Frigidez y anorgasmia: el placer que no me permito

El placer es algo, que, como sabes, forma parte de tu condición física, de tu concepción de Mujer, de tu conexión con la ciclicidad que sigue tu Útero. El orgasmo conecta a los cuatro arquetipos menstruales, despertando la energía activa de La Doncella, el amor de La Madre, la sensualidad erótica de La Hechicera y la necesidad de liberación de La Bruja. La petite mort es una transmutación personal a través del placer. ¿Por qué negarlo entonces?

 

Anorgasmia, o la desconexión de mis Arquetipos

La anorgasmia es la ausencia de orgasmo pero no de placer. Porque la mujer anorgásmica siente placer cuando la tocan, pero  cuando llega el momento de sentir la liberación del orgasmo, se bloquea y «se enfría». 

El orgasmo representa la apertura de todos los centros de energía del cuerpo, es decir, los chakras, y como vimos antes, en nosotras supone también la activación simultánea de todos nuestros arquetipos menstruales. Cerrarnos a esta apertura supone, por un lado, la negación a experimentar esta recepción y catarsis energética, porque no soy merecedora de estos dones, y por otro lado, el castigar a nuestr@ compañer@ sexual. No me permito disfrutar con otra persona y tampoco le doy a ella el privilegio de acompañarme al éxtasis. No me fusiono con la otra persona, y por ende no comparto ni recibo de ella.

¿Cómo solucionamos una anorgasmia? Cada caso es especial y necesita acompañamiento terapéutico, pero básicamente la idea es permitirse recibir placer en nuestra vida cotidiana. Para recibir cualquier tipo de placer del otro, debo primero aprender a dármelo yo mismas. Relájate y suelta el control.

 

Como nos dice Miranda Gray en la formación de Moon Mother: una mujer realiza la Bendición o Sanación de Útero, la otra, simplemente, relax and enjoy (se relaja y disfruta)

 

Frigidez, o la ausencia total de placer

La ausencia total de placer en las relaciones sexuales proviene de una «decisión» más o menos consciente que la mujer tiene de evitar el placer. En estos casos solemos consultar el árbol genealógico de la persona para conocer la relación entre las ancestras y el placer sexual. Podemos encontrar mujeres rígidas o muy estrictas, miedos a mostrar calidez y por tanto vulnerabilidad, represiones sexuales o engaños con amantes.

El placer se asocia con el pecado, con algo incorrecto y sucio. También habla de perder el control, de dejarse llevar, de no actuar desde la mente y sí desde la emoción. Ten en cuenta que, cuando no nos permitimos liberarnos y soltar el control mediante el placer, lo haremos con otra expresión que nos lo permita de una manera más justificada a nuestro sistema de normas y creencias: comiendo en exceso, con alcoholismo, con crisis incontroladas. 

Es también otra forma de no conectarnos con nuestr@ compañer@ sexual, de no permitirle acompañarnos a nuestra pérdida de control.

¿Cómo solucionamos una frigidez? Nuevamente cada caso es especial, y recurriremos al acompañamiento terapéutico, pero la base aquí será concedernos el derecho que tenemos por nacimiento de sentir placer y permitirnos por tanto renacer en cada acto de estimulación positiva.

 

“Un orgasmo no se tiene, se aprende a tenerlo, o mejor dicho, se aprende a permitirse obtenerlo.” Valérie Tasso

Como yo (me) amo

El amor es el tema principal sobre el que hablan los libros. No hay película que no tenga una trama romántica, y cuántas canciones narran cómo y cuánto se puede amar, llegando a límites en los que se declara que, sin ti, no soy nada. El amor es bueno cuando duele, porque el dolor es sentimiento. No puedo vivir sin ti, no me dejes de querer, tú eres la razón de mi existir, y un sinfín de versos que se reproducen en las innumerables playlists de amor romántico para San Valentín. En otras palabras, nos están diciendo que el amor hace daño y que él da sentido a nuestra vida, pero cuando viene de otra persona. Porque el mensaje no es yo soy la razón de mi existir, no me dejo de querer, o sin mí no soy nada. ¿No existimos entonces si otro no nos da valor con el regalo de su amor?

No te quiero, Te Amo

Porque querer es poseer. Quiero un helado, quiero ese vestido, quiero a esa persona (para mí). Amo porque manifiesto la acción de amar, de conectarme con esa energía que despierta lo más sublime, lo más luminoso de mí, y te amo porque veo esa belleza en ti, porque, me irradias tu esencia divina. No puedo ver en los demás lo que no tengo yo misma, por lo que si veo ese amor bello en ti es porque yo también lo tengo. En otras palabras, no puedo amar a otra persona si yo no me amo.

 

 

El Amor es bueno cuando No duele

El Amor no es sufrimiento, es acompañamiento. El amor no duele, sino que conecta con las emociones. Si duele, no es amor. Si siento tristeza, rabia,  o alguna emoción a la que le ponga un significado negativo, tendré qué observar qué pasa con ese amor, por qué lo siento así, pero date cuenta de que dolor no es sinónimo de tristeza. No quiero decir que cuando se ama siempre se esté de buen humor, porque amar es algo más grande, es una forma de vida.

Amor y enamoramiento

No es lo mismo amar que estar enamorada, porque el amor perdura, mientras que es el enamoramiento lo que dicen que dura un tiempo limitado. El enamoramiento es el primer éxtasis que puede conducir al amor, y como éste es energía  en evolución, amaremos de diferentes maneras con el paso del tiempo tras pasar la etapa de enamoramiento. El enamoramiento supone un desgaste personal grande, porque despierta emociones extremas como la euforia, las cuales no estamos preparados para soportar, como ocurre con la tristeza profunda, por ello el enamoramiento en éxtasis se calma y da lugar a otra fase del amor. Es en este  punto cuando podemos confundir el fin de la euforia amorosa con el fin del amor hacia esa persona, porque quizás estamos abandonando un sentimiento que no ha hecho sino evolucionar.

 

 

Como yo (me) amo

Te Amo, porque Me Amo. No me enamoro de tus defectos, sino de tus luces y tus sombras, y de tu capacidad de iluminar mis partes más oscuras. Como el Sol se enamora de la Luna, eres mi complemento, no mi mitad. No voy detrás de ti sino a tu lado, contigo. No das sentido a mi vida, simplemente la haces más bella, y yo en este momento estoy dispuesta y preparada para aceptar ese regalo de luz que me ofreces. Te amo porque me ves, y porque yo también me veo. Porque me reconoces y me honras, y yo en este amor que sentimos también me reconozco y me honro. Y te devuelvo los dones que estás regalando: te veo, te reconozco, te honro. Y así será hasta que ambos lo decidamos, porque esto es un acuerdo mutuo, porque compartimos el sentimiento más sublime y nos responsabilizamos de cuidarlo, y el día que no podamos o no queramos continuar cuidando esta semilla florecida, nos agradeceremos todo el tiempo disfrutado en conjunto en el que decidimos que viviríamos ese amor que no pretendíamos que fuese para siempre pero sí puro, sincero y consciente.

 

Femenino y Masculino en el Tarot

Profundizamos un poco más en el tema de nuestro Sagrado Femenino y Masculino tras este post. En este caso, vamos a estudiarlos mediante los arquetipos del Tarot, cuyas cartas se llaman Arcanos. En este oráculo, nos encontramos con la diferencia del principio masculino en El Mago y el principio femenino en La Papisa. El Mago es la voluntad, la inteligencia, el primer creador, mientras que La Papisa es la inteligencia del conocimiento, la sabiduría, la experiencia de vida. El Mago es activo, la Papisa es pasiva. Ambos principios conviven y se alternan a lo largo de toda la baraja.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El Sagrado Femenino se representa en el Tarot como La Luna y el Sagrado Masculino como El Sol.

Lo que vemos es la presencia de ambos integrada en arquetipos femeninos y masculinos, rescatando la idea de que somos seres energéticamente andróginos. Vamor a verlo con estos y más Arcanos:

El principio femenino se representa en La Luna, satélite que en nuestra comunidad de empoderamiento menstrual conocemos muy bien. La Luna es madre nocturna, pasiva, acoge desde su distancia e influye en las personas, animales, mareas, cosechas. Recordemos que se trata de un satélite frío, no aporta la calidez con la que puede trabajar El Sol, pero también por ello se complementan.  La Luna tiene una cara visible, la Llena, que es la relacionada con la plenitud, la abundancia y la creación. El Arcano que representa esta faceta de La Luna, es El Papa, hombre sabio, experto, que comparte su conocimiento, que alienta y aconseja, pero siempre desde un púlpito, no hay contacto. Es una referencia, pero su accesiblidad es limitada. La cara oculta de La Luna, la Nueva, se representa con el Arcano de La Papisa, cuyo conocimiento guarda para sí misma. Lee, relfexiona y aprende, siempre en solitario.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El principio masculino se representa en El Sol, el portador de la luz del mundo, siendo La Luna la imagen de la luz interior. El Sol es padre, acoge desde el calor y su fuerte presencia denota su autoridad. Es alegría y vitalidad. El Sol tiene una etapa más ardiente, que puede ser tanto en verano como las horas donde más brilla a lo largo del año. El Arcano que lo representa es El Emperador, la estabilidad, la solidez, la firmeza y autoconfianza. Es el don de mando hacia los demás y hacia un@ mism@. El Sol más tibio del invierno o las horas donde calienta menos pertenecen al Arcano de La Emperatriz, cuya presencia más sutil no significa que sea más débil, porque su ausencia se haría notar. Es la presencia constante de ese Sol que no abrasa el que permite que crezcan las cosechas, y el que nos deja seguir viendo cuando se acaba el auge de luz que nos deslumbra.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Vemos que las caras visibles de La Luna y El Sol son masculinas y las ocultas femeninas. El Tarot es patriarcal, y eso de a poco lo iremos modificando. Pero os tengo una buena noticia al respecto: tenemos un Arcano que es andrógino, y que fusiona ambos principios en ambas caras:

 

El Diablo.

El Diablo representa ese diálogo interno en el que tomamos decisiones fuertes, en las que asumimos riesgos. Es el juicio interno, donde nos planteamos nuestros principios, en la que descubrimos nuestra sombra y nuestras manchas, en la que nos encontramos con los instintos básicos y en la que se mueven nuestros conceptos del ser, del femenino, del masculino. Es en esencia nuestro chakra 1, nuestra sexualidad sagrada ya fusionada. Nuestros conceptos del bien y del mal se mueven ahí, lo que no nos atrevemos o nos permitimos hacer y decir están ahí, y no hay más testigos que nosotros mismos. Es ese quiero, ese deseo, y no puedo, porque la única jueza, el único juez, soy yo.

¿Qué pasaría si te atrevieras a conectar más con ese Diablo andrógino, qué te permitirías o atreverías a hacer?

 

 

Mi Sagrado Masculino

Las Mujeres nos conectamos con nuestra esencia encontrando la energía primigenia del Útero y sintiendo aquí la energía de la Diosa, que se enraíza en la tierra y asciende a la luna, convirtiéndonos en un canal de conexión entre el plano material y el espiritual, entre nuestro chakra base y el chakra coronario. Somos canalizadoras de la energía del Sagrado Femenino y receptoras de sus bendiciones; somos Una con la Diosa.

Esta conexión cuando se alcanza es preciosa, porque como Mujer quiero sentirlo y vivirlo en todo su esplendor. Pero una parte de mi energía es más activa, más racional, y también es creadora. Mi Sagrado Femenino puede parir desde su Ser, pero para dar Vida a otro Ser Humano necesita de ese Sagrado Masculino. Necesitamos de esa energía en nosotras, pero antes de buscarla en un compañero, activemos la nuestra propia.

 

 

¿Tengo entonces energía masculina corriendo por mis chakras?

Así es, tenemos energía sagrada femenina y también masculina. Nuestro segundo chakra, donde reside el Útero, en nuestro caso es femenino, pero el tercero, según yo lo veo, es masculino, es nuestro centro de poder activo, donde reside el poder personal, la fuerza, es el plexo solar, situado dos dedos encima del ombligo.

Los chakras, a medida que suben por el canal energético hasta la coronilla, van despegándose del plano material para acceder al espiritual.

El chakra uno, como podéis imaginar, es el más terrenal, donde residen los instintos básicos, el impulso, la primera acción. Es también el chakra del miedo y de la sexualidad. Para mí, este chakra es andrógino, puesto que es un centro de evacuación y liberación, como lo es el chakra dos con la sangre menstrual o el semen, pero la expulsión en el chakra uno es universal. ¿Adivinas donde está? Hay quien lo sitúa en el perineo, y otros directamente en el ano. Ambas zonas son centro de placer y debilidad tanto para hombres como para mujeres. Es más, por esta zona se encuentra el punto G masculino, y esto es interesante porque, como pasa con la Mujer, cuando se nos estimulan puntos erógenos en nuestra zona sexual se despiertan historias ancestrales y propias relacionadas con bloqueos sexuales y experiencias negativas, se activan miedos puesto que en el chakra dos también hay memorias de miedos a nivel sexual.

Despertamos a la Mujer herida pero también conectamos con las heridas del Hombre, y más cuando se han tenido relaciones íntimas con ellos. Si sano mis miedos y acepto la energía masculina, porque muchas Mujeres tenemos memorias de miedo con los hombres, podré activar mi chakra uno y permitir que mis centros energéticos se activen con otra energía más fluida y complementaria.

Me dijeron que nuestra energía no es dual, masculina y femenina, sino andrógina, quedándose lo mejor de ambas y fusionándose lo que tienen en común. Así pues, reconozco a la Diosa empoderada que Soy y permito que mi Dios se manifieste y se integre con Nosotras.

El chakra 4, situado en el corazón, también es para mí un chakra andrógino. ¿No es el Amor universal y lo sentimos Hombres y Mujeres por igual?