Mi Tarot Femenino IX: La Luna

Nos seguimos adentrando en el estudio de las Arcanas del Tarot, y en esta ocasión el turno es para La Luna, nuestro satélite favorito en este espacio de empoderamiento femenino menstrual. La carta nos muestra a la reina de la noche con rostro femenino que absorbe unas gotas con forma de lágrimas invertidas que suben a ella, mientras dos lobos aúllan frente a un estanque donde reside un gran escorpión.

 

 

 

La Diosa Madre

Tarots anteriores al presentado aquí muestran en esta Arcana a una diosa que portaba en su mano una luna y que se encontraba suspendida sobre una jauría de lobos. Podría tratarse de  Diana, diosa lunar cazadora. Como Madre, La Luna recoge las emociones de sus hijos y protegidos y los depura, devolviendo las energías saneadas con energía solar, por eso detrás de ella podemos apreciar los rayos del Astro Rey, el Dios Padre. La Luna escucha paciente, asesora, comprende, intuye y aconseja.

La Luna tiene prácticamente el don asumido por todos de intervenir directamente en la naturaleza, especialmente en las mareas, y en el comportamiento de ciertas especies animales como las ostras, que se cierran a su paso, o los propios lobos que aúllan en su presencia. También influye en las plantas como la artemisa, con potentes propiedades menstruales.

 

Hija de la Luna

La Luna es venerada por las seguidoras del misterio de la Diosa Triple: Doncella, Madre y Anciana. Las Moon Mothers somos Madres Lunares, que conectamos la energía de la Luna con el Útero y ayudamos a despertar la vibración de la Diosa en las Mujeres. Cuando trabajamos la conciencia de la menstruación  consciente, entendemos que cada una de las fases del ciclo corresponden a un Arquetipo, por lo que si estoy menstruando ya sé que estoy en fase Bruja y que mi Útero sincroniza con la Luna Nueva. En otras palabras, se dice que cuando estoy menstruando, más que con la regla, estoy en Mi Luna.

 

Bella imagen extraída de aquí

 

El mensaje de mi menstruación

¿Te puedo confesar algo? Me gusta mucho menstruar. Tiene su explicación: cuando padecía amenorrea, menstruaba pocas veces al año, y cuando tocaba, lo celebrara, llamaba a mi madre para darle la noticia y nos alegrábamos juntas. Ahora, que menstrúo con normalidad y sin dolor, ¿sabes que sigo llamando a mi madre cada vez que empieza mi sangrado? ¡Y lo sigo celebrando!

Y es que menstruar, como ya sabes, dice mucho de cómo somos y estamos. Siempre la menstruación tiene un mensaje para nosotras, siendo alegre y positivo cuando no sentimos dolor y vibramos con nuestra energía. Vamos a hablar de qué ocurre cuando tenemos desequilibrios, desajustes, o problemas con nuestro ciclo.

 

Mi visión como Mujer

En líneas generales, los problemas menstruales se relacionan con nuestra feminidad y nuestro concepto de ser Mujer. Podemos encontrarnos con dificultades para aceptar nuestra feminidad, sobre todo tras nuestra menarquía. Reaccionamos también al concepto de feminidad de nuestra madre o modelo femenino referente, entre otras cosas porque nuestro primer sangrado nos conecta con las memorias de nuestro linaje ancestral materno. Afecta si tuvimos una madre estricta, si nos enseñaron a tratar nuestro sangrado y nuestra sexualidad como tabú (porque la menstruación y la sexualidad están íntimamente relacionadas, tanto en lo que me permito como en lo que me reprimo). Tendré problemas para menstruar si busco masculinizarme porque inconscientemente creo que para un hombre la vida es más sencilla, o porque en el fondo mis padres hubieran preferido un niño. Estoy disconforme conmigo misma y me siento culpable por haber decepcionado a mis padres,  o por no estar cumpliendo mi papel como Mujer.

 

 

Lo que dicen por ahí

¿Cuántas veces has escuchado que no te laves el pelo cuando estás menstruando? ¿Se te ha ocurrido hacer mayonesa en esos días? Las voces populares, aunque no las creamos, las tenemos en el inconsciente  aprehendidas como creencias limitantes. No vayas a la playa cuando tengas la regla, no tengas relaciones porque es un asco (y si a tu compañer@ no le importa que estés sangrando, entonces el asqueroso o asquerosa es él o ella). Cuando menstrúas estás sucia, estás «mala con la regla», faltas al trabajo o al instituto porque te duele mucho y pones como excusa que tienes gastroenteritis (¿te has fijado que siempre se usa la gastroenteritis cuando alguien busca una excusa?). Es un buen momento para revisar tus creencias y decidir cuáles quieres conservar y cuáles desechar.

 

La menstruación ideal

La mejor forma de menstruar es la tuya. Si tu ciclo dura más de 28 días, perfecto. Si sangras más que tu amiga pero estás sana, perfecto. La menstruación no es dolorosa, aunque puedes sentir las contracciones del Útero. Es normal, ¡estás viviendo un parto!

Como Mujer, menstrúas, es lo más normal y natural del mundo. Y mientras tú estás sangrando, hay miles de Mujeres en el mundo, diferentes a ti en ideología, creencias, costumbres, que también están menstruando. Todas unidas por en arquetipo de La Bruja. No apartes la mirada de tu cuerpo, escúchalo, atiéndelo, libéralo y disfruta de tu ciclo. Cuéntaselo a quien quieras, ¡y celébralo!

 

Ten fe: confía en que la Diosa está transformándote; siente la emoción de una sorpresa maravillosa. Afloja tus resistencias y deja que suceda. Miranda Gray

 

 

Dismenorrea: Mi propio autorrechazo

Vamos a conocer otro desajuste menstrual que, como ya sabemos, afecta nuestro campo emocional e influye en nuestra trama inconsciente más de lo que pensamos. En esta ocasión vamos a hablar de dismenorrea, un desajuste doloroso pero que una vez desbloqueado puede ser muy liberador.

¿Qué es la dismenorrea?

La dismenorrea es un dolor abdominal intenso que aparece justo antes o al inicio de la menstruación, siendo de corta duración (unas 24 horas, el primer día de sangrado). Dentro de la dismenorrea podemos hablar de una primaria, asociada al dolor previo al sangrado que tiende a desaparecer tras el primer día de ciclo, y una secundaria que implica un dolor más continuo y pesado. Su aparición puede  ocurrir hasta una semana antes del sangrado y acompañar a la Mujer durante todo el mismo, intensificándose el dolor en casos más extremos. En el caso de una dismenorrea secundaria, es importante plantearse la existencia de otro síntoma como miomas o endometriosis.

 

 

El mensaje de la dismenorrea

Las fases oscuras de la Luna se ven reflejadas en La Hechicera y en La Bruja, que nos invitan a la introspección, a la catarsis y la liberación. Es el momento de abrazarnos con nuestra sombra, como hacemos en la Meditación Estacional de Invierno. Es muy fácil conectar aquí con el dolor, con la culpa, con el miedo y con la necesidad de castigo. Si la menstruación supone un acto de amor porque entregamos nuestra creación, nuestro proyecto, nuestro sueño, ¿por qué la parimos desde el dolor y el sufrimiento?

La dismenorrea nos habla de rechazo, tanto a nuestra imagen como Mujer como a las normas socioculturales que nos discriminan por serlo. No me siento capaz de aceptar el rol femenino que el patriarcado me ha asignado.

Se puede dar en Mujeres que vivieron en su casa diferencias de atención entre ellas y sus hermanos varones, o que las obligaron a actuar como niñas femeninas eligiéndole los juguetes con los que podía jugar y los vestidos que debía ponerse. La sexualidad suele ser o fue en algún momento de sus vidas un tabú al igual que la menstruación, siendo el recuerdo de la menarquía doloroso o desagradable.

Me acepto y me abrazo

La dismenorrea se sana trabajando el amor  hacia el propio cuerpo. Para ello, debemos encontrar con Terapia Menstrual qué dolor emocional está detrás del dolor físico, qué memorias traumáticas trae al presente la dismenorrea. Qué supone enfrentarme a mi sombra, y qué es aquello que considero tan malo de mí que no me permite perdonarme. 

Extiendo ese amor hacia mi imagen. Observo si estoy conforme con ella, si me siento identificada con la Mujer que se me refleja en el espejo, si tengo algo en ella que no reconozca como mío (por ejemplo, sigo usando este color en la ropa porque le gustaba a mi madre). 

Presto atención a mis relaciones, a si busco compañer@s que me traigan sufrimiento, si tengo tendencia al sacrificio y por qué. 

Es interesante sanar las memorias familiares y realizar un trabajo de sanación con los ancestros con técnicas como meditación y Theta Healing.

 

 

Te mereces vivir tu ciclicidad menstrual de manera consciente y en armonía, te lo mereces por el simple hecho de ser Mujer: de ser la Mujer que siempre quisiste ser, que no es otra que la mejor versión de ti misma.

 

Mi Tarot Femenino III: Los Enamorados

En esta ocasión, nuestra tercera Arcana trae presencia masculina. Quizás nos extrañe por tanto que esté incluida, ¿pero no somos acaso femenino y masculino en constante dualidad en equilibrio?

Apreciamos un amorcillo, posiblemente Eros, situado enfrente del Sol, que señala con su flecha a un joven con semblante indeciso, el cual observa a su madre, situada a la izquierda. La señora parece indicarle con la mano una dirección, que conduce hacia la chica que sitúa a la derecha del joven, que parece señalar con una mano a la madre y con la otra se toca el vientre.

 

La decisión

Este Arcano habla de tomar decisiones, de la capacidad de ponerse a prueba para saber qué elección tomar. El joven debe elegir entre su madre, representante de la comodidad, la tranquilidad, la infancia, el pasado, la protección, la zona de confort, lo ya conocido, y la chica de la que está enamorado, que es el futuro, la madurez, el hacerse cargo y responsable de sí mismo, y con el tiempo, su paternidad.

Las dos mujeres representan dos momentos importantes en la vida del joven indeciso. Si lo trasladamos a nuestro presente, la madre nos muestra todo aquello de lo que venimos, donde nos sentimos seguras, mientras que la chica es lo que aún no hemos experimentado pero que en el fondo queremos. De no ser así, ella no habría aparecido, y no tendríamos por tanto ese dilema.

 

Los Enamorados en Mí

Veamos la carta como arquetipo para nuestra evolución en empoderamiento personal: la  Madre es nuestra Bruja, nuestra Anciana, que habla desde la Hechicera pues nos está invitando a liberarnos, a soltar todo lo que nos es caduco. No nos cierra la puerta, de hecho una mano apoya el hombro de quien tiene que tomar la decisión. Decidir no es renunciar sino priorizar.

La chica es nuestra Doncella, que nos abre la puerta a lo desconocido, a la acción, al emprender, mostrándonos que lo que hagamos dará sus frutos, por eso señala su vientre, augurando a la Madre que la emplazará con el tiempo. 

Todo es cíclico, todo vuelve. Esta decisión puede ser definitiva, pero esta encrucijada de la elección se nos repetirá una y otra vez mientras haya vida, mientras el Sol siga dando fe de ello.

                                                 Atrévete a elegir, ¡atrévete a ser cíclica!

Mi 8 de Marzo

Este día es especial para todas las Mujeres. Celebramos  el reconocimiento de ser quienes somos, nos empoderamos y nos unimos para que nuestras voces suenen más altas y fuertes. Nos escuchamos, nos apoyamos, nos defendemos, y nos alimentamos de la energía del Útero que clama por ser liberado. Nuestro cuerpo, nuestra independencia, nuestra profesión, todo se lucha, todo se reivindica y todo se pone en valor ese día, al menos de manera pública, porque todos los días para Nosotras es 8 de Marzo.

Mi 8 de Marzo hoy lo dedico a reconocer mi voz, al derecho a ser escuchada y tomada en cuenta. Quiero compartir contigo una historia que viví hace unos años, sin entrar especialmente en detalles de quiénes fueron, porque lo importante para mí es cómo lo viví.

Yo ya era adulta, estaba estudiando en la Escuela de Idiomas y tenía un grupo de compañeros mayores que yo, casi todos hombres. El ambiente en general era muy masculino, había mucha energía yang, mucha lucha de egos, casi un Juego de Lingams (forma delicada y amorosa de referirse al miembro viril masculino en el Tantra, aunque a todos ellos el término les venía grande). Yo me encontraba en un mal momento emocional en mi vida, mi amenorrea estaba en auge (dejé de menstruar tras una ruptura sentimental, desvalorización total de mi persona. Te cuento más sobre este síntoma aquí) y mi único deseo era esconderme del mundo. Entonces apareció Sujeto 1, que me doblaba la edad, un señor respetable, casado y con descendencia. Su necesidad de llamar la atención empezaba por su actitud impositiva en el habla y terminaba por el frasco de perfume con el que se bañaba cada vez que salía de su casa. Como buen patriarcal con aires de galán, decidió que le apetecía conquistarme, por lo que empezó a imponerme su presencia, me regalaba piropos tan rimbombantes como babosos en público y en privado y se permitía también el lujo de acariciarme la espalda cada vez que me saludaba con dos besos. Para mí era muy desagradable, pero, ¿sabes una cosa? Yo en aquella época pensaba que, si le decía que no me gustaba su actitud, estaría ofendiendo gratuitamente a una persona que sólo estaba siendo amable conmigo. Como si me estuviera haciendo un favor.

En ese grupo habían más Sujetos. Todos testigos del acoso que yo estaba sufriendo, todos ciegos, sordos y mudos. Sólo un Sujeto 2 decidió apoyarme, adoptando una actitud paternalista, que en ese momento agradecí, basada en pegarse a mí como una lapa y mirar desafiante a Sujeto 1. Años más tarde comprobé que Sujeto 2 estaba marcando territorio porque tenía similares intenciones que Sujeto 1, pero más dulcificadas.

 

 

Yo descargaba la impotencia y la rabia que sentía durante las clases que compartíamos, porque el Profesor, gran amigo de Sujeto 1, dejaba que éste actuara como macho alfa y ocupara el espacio de las explicaciones en hablarnos de sus  tonterías personales (ni siquiera en el idioma que estudiábamos, al menos así habría sido útil). Mis compañeros, los otros Sujetos, callaban pese a sentirse también molestos ante esta pérdida de tiempo, pero un Sujeto 3 me culpaba a mí de cargarme con mi actitud la armonía de la clase.

Y el Profesor también cargó contra mí. Los exámenes orales eran muy fáciles para unos y algo más complejos para mí. Fueron varias las humillaciones durante el curso, pero recuerdo particularmente dos: en aquel momento yo ya había defendido mi Tesina en la Universidad, hacía muchos años que escribía, ya era una pasión para mí (creo que este blog lo atestigua). Este Profesor me dijo en una ocasión que yo era la típica que escribía mucho y no decía nada. En otra ocasión, a final de curso, nos hizo entrar en el aula de dos en dos para entregarnos las notas. A mí me hizo entrar con Sujeto 1, y te imaginarás quién recibió alabanzas y a quién aprobó «por pena». Dos años después, este Profesor leyó un artículo que escribí para un congreso y me regaló toda clase de alabanzas y comentarios de admiración, y durante un tiempo mantuvimos interesantes conversaciones de feminismo, siempre con un halo de distancia energética por ambas partes. Creo en la redención y en la rectificación, no sé si ese acercamiento fue una disculpa encubierta. Mi visión como feminista y como sanadora de memorias es perdonar lo sucedido basándome en lo que yo contribuí para que esa situación se diera, por ende estoy trabajando en ello.

Importante, perdonar lo que está en mí implica conectarme con el Amor, energía de sanación, no justificar lo que otros o yo hiciéramos en esa situación.

 

 

Con respecto a Sujeto 1, en ese momento me acobardé, me quedé paralizada. Recibí invitaciones a hoteles, me escribió relatos eróticos conmigo de protagonista (¿Le has practicado a un hombre sexo oral con un cubito de hielo metido en tu boca? Porque yo no, al menos fuera de uno de esos relatos), me mandaba canciones, pero eso sí, dejando claro que él no iba a separarse y que nunca había engañado a su mujer. Ahora me veo con perspectiva, y me doy cuenta de que fui pasiva, inerte, nunca dije sí pero tampoco dije no. Simplemente aguanté el chaparrón y en cuanto pude, me alejé, salí huyendo de esa esquina en la que me veía acorralada. No me defendí, inconscientemente acepté la culpa que me estaban dando el Profesor y los Sujetos: no hago lo que me manda el patriarcado y ello supone crear desarmonía en el grupo.

De las pocas compañeras que tenía en el grupo, sólo una Mujer supo reconocer y empatizar con la experiencia tan difícil por la que yo estaba pasando. Sus recursos en empoderamiento femenino eran en aquel momento escasos como los míos, no era tampoco un asunto tan sonado como lo es hoy. Con el auge del feminismo y la lucha por nuestro espacio nos identificamos y pudimos poner nombre a situaciones de discriminación vividas por el hecho de ser mujeres. Todavía mantenemos nuestra amistad basada en el cariño, respeto y admiración que nos profesamos. Gracias, Amiga, Hermana.

Hoy, que soy Terapeuta Menstrual y Moon Mother, que menstrúo con normalidad y sin dolor, que canalizo y sano memorias uterinas, me observo con Amor y me digo que lo hice lo mejor que pude y supe. Me recuerdo que no hay culpables en esta historia, solo un grupo de hombres que ejercieron su derecho de ser hombres en una sociedad machista y una mujer que sufrió las consecuencias porque no supo alzar su voz y hacerse escuchar. Mi reclamo hoy es que se escuche nuestra voz, que nos levantemos cada mañana diciéndonos nada más abrir los ojos una palabra bella, amable, que seamos sinceras con nosotras mismas y con los demás, que expresemos con total libertad qué queremos y qué no, que pidamos cuando queramos o necesitemos algo y que rechacemos lo que no nos interese. Escúchate, respeta tu voz y álzala, asegurándote de que tu eco llega hasta el vientre de la Madre Tierra.

Feliz día de la Mujer, Hermana 

 

Amenorrea: cuando mi menstruación decide no bajar

Eres una mujer fértil, en edad de menstruar, más o menos regular, siempre a tu manera y con tu calendario (recuerda que no existe el ciclo menstrual perfecto de 28 días, o al menos la mayoría no lo seguimos). Menstrúas un mes, y al siguiente, pero al próximo ya no, y tampoco al que sigue, y al siguiente manchas, y después dejas de menstruar. Pero no notas síntomas menopáusicos, no tienes sofocos, ni cansancio excesivo, ni sudores exagerados, ni sequedad vaginal, aunque sí un poco de tristeza, de melancolía, de malestar emocional. Vas al ginecólogo y te detecta amenorrea, por un desajuste hormonal, así que te regula las hormonas posiblemente con una píldora anticonceptiva que te provocará un ciclo perfecto de 28 días, con una sangre roja y bien limpia y sin dolor, porque lo que estás teniendo es una falsa menstruación, que servirá para enseñarle a tu aparato reproductor nuevamente el hábito de menstruar. A mí no me gusta cómo suena, ¿y a ti?

 

 

Vamos a empezar por el principio: ¿Qué es la amenorrea?

Es la ausencia de menstruación debido, en la mayoría de los casos, a la baja producción de las hormonas menstruales, estrógeno y progesterona. A veces colabora la prolactina, la hormona que participa en la segregación de leche materna. Podemos encontrar dos tipos de amenorrea, una llamada primaria que se da en mujeres que no han menstruado nunca, y la secundaria, que la padecen aquéllas que sí son cíclicas, incluso después de haber parido. Cabe destacar al respecto que también se considera amenorrea a la ausencia de menstruación durante el embarazo, la lactancia y la plenopausia,  pero fisiológicamente es algo normal, por lo que no es preocupante.

Encontramos diferentes motivos físicos que nos conducen a padecer amenorrea, por ejemplo que no se produzcan óvulos, por un tumor en los ovarios, por antidepresivos, o por padecer anorexia o anisedad.

 

¿Qué me está diciendo la amenorrea?

El ciclo menstrual al completo, como sabes, empieza con la formación del óvulo y termina con la expulsión del mismo en el sangrado. En otras palabras, empieza con la Doncella y termina con la Bruja. El cuerpo se prepara para producir un óvulo, madurarlo, desprenderlo de la trompa de Falopio, envolverlo en el endometrio y finalmente expulsarlo, pero la amenorrea hace que el último paso no se produzca. Es más, se pueden incluso sentir los dolores premenstruales en todo su esplendor, pero no hay expulsión con la hemorragia, no hay liberación. No hay Bruja que valga, porque no soltamos nada. ¿Qué estamos reteniendo, de qué no nos estamos liberando?

 

La sangre es vida, es regeneración. Es el órgano (porque así está considerada) que lleva el alimento y el oxígeno a todo el cuerpo, recogiendo y depurando las diferentes toxinas que se producen y acumulan dentro de él. La sangre debe fluir y encontrar su camino. En el caso de la sangre menstrual, su camino es salir del cuerpo con el endometrio y el óvulo no fecundado. Si no permitimos que la sangre siga su curso, no permitimos que el ciclo se complete, cortamos nuestra energía cíclica, cortamos nuestra vida. Cesando nuestro ciclo menstrual cortamos nuestra capacidad de crear, de vivir. No parimos todo lo que hemos gestado con La Madre, por lo que tampoco hacemos catarsis de lo trabajado en La Hechicera, quedándonos enganchadas a ella, como si fuéramos menopáusicas (que no plenopáusicas, porque no hay ni una integración consciente ni tampoco nos corresponde por edad o fisiología). 

La amenorrea también se relaciona con el rechazo a la sexualidad, tanto por infravaloración de la pareja como por creencias relacionadas con sexo y suciedad. ¿Me culpo por no ser o haber sido una buena amante para mi pareja? ¿Merezco por ello un castigo por su parte, como que me engañe con otra persona? A veces podemos estar repitiendo ideas y memorias que tenían las mujeres de nuestro linaje relacionadas con experiencias sexuales que implican dolor. En estos casos es interesante rastrear el árbol genealógico para encontrar el origen de estos patrones y sanarlos de raíz.

La Terapia Menstrual ofrece muchas herramientas para encontrar el origen de la amenorrea en cada caso particular y sanarlo siempre desde el amor y la comprensión hacia las personas implicadas, potenciando siempre el autocuidado, el autorespeto y la autoestima. Mereces vivir conectada con tus arquetipos, mereces vivir tu vida con fluidez y mereces ser y sentir en armonía contigo misma, siempre.

Endometriosis: mi miedo a concebir

¿Sabes qué es la endometriosis?

La endometriosis es una de las enfermedades femeninas más típicas, que consiste en la generación de endometrio, el tejido uterino que alberga al feto durante el embarazo, fuera del útero. Éste se genera durante el ciclo menstrual y, si el óvulo no es fecundado, se expulsa junto a él durante la menstruación. Por eso perdemos tanta sangre, porque expulsamos  todo el entorno que el útero ha preparado para acoger al feto durante nueve meses.

El tejido endometrial que provoca la endometriosis suele albergarse en los ovarios, o en las trompas de falopio, incluso se han registrado casos en los que el tejido viaja hasta el abdomen. Este endometrio forma una especie de útero que albergará el óvulo una vez que se desprenda de los ovarios, por lo que si la mujer mantiene relaciones sexuales con eyaculación intravaginal este óvulo puede ser fecundado antes de llegar al útero, porque ha sido acogido por el tejido endometrial externo.

Por supuesto, este embarazo no saldrá adelante, porque este falso útero no reúne las condiciones del útero real, no va a alimentar al feto ni lo va a mantener a la temperatura que necesita, por lo que el aborto será evidente. No tratar la endometriosis puede suponer problemas de infertilidad.

 

Nuestro primer hogar

A nivel de relación entre síntomas y enfermedades, como trabajamos en Terapia Menstrual, el útero representa el hogar, ya que es el primero que tenemos cuando llegamos a la vida. La portadora de nuestro primer hogar es Mamá, por lo que también se relaciona con ella, tanto la madre física como la emocional, o incluso nuestra capacidad de maternar, de ser madres de otros o de nosotras mismas. Ya conoces muy bien la importancia que le damos al Útero, cómo guarda nuestras memorias ancestrales y nos conecta con nuestra energía sagrada femenina. ¿Por qué necesita entonces una mujer tener dos úteros?

La endometriosis nos indica que la mujer tiene miedo a concebir, concretamente al parto. Suelen desear ser madres, pero hay una creencia de que el parto duele, o que parir es peligroso. ¿Qué supone el parto? Expulsar al bebé del cuerpo, de la misma manera que expulsamos la sangre menstrual, los residuos del embarazo no producido. Parimos igualmente. Hay una separación entre la madre que alberga el fruto en su vientre y el propio fruto que se separa de su primer hogar para alcanzar, en primer lugar y antes que nada, su independencia física. Al parir, al soltar, la mujer se libera, la mujer deja ir. ¿Hay acaso un miedo al desapego? ¿De qué o de quién no me quiero separar?

 

Todo lo que concibo fuera de mi útero refleja mi sentimiento de impotencia

 

Si el miedo de esa mujer es cuando se posiciona como madre, podemos encontrarnos con casos como inestabilidad económica o falta de techo propio. Por ejemplo, una mujer que se queda embarazada y sabe que no va a poder mantener a su hijo, o que no tiene casa física y vive con sus padres o con sus suegros, e incluso que no tiene hogar, porque puede tener casa pero su pareja no está nunca. Como portadora del útero, ella crea el primer hogar de su bebé, y lo que tiene para ofrecerle no es suficiente, por eso crea inconscientemente una representación de ese espacio yermo que el bebé tendrá cuando nazca: el falso útero.

También puede existir un rechazo inconsciente a la maternidad, quizás esta mujer piense que no quiere ser madre. Sin embargo, tiene dos úteros. Es posible por tanto que ella crea que no desea ser madre, cuando en realidad lo que hay es un miedo inconsciente a serlo. ¿Piensa esta mujer que no será una buena madre? Sería interesante averiguar qué relación tiene o tuvo con su madre física o de crianza, cómo fue su embarazo y concepción, y llegar así a la raíz de este miedo que le impide ser lo que ella quiere ser.

 

Luna Llena Ausente

La mujer que se bloquea su capacidad de concebir cuando desea tener hijos está bloqueando también el arquetipo de La Madre, por lo que el ciclo menstrual tampoco fluye de manera armoniosa. Síntoma de aviso de endometriosis puede ser por tanto dolores menstruales intensos, igual que dolores en el abdomen o a la hora de ir al baño.

También al bloquear este arquetipo nos perdemos todo lo que nos aporta: sentir y expresarnos con el amor, conectarnos con nuestra belleza interior y exterior, nos afectará a nuestras relaciones con el entorno, nos costará darle forma a nuestros proyectos y hacerlos crecer. Tendremos una Madre tibia e incluso ausente.

Es muy importante ponerse en manos de un@ ginecólog@ para resolver el problema físico, y acompañarlo de terapia para conocer los bloqueos emocionales y las creencias limitantes para paliar esta infertilidad y poder concedernos el deseo de ser quienes queremos ser: Mamás.

Imagen hermosa extraída de aquí

El linaje materno

Como Mujeres, somos formadas en un útero y heredamos en él todas las memorias de nuestro linaje ancestral femenino, es decir, de todas las Mujeres de nuestra familia por parte de madre. Dichas memorias se guardan en el Útero, y en el momento de nuestra menarquía, nuestra primera menstruación, empiezan a aflorar en nosotras. Historias de desamor, traición, abandonos, desvalorización, abusos, se manifiestan en nuestro inconsciente y en nuestra menstruación, llevando a diferentes desequilibrios como la amenorrea, la menorragia o incluso los síntomas premenstruales. De la misma manera, cuando conseguimos estar en paz con nuestra feminidad y nuestro linaje, nuestra menstruación se regula y desaparece el dolor.

El hecho de que no duela no significa que nuestro linaje esté sanado, pero sí que estamos conectadas con nuestra feminidad y que tenemos conciencia de la importancia y energía del Útero.

 

Será así por tanto más fácil acercarnos a nuestro linaje materno. Imagina que las Mujeres, como creadoras de vida que somos, tenemos un pacto establecido con nuestras Mamás, que es el de preservar el clan. De la misma manera, este pacto que se halla en el inconsciente colectivo se lo heredaremos a nuestras hijas. Tenemos un hilo de unión muy fuerte con Mamá, porque es el ejemplo de Mujer que conocemos y porque ella nos ha enseñado como preservar nuestro sistema familiar. Es normal que nos parezcamos a ellas, y que reconozcamos actitudes suyas en nosotras.

 

Separarnos de los patrones que no nos gustan de Mamá y empezar a crear los nuestros supone romper con lo que ella nos ha enseñado, y por tanto, la traicionamos. 

 

 Cuando era niña tenía mucho cuidado de no borrar la escritura de mi madre de la pizarra porque la extrañaría. Joyce Rachelle

 

Y ojo, no estoy hablando solo de enseñanzas conscientes sino sobre todo de aquéllas que nuevamente habitan en el inconsciente colectivo

Por ejemplo, Mamá no fue feliz en su matrimonio, porque Papá la maltrataba. Si yo como Mujer adulta conozco a un hombre maravilloso que me trata bien, posiblemente haré sin darme cuenta todo lo posible por destruir esa relación y buscar un hombre que se parezca a mi padre, y no necesariamente por esa búsqueda de la niña interior hacia su padre o un complejo de Electra, sino para serle fiel a Mamá. Yo no puedo ser feliz en el amor cuando Mamá no lo ha sido, porque entonces me separo de ella, la abandono y renuncio a los mandatos de mi clan. Y es muy probable que a nivel racional cuando le plantee esto a mi Mamá, ella me diga que no sea tonta y que disfrute de mi relación. Pero la fidelidad al linaje materno está por encima de cualquier relación.

Ni que hablar tiene que esta fidelidad al linaje tiene un fuerte matiz patriarcal, porque la Hija que imita los patrones de la Mamá también lo hace con las parejas, y las enseñanzas que heredamos son patriarcales.

Fíjate como las memorias que nombré en el primer párrafo están relacionadas con el amor de pareja. El empoderamiento femenino y en este caso menstrual busca Mujeres que acepten y amen su linaje, que les agradezcan las enseñanzas transmitidas y que le pidan permiso a ese clan femenino para avanzar a su manera, con sus propias creencias. De esta forma, se libera ella y libera incluso a las Mujeres de su estirpe, aunque ya no estén vivas. La Niña Interior que habita en mí se desapega de Mamá y pasa a ser acunada por la Mujer que soy. Con esta sanación, tanto ella como las generaciones posteriores heredarán memorias de autoestima, de firmeza, de amor hacia sí mismas y hacia los demás, y con esta liberación te aseguro que las menstruaciones serán armónicas y nada dolorosas.

 

No tengas miedo de mirarte, hazlo y encuentra a tu Niña Interior. Sonríele y ábrele los brazos, verás como corre amorosamente hacia ellos.

 

La Diosa Incomprendida

Seguro que has escuchado hablar de nuestras luces y nuestras sombras, normalmente entendido como nuestra parte bonita y aquella que no nos gusta. También las luces pueden representar las cosas que son visibles o de las que tenemos conciencia y las sombras aquellas que desconocemos y que habitan en el inconsciente. Incluso las que, aún sabiendo que existen, no queremos ver. Cuando trabajamos con meditación para aprender a abrazar nuestra sombra, lo que hacemos es enfrentarnos a ella y aceptarla.

 

Polaridades del mismo concepto

Todo tiene sus luces y sus sombras, las cuales se complementan y necesitan para existir, para ser. Como dicta El Kybalión, como es arriba es abajo, como es abajo es arriba. Arriba y abajo es como luz y sombra, polaridades del mismo concepto que definen un estado concreto del mismo.

Entendemos la sombra porque conocemos la luz y viceversa.

 

La Luna también utiliza este principio de correspondencia: como es Creciente, es Menguante. Y como es Llena, es Nueva. Creciente y Llena son las fases de luz, mientras que Menguante y Nueva son las fases de sombra. Fíjate sino en sus arquetipos: Doncella y Madre frente a Hechicera y Bruja. Mientras sigues leyendo el post te lanzo una pregunta para que la vayas rumiando: ¿cuál de las dos parejas tiene mejor aceptación socialmente y en el inconsciente colectivo?

 

 

Las dos fases de luz lunares corresponden al proceso previo y auge de la ovulación. Son las fases en las que estamos más alegres, con más ganas de salir, activas, mientras que las fases de sombra se corresponden con el proceso menstrual. ¿Cuántas veces no te habrán dicho cuando estás de mal humor que seguro que te está por bajar la regla? Y es que esas fases son más privadas, más íntimas, más nuestras. Es cierto que se nos apaga un poco el humor, porque el proceso de soltar que vivimos por dentro es muy intenso.

 

Sí amiga, la Diosa que eres también se cabrea

Las fases de sombra u oscuras, las de transformación y revelación, son las más poderosas para nosotras a nivel interno y al mismo tiempo las menos aceptadas por la sociedad. Podemos verlo de muchas maneras, como la idea inconsciente de que cuando la Mujer se encuentra  a sí misma y reconoce su poder en las fases oscuras de renovación, alquimia e intuición, el sistema patriarcal tiembla porque espera de nosotras Doncellas y Madres que cada vez se parecen menos a nuestros arquetipos de luz, mientras que la Diosa en sus fases de noche es tachada de peligrosa porque invoca las energías del Mal, es decir, se mira a Sí Misma y no al hombre, al que baja del pedestal falocéntrico en el que lo había situado para colocarse ella con su Útero Sagrado. ¿Sabes qué conclusión saco yo de todo esto? Diosa Incomprendida, Diosa Empoderada.

 

Las mujeres son como las obras de arte modernas. Si tratas de entenderlas, no podrás disfrutarlas. Freddie Mercury. Lo siento Freddie, no has acertado ni con unas ni con otras.

Descansa, todo va bien

Tu Útero es un lugar para guardar memorias de amor, para crear vida, para dar luz

Las historias de dolor relacionadas con ser Mujer, las vivencias de nuestras Ancestras, todas ellas las guarda nuestro Centro de Poder, nuestro Caldero Sagrado que merece ser vaciado y purificado.

Tu Útero es tu segundo corazón, flanqueado por los ovarios que te recuerdan tu función como Mujer y tu capacidad de reproducción, y no sólo hijos, sino también ideas y proyectos.

Recuerda que la menstruación es un parto donde soltamos, dejamos ir y fluimos con la vida.

La Diosa custodia y mima tu Útero, lo observa desde fuera y al mismo tiempo habita en él. Lo ilumina y colorea con los tonos que tú desees ponerle, y hace que ese espacio sea tu sanctasanctórum, tu verdadera zona de confort a la que puedas acceder siempre que lo desees.

 

No hay sendero más hermoso que el que me lleva hacia mí misma

 

Este centro de creación es tu base de abundancia

En él habita tu luna con sus cuatro fases, habita tu flor de belleza, habita tu sabiduría y tu energía creadora.  Y este centro se expandirá hasta donde tú desees que lo haga, recuerda que tiene raíces y que sus límites pueden ser ilimitados.

Los motores que activan el funcionamiento de tu Útero son de tecnología sencilla: Amor, Alegría, Belleza, Intuición, Prosperidad, Compasión y Fluidez. Sólo tú eliges cuántos quieres activar y cuándo deseas hacerlo. No hay prisa, sólo escúchate.

Sabiendo que esta máquina armoniosa trabaja dentro de ti, incluso cuando no tienes útero, porque no tener el órgano no te hace no tener Útero, puedes relajarte con la tranquilidad de saber que, cuando algo necesite tu Útero, la Diosa te hará llegar el mensaje. ¿Qué puede salir mal?

 

Descansa, abandónate en la paz que te ofrece tu Útero. Todo va bien.