo un momento, para después expulsarlo lentamente por la boca. Repite esta acción tres veces.

2.- Sigue consciente de tu respiración, mientras vas permitiendo que el cuerpo se relaje. Toma conciencia del peso del mismo y recuerda que eres hija de la Madre Tierra, que tus raíces te unen a ella.

3.- Desde esas raíces toma la energía que la Madre Tierra te envía. Déjala que suba por tus piernas y que, poco a poco, vaya atravesando y activando tus chakras, uno a uno, empezando por el perineo, siguiendo por el Útero, a continuación el estómago, luego el corazón, la garganta, el tercer ojo y finalmente la corona de tu cabeza, por donde esa energía saldrá de tu cuerpo.

4.- Permítete acompañar a esa energía en su ascenso hacia esos planos sutiles de existencia donde reside la divinidad en su más inmensa plenitud. Observa y reconocerás  el espacio en el que te encuentras: un bosque, una playa, o un espacio especial para ti, como tu habitación, o la casa de tu infancia. Tu espacio sagrado tiene la forma y los colores que tú decidas que tengan.

5.- Siéntate cómodamente y llama a la Diosa, invítala a que te acompañe. Deja que llegue, y obsérvala. Fíjate bien, quizás su rostro es nuevo o ya lo conoces. Puede ser la Diosa arquetípica con la que trabajas, o una ancestra, o incluso puede que seas tú misma. No te sorprendas si fuera así, pues nuestra Diosa interior reside dentro de nosotras.

6.- Abrázala, tómala de las manos y escucha lo que ella te quiera decir. Pregúntale y ábrete a recibir sus respuestas, más allá de este bello ejercicio de meditación. Permanece en la compañía de la Diosa todo el tiempo que necesites.

7.- Una vez que vuestro encuentro llegue a su fin, despídete de ella como lo sientas y recibe de sus manos una bola de energía que llevarás contigo en tu camino de regreso.

8.- Empieza a descender por el mismo camino por el que llegaste acompañando a la energía de la Madre Tierra. Llega hasta tu corona y desciende por todo tu cuerpo, volviendo a encontrarte con la Madre Tierra. Entrégale a ella la bola de energía que te regaló la Diosa.

9.- Recibe de la Madre Tierra otra bola de energía un poco más pequeña, la cual portarás en tu camino de ascenso por tus raíces que dan entrada a tu cuerpo hasta que llegues a tu corazón, atravesando piernas, perineo, Útero y estómago. Siéntete enraizada y conectada con la energía divina.

10.- Coloca las manos en tu corazón, agradece la energía de la Diosa y de la Madre Tierra, agradécete  el haberte permitido conectar con tu parte divina y, cuando te sientas preparada, toma una respiración profunda, dibuja una sonrisa en tu rostro, abre los ojos y sé bienvenida.

 

Es posible que este tipo de meditación te dé hambre, si es así, no te prives. Tu única misión a partir de ahora es disfrutar y seguir los impulsos de tu corazón, que son los mismos que los de tu Diosa.

Fibromas, quistes, miomas: la invasión de mi hogar

Nuestro Útero, nuestro espacio de creación y de poder. El hogar de la Diosa que somos. Llenamos nuestro espacio con nuestras historias, memorias, proyectos, hijos. Pero cuando ese hogar está invadido por bultos invasivos, la creación no tiene lugar, porque, literalmente, no tiene espacio para crecer.

 

El bebé psicológico

El fibroma, también llamado mioma, es un tumor benigno consistente en una conjunción de tejidos con tendencia a crecer. Metafóricamente, es como un embarazo, siendo esa masa creciente la representación  de un bebé. Podemos encontrar memorias de abortos o pérdidas de hijos ya nacidos por fallecimientos o adopciones. A su vez, puede tratarse de una negativa a tener hijos, bien por miedo al compromiso o por decisión propia no apoyada. 

Al aparecer el fibroma en la sede de la maternidad y de la sexualidad femenina, los asuntos que concierne son el hogar familiar y las relaciones de abusos y represiones que pude haber vivido. Sentí que no pude elegir, que no me lo permitieron. 

Sea como fuere, cargo un bebé psicológico en mi Útero, representante de aquello que estoy concibiendo y que, en el fondo, no lo he elegido.

 

 

El espacio de mis hij@s

La pérdida de un hij@, proyecto, sueño, idea, conlleva pena, y el crecimiento de la misma alimenta la masa del fibroma. Ese ente formado por tejidos innecesarios ocupa el espacio que tengo para crear mis propios hijos-ideas.  La primera acción que se debe llevar a cabo es liberarse de la pena, del pesar acumulado desde la aparición del bulto. Elegimos cambiar la pena por la felicidad, la cual nos ayudará a limpiar nuestro Útero y todas las memorias dolorosas y de represión que encontremos en él. No hacer lo que pensamos que esperan de nosotras puede llevarnos a pensar que vamos a decepcionar a quienes han puesto expectativas en nosotras. Creemos que cargar con el bebé psicológico nos hace ser mejores personas a ojos de los demás, pero lo único que conseguimos es machacarnos con la creencia de que no merecemos la felicidad porque no somos buenas personas.

Me libero de la carga que supone ocupar mi Útero con la representación de lo que no me permito, y al gestar mis propios hijos-ideas me siento más ligera a medida que hago crecer la felicidad y la plenitud en mí.

Mi Tarot Femenino II: La Emperatriz

Seguimos conociendo a las Arcanas del Tarot, y en esta ocasión es el turno de La Emperatriz. Esta mujer tiene indumentaria real, se halla sentada en un trono y en sus manos sostiene un cetro y un escudo. En algunos Tarots podemos apreciar que está embarazada, mientras que en este podemos intuirlo al ver cómo nace el cetro de poder de su vientre.

 

El poder de maternar

La Emperatriz representa el resultado de la unión de dos opuestos, los que se planteaban en La Papisa. Es así lo nuevo, lo creado, lo fecundado. Volvemos a su cetro, cuyo mango nace de su ombligo y culmina en una gran bola que representa el mundo, sobre el que hay una cruz que evoca la espiritualidad. La maternidad puede verse por tanto como un acto físico y biológico como aquellos proyectos que nacen de nosotras y que, al hacerlos crecer en nosotras, los cargamos como un embarazo. Tal y como hace el arquetipo de La Madre.

Energía Creadora

Podemos encontrar referencias de La Emperatriz en la Mitología Clásica, en diosas como Deméter, ya que ella es la Madre Tierra. Si La Papisa era Isis con velo en símbolo de su virginidad, La Emperatriz es la misma diosa desvelada.

La creación femenina nace del Útero, de sus ciclos y de su energía sexual

Se la ha identificado también con mujeres creadoras de grandes imperios como Teodora de Bizancio, esposa de Justiniano I, y Cleopatra, e incluso se ha visto en ella a la Mujer que aparece en el libro del Apocalipsis 12, símbolo de belleza, placer y fertilidad:

Una mujer vestida del sol, con la luna debajo de sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas. Y estando encinta, clamaba con dolores de parto, en la angustia del alumbramiento.

Para esos días cercanos a la ovulación, cuando nuestra energía alcanza la plenitud solar o sentimos la luna llena en nuestra energía uterina, meditar con La Emperatriz es todo un regalo.

Y para tu día a día, para afrontar la vida desde tu poder personal, desde tu evolución desde el empoderamiento, ¿qué te parecería incluir a La Emperatriz como una de tus referentes de Mujer que ocupa su lugar, que se gobierna y se nutre de Amor?

Mi 8 de Marzo

Este día es especial para todas las Mujeres. Celebramos  el reconocimiento de ser quienes somos, nos empoderamos y nos unimos para que nuestras voces suenen más altas y fuertes. Nos escuchamos, nos apoyamos, nos defendemos, y nos alimentamos de la energía del Útero que clama por ser liberado. Nuestro cuerpo, nuestra independencia, nuestra profesión, todo se lucha, todo se reivindica y todo se pone en valor ese día, al menos de manera pública, porque todos los días para Nosotras es 8 de Marzo.

Mi 8 de Marzo hoy lo dedico a reconocer mi voz, al derecho a ser escuchada y tomada en cuenta. Quiero compartir contigo una historia que viví hace unos años, sin entrar especialmente en detalles de quiénes fueron, porque lo importante para mí es cómo lo viví.

Yo ya era adulta, estaba estudiando en la Escuela de Idiomas y tenía un grupo de compañeros mayores que yo, casi todos hombres. El ambiente en general era muy masculino, había mucha energía yang, mucha lucha de egos, casi un Juego de Lingams (forma delicada y amorosa de referirse al miembro viril masculino en el Tantra, aunque a todos ellos el término les venía grande). Yo me encontraba en un mal momento emocional en mi vida, mi amenorrea estaba en auge (dejé de menstruar tras una ruptura sentimental, desvalorización total de mi persona. Te cuento más sobre este síntoma aquí) y mi único deseo era esconderme del mundo. Entonces apareció Sujeto 1, que me doblaba la edad, un señor respetable, casado y con descendencia. Su necesidad de llamar la atención empezaba por su actitud impositiva en el habla y terminaba por el frasco de perfume con el que se bañaba cada vez que salía de su casa. Como buen patriarcal con aires de galán, decidió que le apetecía conquistarme, por lo que empezó a imponerme su presencia, me regalaba piropos tan rimbombantes como babosos en público y en privado y se permitía también el lujo de acariciarme la espalda cada vez que me saludaba con dos besos. Para mí era muy desagradable, pero, ¿sabes una cosa? Yo en aquella época pensaba que, si le decía que no me gustaba su actitud, estaría ofendiendo gratuitamente a una persona que sólo estaba siendo amable conmigo. Como si me estuviera haciendo un favor.

En ese grupo habían más Sujetos. Todos testigos del acoso que yo estaba sufriendo, todos ciegos, sordos y mudos. Sólo un Sujeto 2 decidió apoyarme, adoptando una actitud paternalista, que en ese momento agradecí, basada en pegarse a mí como una lapa y mirar desafiante a Sujeto 1. Años más tarde comprobé que Sujeto 2 estaba marcando territorio porque tenía similares intenciones que Sujeto 1, pero más dulcificadas.

 

 

Yo descargaba la impotencia y la rabia que sentía durante las clases que compartíamos, porque el Profesor, gran amigo de Sujeto 1, dejaba que éste actuara como macho alfa y ocupara el espacio de las explicaciones en hablarnos de sus  tonterías personales (ni siquiera en el idioma que estudiábamos, al menos así habría sido útil). Mis compañeros, los otros Sujetos, callaban pese a sentirse también molestos ante esta pérdida de tiempo, pero un Sujeto 3 me culpaba a mí de cargarme con mi actitud la armonía de la clase.

Y el Profesor también cargó contra mí. Los exámenes orales eran muy fáciles para unos y algo más complejos para mí. Fueron varias las humillaciones durante el curso, pero recuerdo particularmente dos: en aquel momento yo ya había defendido mi Tesina en la Universidad, hacía muchos años que escribía, ya era una pasión para mí (creo que este blog lo atestigua). Este Profesor me dijo en una ocasión que yo era la típica que escribía mucho y no decía nada. En otra ocasión, a final de curso, nos hizo entrar en el aula de dos en dos para entregarnos las notas. A mí me hizo entrar con Sujeto 1, y te imaginarás quién recibió alabanzas y a quién aprobó «por pena». Dos años después, este Profesor leyó un artículo que escribí para un congreso y me regaló toda clase de alabanzas y comentarios de admiración, y durante un tiempo mantuvimos interesantes conversaciones de feminismo, siempre con un halo de distancia energética por ambas partes. Creo en la redención y en la rectificación, no sé si ese acercamiento fue una disculpa encubierta. Mi visión como feminista y como sanadora de memorias es perdonar lo sucedido basándome en lo que yo contribuí para que esa situación se diera, por ende estoy trabajando en ello.

Importante, perdonar lo que está en mí implica conectarme con el Amor, energía de sanación, no justificar lo que otros o yo hiciéramos en esa situación.

 

 

Con respecto a Sujeto 1, en ese momento me acobardé, me quedé paralizada. Recibí invitaciones a hoteles, me escribió relatos eróticos conmigo de protagonista (¿Le has practicado a un hombre sexo oral con un cubito de hielo metido en tu boca? Porque yo no, al menos fuera de uno de esos relatos), me mandaba canciones, pero eso sí, dejando claro que él no iba a separarse y que nunca había engañado a su mujer. Ahora me veo con perspectiva, y me doy cuenta de que fui pasiva, inerte, nunca dije sí pero tampoco dije no. Simplemente aguanté el chaparrón y en cuanto pude, me alejé, salí huyendo de esa esquina en la que me veía acorralada. No me defendí, inconscientemente acepté la culpa que me estaban dando el Profesor y los Sujetos: no hago lo que me manda el patriarcado y ello supone crear desarmonía en el grupo.

De las pocas compañeras que tenía en el grupo, sólo una Mujer supo reconocer y empatizar con la experiencia tan difícil por la que yo estaba pasando. Sus recursos en empoderamiento femenino eran en aquel momento escasos como los míos, no era tampoco un asunto tan sonado como lo es hoy. Con el auge del feminismo y la lucha por nuestro espacio nos identificamos y pudimos poner nombre a situaciones de discriminación vividas por el hecho de ser mujeres. Todavía mantenemos nuestra amistad basada en el cariño, respeto y admiración que nos profesamos. Gracias, Amiga, Hermana.

Hoy, que soy Terapeuta Menstrual y Moon Mother, que menstrúo con normalidad y sin dolor, que canalizo y sano memorias uterinas, me observo con Amor y me digo que lo hice lo mejor que pude y supe. Me recuerdo que no hay culpables en esta historia, solo un grupo de hombres que ejercieron su derecho de ser hombres en una sociedad machista y una mujer que sufrió las consecuencias porque no supo alzar su voz y hacerse escuchar. Mi reclamo hoy es que se escuche nuestra voz, que nos levantemos cada mañana diciéndonos nada más abrir los ojos una palabra bella, amable, que seamos sinceras con nosotras mismas y con los demás, que expresemos con total libertad qué queremos y qué no, que pidamos cuando queramos o necesitemos algo y que rechacemos lo que no nos interese. Escúchate, respeta tu voz y álzala, asegurándote de que tu eco llega hasta el vientre de la Madre Tierra.

Feliz día de la Mujer, Hermana 

 

Como yo (me) amo

El amor es el tema principal sobre el que hablan los libros. No hay película que no tenga una trama romántica, y cuántas canciones narran cómo y cuánto se puede amar, llegando a límites en los que se declara que, sin ti, no soy nada. El amor es bueno cuando duele, porque el dolor es sentimiento. No puedo vivir sin ti, no me dejes de querer, tú eres la razón de mi existir, y un sinfín de versos que se reproducen en las innumerables playlists de amor romántico para San Valentín. En otras palabras, nos están diciendo que el amor hace daño y que él da sentido a nuestra vida, pero cuando viene de otra persona. Porque el mensaje no es yo soy la razón de mi existir, no me dejo de querer, o sin mí no soy nada. ¿No existimos entonces si otro no nos da valor con el regalo de su amor?

No te quiero, Te Amo

Porque querer es poseer. Quiero un helado, quiero ese vestido, quiero a esa persona (para mí). Amo porque manifiesto la acción de amar, de conectarme con esa energía que despierta lo más sublime, lo más luminoso de mí, y te amo porque veo esa belleza en ti, porque, me irradias tu esencia divina. No puedo ver en los demás lo que no tengo yo misma, por lo que si veo ese amor bello en ti es porque yo también lo tengo. En otras palabras, no puedo amar a otra persona si yo no me amo.

 

 

El Amor es bueno cuando No duele

El Amor no es sufrimiento, es acompañamiento. El amor no duele, sino que conecta con las emociones. Si duele, no es amor. Si siento tristeza, rabia,  o alguna emoción a la que le ponga un significado negativo, tendré qué observar qué pasa con ese amor, por qué lo siento así, pero date cuenta de que dolor no es sinónimo de tristeza. No quiero decir que cuando se ama siempre se esté de buen humor, porque amar es algo más grande, es una forma de vida.

Amor y enamoramiento

No es lo mismo amar que estar enamorada, porque el amor perdura, mientras que es el enamoramiento lo que dicen que dura un tiempo limitado. El enamoramiento es el primer éxtasis que puede conducir al amor, y como éste es energía  en evolución, amaremos de diferentes maneras con el paso del tiempo tras pasar la etapa de enamoramiento. El enamoramiento supone un desgaste personal grande, porque despierta emociones extremas como la euforia, las cuales no estamos preparados para soportar, como ocurre con la tristeza profunda, por ello el enamoramiento en éxtasis se calma y da lugar a otra fase del amor. Es en este  punto cuando podemos confundir el fin de la euforia amorosa con el fin del amor hacia esa persona, porque quizás estamos abandonando un sentimiento que no ha hecho sino evolucionar.

 

 

Como yo (me) amo

Te Amo, porque Me Amo. No me enamoro de tus defectos, sino de tus luces y tus sombras, y de tu capacidad de iluminar mis partes más oscuras. Como el Sol se enamora de la Luna, eres mi complemento, no mi mitad. No voy detrás de ti sino a tu lado, contigo. No das sentido a mi vida, simplemente la haces más bella, y yo en este momento estoy dispuesta y preparada para aceptar ese regalo de luz que me ofreces. Te amo porque me ves, y porque yo también me veo. Porque me reconoces y me honras, y yo en este amor que sentimos también me reconozco y me honro. Y te devuelvo los dones que estás regalando: te veo, te reconozco, te honro. Y así será hasta que ambos lo decidamos, porque esto es un acuerdo mutuo, porque compartimos el sentimiento más sublime y nos responsabilizamos de cuidarlo, y el día que no podamos o no queramos continuar cuidando esta semilla florecida, nos agradeceremos todo el tiempo disfrutado en conjunto en el que decidimos que viviríamos ese amor que no pretendíamos que fuese para siempre pero sí puro, sincero y consciente.

 

Amenorrea: cuando mi menstruación decide no bajar

Eres una mujer fértil, en edad de menstruar, más o menos regular, siempre a tu manera y con tu calendario (recuerda que no existe el ciclo menstrual perfecto de 28 días, o al menos la mayoría no lo seguimos). Menstrúas un mes, y al siguiente, pero al próximo ya no, y tampoco al que sigue, y al siguiente manchas, y después dejas de menstruar. Pero no notas síntomas menopáusicos, no tienes sofocos, ni cansancio excesivo, ni sudores exagerados, ni sequedad vaginal, aunque sí un poco de tristeza, de melancolía, de malestar emocional. Vas al ginecólogo y te detecta amenorrea, por un desajuste hormonal, así que te regula las hormonas posiblemente con una píldora anticonceptiva que te provocará un ciclo perfecto de 28 días, con una sangre roja y bien limpia y sin dolor, porque lo que estás teniendo es una falsa menstruación, que servirá para enseñarle a tu aparato reproductor nuevamente el hábito de menstruar. A mí no me gusta cómo suena, ¿y a ti?

 

 

Vamos a empezar por el principio: ¿Qué es la amenorrea?

Es la ausencia de menstruación debido, en la mayoría de los casos, a la baja producción de las hormonas menstruales, estrógeno y progesterona. A veces colabora la prolactina, la hormona que participa en la segregación de leche materna. Podemos encontrar dos tipos de amenorrea, una llamada primaria que se da en mujeres que no han menstruado nunca, y la secundaria, que la padecen aquéllas que sí son cíclicas, incluso después de haber parido. Cabe destacar al respecto que también se considera amenorrea a la ausencia de menstruación durante el embarazo, la lactancia y la plenopausia,  pero fisiológicamente es algo normal, por lo que no es preocupante.

Encontramos diferentes motivos físicos que nos conducen a padecer amenorrea, por ejemplo que no se produzcan óvulos, por un tumor en los ovarios, por antidepresivos, o por padecer anorexia o anisedad.

 

¿Qué me está diciendo la amenorrea?

El ciclo menstrual al completo, como sabes, empieza con la formación del óvulo y termina con la expulsión del mismo en el sangrado. En otras palabras, empieza con la Doncella y termina con la Bruja. El cuerpo se prepara para producir un óvulo, madurarlo, desprenderlo de la trompa de Falopio, envolverlo en el endometrio y finalmente expulsarlo, pero la amenorrea hace que el último paso no se produzca. Es más, se pueden incluso sentir los dolores premenstruales en todo su esplendor, pero no hay expulsión con la hemorragia, no hay liberación. No hay Bruja que valga, porque no soltamos nada. ¿Qué estamos reteniendo, de qué no nos estamos liberando?

 

La sangre es vida, es regeneración. Es el órgano (porque así está considerada) que lleva el alimento y el oxígeno a todo el cuerpo, recogiendo y depurando las diferentes toxinas que se producen y acumulan dentro de él. La sangre debe fluir y encontrar su camino. En el caso de la sangre menstrual, su camino es salir del cuerpo con el endometrio y el óvulo no fecundado. Si no permitimos que la sangre siga su curso, no permitimos que el ciclo se complete, cortamos nuestra energía cíclica, cortamos nuestra vida. Cesando nuestro ciclo menstrual cortamos nuestra capacidad de crear, de vivir. No parimos todo lo que hemos gestado con La Madre, por lo que tampoco hacemos catarsis de lo trabajado en La Hechicera, quedándonos enganchadas a ella, como si fuéramos menopáusicas (que no plenopáusicas, porque no hay ni una integración consciente ni tampoco nos corresponde por edad o fisiología). 

La amenorrea también se relaciona con el rechazo a la sexualidad, tanto por infravaloración de la pareja como por creencias relacionadas con sexo y suciedad. ¿Me culpo por no ser o haber sido una buena amante para mi pareja? ¿Merezco por ello un castigo por su parte, como que me engañe con otra persona? A veces podemos estar repitiendo ideas y memorias que tenían las mujeres de nuestro linaje relacionadas con experiencias sexuales que implican dolor. En estos casos es interesante rastrear el árbol genealógico para encontrar el origen de estos patrones y sanarlos de raíz.

La Terapia Menstrual ofrece muchas herramientas para encontrar el origen de la amenorrea en cada caso particular y sanarlo siempre desde el amor y la comprensión hacia las personas implicadas, potenciando siempre el autocuidado, el autorespeto y la autoestima. Mereces vivir conectada con tus arquetipos, mereces vivir tu vida con fluidez y mereces ser y sentir en armonía contigo misma, siempre.

Endometriosis: mi miedo a concebir

¿Sabes qué es la endometriosis?

La endometriosis es una de las enfermedades femeninas más típicas, que consiste en la generación de endometrio, el tejido uterino que alberga al feto durante el embarazo, fuera del útero. Éste se genera durante el ciclo menstrual y, si el óvulo no es fecundado, se expulsa junto a él durante la menstruación. Por eso perdemos tanta sangre, porque expulsamos  todo el entorno que el útero ha preparado para acoger al feto durante nueve meses.

El tejido endometrial que provoca la endometriosis suele albergarse en los ovarios, o en las trompas de falopio, incluso se han registrado casos en los que el tejido viaja hasta el abdomen. Este endometrio forma una especie de útero que albergará el óvulo una vez que se desprenda de los ovarios, por lo que si la mujer mantiene relaciones sexuales con eyaculación intravaginal este óvulo puede ser fecundado antes de llegar al útero, porque ha sido acogido por el tejido endometrial externo.

Por supuesto, este embarazo no saldrá adelante, porque este falso útero no reúne las condiciones del útero real, no va a alimentar al feto ni lo va a mantener a la temperatura que necesita, por lo que el aborto será evidente. No tratar la endometriosis puede suponer problemas de infertilidad.

 

Nuestro primer hogar

A nivel de relación entre síntomas y enfermedades, como trabajamos en Terapia Menstrual, el útero representa el hogar, ya que es el primero que tenemos cuando llegamos a la vida. La portadora de nuestro primer hogar es Mamá, por lo que también se relaciona con ella, tanto la madre física como la emocional, o incluso nuestra capacidad de maternar, de ser madres de otros o de nosotras mismas. Ya conoces muy bien la importancia que le damos al Útero, cómo guarda nuestras memorias ancestrales y nos conecta con nuestra energía sagrada femenina. ¿Por qué necesita entonces una mujer tener dos úteros?

La endometriosis nos indica que la mujer tiene miedo a concebir, concretamente al parto. Suelen desear ser madres, pero hay una creencia de que el parto duele, o que parir es peligroso. ¿Qué supone el parto? Expulsar al bebé del cuerpo, de la misma manera que expulsamos la sangre menstrual, los residuos del embarazo no producido. Parimos igualmente. Hay una separación entre la madre que alberga el fruto en su vientre y el propio fruto que se separa de su primer hogar para alcanzar, en primer lugar y antes que nada, su independencia física. Al parir, al soltar, la mujer se libera, la mujer deja ir. ¿Hay acaso un miedo al desapego? ¿De qué o de quién no me quiero separar?

 

Todo lo que concibo fuera de mi útero refleja mi sentimiento de impotencia

 

Si el miedo de esa mujer es cuando se posiciona como madre, podemos encontrarnos con casos como inestabilidad económica o falta de techo propio. Por ejemplo, una mujer que se queda embarazada y sabe que no va a poder mantener a su hijo, o que no tiene casa física y vive con sus padres o con sus suegros, e incluso que no tiene hogar, porque puede tener casa pero su pareja no está nunca. Como portadora del útero, ella crea el primer hogar de su bebé, y lo que tiene para ofrecerle no es suficiente, por eso crea inconscientemente una representación de ese espacio yermo que el bebé tendrá cuando nazca: el falso útero.

También puede existir un rechazo inconsciente a la maternidad, quizás esta mujer piense que no quiere ser madre. Sin embargo, tiene dos úteros. Es posible por tanto que ella crea que no desea ser madre, cuando en realidad lo que hay es un miedo inconsciente a serlo. ¿Piensa esta mujer que no será una buena madre? Sería interesante averiguar qué relación tiene o tuvo con su madre física o de crianza, cómo fue su embarazo y concepción, y llegar así a la raíz de este miedo que le impide ser lo que ella quiere ser.

 

Luna Llena Ausente

La mujer que se bloquea su capacidad de concebir cuando desea tener hijos está bloqueando también el arquetipo de La Madre, por lo que el ciclo menstrual tampoco fluye de manera armoniosa. Síntoma de aviso de endometriosis puede ser por tanto dolores menstruales intensos, igual que dolores en el abdomen o a la hora de ir al baño.

También al bloquear este arquetipo nos perdemos todo lo que nos aporta: sentir y expresarnos con el amor, conectarnos con nuestra belleza interior y exterior, nos afectará a nuestras relaciones con el entorno, nos costará darle forma a nuestros proyectos y hacerlos crecer. Tendremos una Madre tibia e incluso ausente.

Es muy importante ponerse en manos de un@ ginecólog@ para resolver el problema físico, y acompañarlo de terapia para conocer los bloqueos emocionales y las creencias limitantes para paliar esta infertilidad y poder concedernos el deseo de ser quienes queremos ser: Mamás.

Imagen hermosa extraída de aquí

Meditaciones Estacionales de Útero

El Útero, como ya sabes, vibra con las fases lunares y también con las estaciones del año. Cada estación ofrece diferentes energías y propiedades sanadoras que nos ayudan a conectarnos con nosotras. Nos fijamos en los arquetipos y fases lunares, los puntos cardinales, los cuatro elementos y en la representación simbólica de la propia estación. Para ello, te presento un programa de un año de duración basado en la realización de cuatro meditaciones, una por estación, para conectar y sintonizar el Útero con el ciclo de la naturaleza. ¿Te apetece conocerlas? 

 

La Meditación Invernal de Útero

En esta meditación trabajamos con las guardianas del Norte y del elemento Tierra. En ella, conectamos con el arquetipo de la Bruja o Anciana, la cual nos invita a conectarnos con nuestra sombra, con esa parte interna que no queremos ver, para depurar aquello de lo que nos queramos desprender. Aprovechamos para cortar lazos con aquellas personas a las que no queremos más en nuestra vida, y una vez que hemos sanado nuestra parte más oscura aportando luz, recibimos un mensaje de nuestra Bruja interior.

Esta meditación inicia el ciclo de las Meditaciones Estacionales de Útero, porque en ella es donde más limpiamos y nos descargamos, para empezar a crear a partir de Primavera. Debe realizarse en Luna Nueva, aprovechando la oscuridad de la Luna para conectarnos con la nuestra propia.

 

La Meditación Primaveral de Útero

En esta ocasión trabajamos con las guardianas del Este y del elemento Aire. En ella, conectamos con el arquetipo de la Doncella, Virgen, o Guerrera, para impulsar la energía de movimiento hacia el proyecto que queramos emprender. Terminamos de limpiar los restos que puedan haber quedado o surgido posterior a la meditación de Invierno y nos centramos en aquello que queramos crear. Visualizamos nuestro sueño y corremos como Guerreras hacia nuestro objetivo.

Esta meditación se realiza en Luna Creciente, aprovechando la energía del despertar y el inicio del ciclo.

 

La Meditación Estival de Útero

Las guardianas que nos acompañan son las del Sur y del elemento Agua, y nuestro arquetipo será la Madre, la cual nos conectará con la abundancia, el amor incondicional y la creatividad. En este encuentro trabajaremos con el linaje materno, al cual vamos a reconocer y honrar.  Como regalo, nuestras ancestras nos dejarán su bendición y la conexión plena con la energía sagrada femenina. Tras ella, es una buena idea realizar el Rito 13º del Útero Munay-ki.

Esta meditación se realiza en Luna Llena, aprovechando la energía de su luz radiante y próspera.

 

La Meditación Otoñal de Útero

Cerramos el ciclo con las guardianas del Oeste y del elemento Fuego, y con el arquetipo de la Hechicera o Chamana, que nos ayudará a equilibrar y hacer balance del proceso intenso de limpieza, iniciativa y plenitud que habremos vivido durante todo el año. En esta ocasión revisaremos cada uno de nuestros chakras, deshaciéndonos de cada uno de las ideas, pensamientos, creencias y experiencias que ya nos son caducas, para así reforzar aquéllo que nos quedamos, lo que queremos conservar.

Esta meditación se realiza en Luna Menguante, aprovechando la energía de la transmutación y la intuición.

 

Tras este ciclo, volvemos a abrir otro, nuevamente de invierno a otoño, pero te aseguro que esa segunda vuelta no será igual que la primera, removeremos con nuevas energías y depuraremos a diferentes niveles. ¿Me acompañas este invierno a realizar este viaje hacia nuestro interior?