Mi Tarot Femenino IV: La Justicia

Seguimos conociendo a las Arcanas, y en esta ocasión presentamos a La Justicia. Esta dama de rostro serio se halla sentada en su trono, mirando fijamente a quien la observa. En una mano sostiene una balanza donde pesa los hechos ocurridos que le harán conocer los resultados de las acciones llevadas, mientras que la otra mano empuña una espada, la cual se encuentra no en posición de ataque pero sí dispuesta a actuar en el caso de que la energía de la justicia así lo requiera.

 

Conózcase a sí misma

Como se puede apreciar, esta Mujer no venda sus ojos, porque el juicio que ella emite es exclusivamente suyo. ¿A quién, por tanto, observa La Justicia? A sí misma, bajo el velo de la verdad más absoluta. Si comete engaño será ella la única perjudicada, puesto que no hay más juez que su persona.

Junto con La Prudencia, La Fortaleza y La Templanza, La Justicia es una de las Virtudes Cardinales. Concretamente ella es la primera que se considera tradicionalmente presente en la humanidad sin la intervención de Dios. Es más, Platón decía que sin ella no se podían alcanzar las otras tres Virtudes, y que una vez que se poseían las cuatro era La Justicia la que se encargaba de mantenerlas unidas a todas.

En la Mitología Griega encontramos a la diosa Themis, cuyo nombre significa «ley natural» pues era la que impartía justicia en El Olimpo. La iconografía de la diosa es igual a la de la Arcana. También suele verse en ella a la diosa Atenea, que impartía justicia en su acción bélica, donde encontramos también a La Doncella. En la Edad Media encontramos al Arcángel Miguel, considerado el jefe del ejército celestial y que, al igual que el dios egipcio Osiris, tiene la función de pesar las almas en el Juicio Final.

¿Qué te parecería encontrarte contigo misma y atreverte a mirarte sin miedo, desde la jueza de paz y amor que ya eres?

Tal y como dicta el Oráculo de Delfos: Conócete a ti mismo y conocerás al Universo y a los Dioses

 

Meditación: Conectar con mi Diosa

Te regalo una meditación sencillita para conectar con tu Diosa interior, ¿nos preparamos?

Como preludio, te comento que una meditación es un ritual, ya que buscamos algo con ella, desde estar centradas en nosotras como conectar con nuestra Diosa interior. Para completar este artículo te invito a que leas también este otro aquí en mi Blog, Pautas para un ritual.

Empezamos limpiando el ambiente con incienso o palo santo. Para conectar con la  Diosa, a mí me gustan olores como rosa, canela, jazmín o artemisa. Déjate llevar y elige el que más vibre contigo. El aroma dice mucho del carácter de tu Diosa.

Puedes trabajar con Diosas arquetípicas como Lakshmi, Iemanjá o Hécate, incluso con los Arquetipos Menstruales. Te propongo en esta ocasión que no uses referencias, deja que la Diosa se revele con su perfecta imagen.

Elige una música que te inspire, que te ayude a concentrarte y por supuesto que te guste. Si te gustan los mantras, tienes por ejemplo a Deva Premal, si prefieres que sólo sea instrumental, hay muchas listas de reproducción en diferentes plataformas musicales.

Enciende una vela del color que más te guste, siéntate cómodamente o túmbate, lo que te pida el cuerpo, toma una respiración profunda y ábrete a disfrutar.

 

 

1.- Toma una respiración profunda, llevando el aire desde tu nariz hasta el estómago. Retenlo un momento, para después expulsarlo lentamente por la boca. Repite esta acción tres veces.

2.- Sigue consciente de tu respiración, mientras vas permitiendo que el cuerpo se relaje. Toma conciencia del peso del mismo y recuerda que eres hija de la Madre Tierra, que tus raíces te unen a ella.

3.- Desde esas raíces toma la energía que la Madre Tierra te envía. Déjala que suba por tus piernas y que, poco a poco, vaya atravesando y activando tus chakras, uno a uno, empezando por el perineo, siguiendo por el Útero, a continuación el estómago, luego el corazón, la garganta, el tercer ojo y finalmente la corona de tu cabeza, por donde esa energía saldrá de tu cuerpo.

4.- Permítete acompañar a esa energía en su ascenso hacia esos planos sutiles de existencia donde reside la divinidad en su más inmensa plenitud. Observa y reconocerás  el espacio en el que te encuentras: un bosque, una playa, o un espacio especial para ti, como tu habitación, o la casa de tu infancia. Tu espacio sagrado tiene la forma y los colores que tú decidas que tengan.

5.- Siéntate cómodamente y llama a la Diosa, invítala a que te acompañe. Deja que llegue, y obsérvala. Fíjate bien, quizás su rostro es nuevo o ya lo conoces. Puede ser la Diosa arquetípica con la que trabajas, o una ancestra, o incluso puede que seas tú misma. No te sorprendas si fuera así, pues nuestra Diosa interior reside dentro de nosotras.

6.- Abrázala, tómala de las manos y escucha lo que ella te quiera decir. Pregúntale y ábrete a recibir sus respuestas, más allá de este bello ejercicio de meditación. Permanece en la compañía de la Diosa todo el tiempo que necesites.

7.- Una vez que vuestro encuentro llegue a su fin, despídete de ella como lo sientas y recibe de sus manos una bola de energía que llevarás contigo en tu camino de regreso.

8.- Empieza a descender por el mismo camino por el que llegaste acompañando a la energía de la Madre Tierra. Llega hasta tu corona y desciende por todo tu cuerpo, volviendo a encontrarte con la Madre Tierra. Entrégale a ella la bola de energía que te regaló la Diosa.

9.- Recibe de la Madre Tierra otra bola de energía un poco más pequeña, la cual portarás en tu camino de ascenso por tus raíces que dan entrada a tu cuerpo hasta que llegues a tu corazón, atravesando piernas, perineo, Útero y estómago. Siéntete enraizada y conectada con la energía divina.

10.- Coloca las manos en tu corazón, agradece la energía de la Diosa y de la Madre Tierra, agradécete  el haberte permitido conectar con tu parte divina y, cuando te sientas preparada, toma una respiración profunda, dibuja una sonrisa en tu rostro, abre los ojos y sé bienvenida.

 

Es posible que este tipo de meditación te dé hambre, si es así, no te prives. Tu única misión a partir de ahora es disfrutar y seguir los impulsos de tu corazón, que son los mismos que los de tu Diosa.

Mi Tarot Femenino III: Los Enamorados

En esta ocasión, nuestra tercera Arcana trae presencia masculina. Quizás nos extrañe por tanto que esté incluida, ¿pero no somos acaso femenino y masculino en constante dualidad en equilibrio?

Apreciamos un amorcillo, posiblemente Eros, situado enfrente del Sol, que señala con su flecha a un joven con semblante indeciso, el cual observa a su madre, situada a la izquierda. La señora parece indicarle con la mano una dirección, que conduce hacia la chica que sitúa a la derecha del joven, que parece señalar con una mano a la madre y con la otra se toca el vientre.

 

La decisión

Este Arcano habla de tomar decisiones, de la capacidad de ponerse a prueba para saber qué elección tomar. El joven debe elegir entre su madre, representante de la comodidad, la tranquilidad, la infancia, el pasado, la protección, la zona de confort, lo ya conocido, y la chica de la que está enamorado, que es el futuro, la madurez, el hacerse cargo y responsable de sí mismo, y con el tiempo, su paternidad.

Las dos mujeres representan dos momentos importantes en la vida del joven indeciso. Si lo trasladamos a nuestro presente, la madre nos muestra todo aquello de lo que venimos, donde nos sentimos seguras, mientras que la chica es lo que aún no hemos experimentado pero que en el fondo queremos. De no ser así, ella no habría aparecido, y no tendríamos por tanto ese dilema.

 

Los Enamorados en Mí

Veamos la carta como arquetipo para nuestra evolución en empoderamiento personal: la  Madre es nuestra Bruja, nuestra Anciana, que habla desde la Hechicera pues nos está invitando a liberarnos, a soltar todo lo que nos es caduco. No nos cierra la puerta, de hecho una mano apoya el hombro de quien tiene que tomar la decisión. Decidir no es renunciar sino priorizar.

La chica es nuestra Doncella, que nos abre la puerta a lo desconocido, a la acción, al emprender, mostrándonos que lo que hagamos dará sus frutos, por eso señala su vientre, augurando a la Madre que la emplazará con el tiempo. 

Todo es cíclico, todo vuelve. Esta decisión puede ser definitiva, pero esta encrucijada de la elección se nos repetirá una y otra vez mientras haya vida, mientras el Sol siga dando fe de ello.

                                                 Atrévete a elegir, ¡atrévete a ser cíclica!

Frigidez y anorgasmia: el placer que no me permito

El placer es algo, que, como sabes, forma parte de tu condición física, de tu concepción de Mujer, de tu conexión con la ciclicidad que sigue tu Útero. El orgasmo conecta a los cuatro arquetipos menstruales, despertando la energía activa de La Doncella, el amor de La Madre, la sensualidad erótica de La Hechicera y la necesidad de liberación de La Bruja. La petite mort es una transmutación personal a través del placer. ¿Por qué negarlo entonces?

 

Anorgasmia, o la desconexión de mis Arquetipos

La anorgasmia es la ausencia de orgasmo pero no de placer. Porque la mujer anorgásmica siente placer cuando la tocan, pero  cuando llega el momento de sentir la liberación del orgasmo, se bloquea y «se enfría». 

El orgasmo representa la apertura de todos los centros de energía del cuerpo, es decir, los chakras, y como vimos antes, en nosotras supone también la activación simultánea de todos nuestros arquetipos menstruales. Cerrarnos a esta apertura supone, por un lado, la negación a experimentar esta recepción y catarsis energética, porque no soy merecedora de estos dones, y por otro lado, el castigar a nuestr@ compañer@ sexual. No me permito disfrutar con otra persona y tampoco le doy a ella el privilegio de acompañarme al éxtasis. No me fusiono con la otra persona, y por ende no comparto ni recibo de ella.

¿Cómo solucionamos una anorgasmia? Cada caso es especial y necesita acompañamiento terapéutico, pero básicamente la idea es permitirse recibir placer en nuestra vida cotidiana. Para recibir cualquier tipo de placer del otro, debo primero aprender a dármelo yo mismas. Relájate y suelta el control.

 

Como nos dice Miranda Gray en la formación de Moon Mother: una mujer realiza la Bendición o Sanación de Útero, la otra, simplemente, relax and enjoy (se relaja y disfruta)

 

Frigidez, o la ausencia total de placer

La ausencia total de placer en las relaciones sexuales proviene de una «decisión» más o menos consciente que la mujer tiene de evitar el placer. En estos casos solemos consultar el árbol genealógico de la persona para conocer la relación entre las ancestras y el placer sexual. Podemos encontrar mujeres rígidas o muy estrictas, miedos a mostrar calidez y por tanto vulnerabilidad, represiones sexuales o engaños con amantes.

El placer se asocia con el pecado, con algo incorrecto y sucio. También habla de perder el control, de dejarse llevar, de no actuar desde la mente y sí desde la emoción. Ten en cuenta que, cuando no nos permitimos liberarnos y soltar el control mediante el placer, lo haremos con otra expresión que nos lo permita de una manera más justificada a nuestro sistema de normas y creencias: comiendo en exceso, con alcoholismo, con crisis incontroladas. 

Es también otra forma de no conectarnos con nuestr@ compañer@ sexual, de no permitirle acompañarnos a nuestra pérdida de control.

¿Cómo solucionamos una frigidez? Nuevamente cada caso es especial, y recurriremos al acompañamiento terapéutico, pero la base aquí será concedernos el derecho que tenemos por nacimiento de sentir placer y permitirnos por tanto renacer en cada acto de estimulación positiva.

 

“Un orgasmo no se tiene, se aprende a tenerlo, o mejor dicho, se aprende a permitirse obtenerlo.” Valérie Tasso

Amenorrea: cuando mi menstruación decide no bajar

Eres una mujer fértil, en edad de menstruar, más o menos regular, siempre a tu manera y con tu calendario (recuerda que no existe el ciclo menstrual perfecto de 28 días, o al menos la mayoría no lo seguimos). Menstrúas un mes, y al siguiente, pero al próximo ya no, y tampoco al que sigue, y al siguiente manchas, y después dejas de menstruar. Pero no notas síntomas menopáusicos, no tienes sofocos, ni cansancio excesivo, ni sudores exagerados, ni sequedad vaginal, aunque sí un poco de tristeza, de melancolía, de malestar emocional. Vas al ginecólogo y te detecta amenorrea, por un desajuste hormonal, así que te regula las hormonas posiblemente con una píldora anticonceptiva que te provocará un ciclo perfecto de 28 días, con una sangre roja y bien limpia y sin dolor, porque lo que estás teniendo es una falsa menstruación, que servirá para enseñarle a tu aparato reproductor nuevamente el hábito de menstruar. A mí no me gusta cómo suena, ¿y a ti?

 

 

Vamos a empezar por el principio: ¿Qué es la amenorrea?

Es la ausencia de menstruación debido, en la mayoría de los casos, a la baja producción de las hormonas menstruales, estrógeno y progesterona. A veces colabora la prolactina, la hormona que participa en la segregación de leche materna. Podemos encontrar dos tipos de amenorrea, una llamada primaria que se da en mujeres que no han menstruado nunca, y la secundaria, que la padecen aquéllas que sí son cíclicas, incluso después de haber parido. Cabe destacar al respecto que también se considera amenorrea a la ausencia de menstruación durante el embarazo, la lactancia y la plenopausia,  pero fisiológicamente es algo normal, por lo que no es preocupante.

Encontramos diferentes motivos físicos que nos conducen a padecer amenorrea, por ejemplo que no se produzcan óvulos, por un tumor en los ovarios, por antidepresivos, o por padecer anorexia o anisedad.

 

¿Qué me está diciendo la amenorrea?

El ciclo menstrual al completo, como sabes, empieza con la formación del óvulo y termina con la expulsión del mismo en el sangrado. En otras palabras, empieza con la Doncella y termina con la Bruja. El cuerpo se prepara para producir un óvulo, madurarlo, desprenderlo de la trompa de Falopio, envolverlo en el endometrio y finalmente expulsarlo, pero la amenorrea hace que el último paso no se produzca. Es más, se pueden incluso sentir los dolores premenstruales en todo su esplendor, pero no hay expulsión con la hemorragia, no hay liberación. No hay Bruja que valga, porque no soltamos nada. ¿Qué estamos reteniendo, de qué no nos estamos liberando?

 

La sangre es vida, es regeneración. Es el órgano (porque así está considerada) que lleva el alimento y el oxígeno a todo el cuerpo, recogiendo y depurando las diferentes toxinas que se producen y acumulan dentro de él. La sangre debe fluir y encontrar su camino. En el caso de la sangre menstrual, su camino es salir del cuerpo con el endometrio y el óvulo no fecundado. Si no permitimos que la sangre siga su curso, no permitimos que el ciclo se complete, cortamos nuestra energía cíclica, cortamos nuestra vida. Cesando nuestro ciclo menstrual cortamos nuestra capacidad de crear, de vivir. No parimos todo lo que hemos gestado con La Madre, por lo que tampoco hacemos catarsis de lo trabajado en La Hechicera, quedándonos enganchadas a ella, como si fuéramos menopáusicas (que no plenopáusicas, porque no hay ni una integración consciente ni tampoco nos corresponde por edad o fisiología). 

La amenorrea también se relaciona con el rechazo a la sexualidad, tanto por infravaloración de la pareja como por creencias relacionadas con sexo y suciedad. ¿Me culpo por no ser o haber sido una buena amante para mi pareja? ¿Merezco por ello un castigo por su parte, como que me engañe con otra persona? A veces podemos estar repitiendo ideas y memorias que tenían las mujeres de nuestro linaje relacionadas con experiencias sexuales que implican dolor. En estos casos es interesante rastrear el árbol genealógico para encontrar el origen de estos patrones y sanarlos de raíz.

La Terapia Menstrual ofrece muchas herramientas para encontrar el origen de la amenorrea en cada caso particular y sanarlo siempre desde el amor y la comprensión hacia las personas implicadas, potenciando siempre el autocuidado, el autorespeto y la autoestima. Mereces vivir conectada con tus arquetipos, mereces vivir tu vida con fluidez y mereces ser y sentir en armonía contigo misma, siempre.

Meditaciones Estacionales de Útero

El Útero, como ya sabes, vibra con las fases lunares y también con las estaciones del año. Cada estación ofrece diferentes energías y propiedades sanadoras que nos ayudan a conectarnos con nosotras. Nos fijamos en los arquetipos y fases lunares, los puntos cardinales, los cuatro elementos y en la representación simbólica de la propia estación. Para ello, te presento un programa de un año de duración basado en la realización de cuatro meditaciones, una por estación, para conectar y sintonizar el Útero con el ciclo de la naturaleza. ¿Te apetece conocerlas? 

 

La Meditación Invernal de Útero

En esta meditación trabajamos con las guardianas del Norte y del elemento Tierra. En ella, conectamos con el arquetipo de la Bruja o Anciana, la cual nos invita a conectarnos con nuestra sombra, con esa parte interna que no queremos ver, para depurar aquello de lo que nos queramos desprender. Aprovechamos para cortar lazos con aquellas personas a las que no queremos más en nuestra vida, y una vez que hemos sanado nuestra parte más oscura aportando luz, recibimos un mensaje de nuestra Bruja interior.

Esta meditación inicia el ciclo de las Meditaciones Estacionales de Útero, porque en ella es donde más limpiamos y nos descargamos, para empezar a crear a partir de Primavera. Debe realizarse en Luna Nueva, aprovechando la oscuridad de la Luna para conectarnos con la nuestra propia.

 

La Meditación Primaveral de Útero

En esta ocasión trabajamos con las guardianas del Este y del elemento Aire. En ella, conectamos con el arquetipo de la Doncella, Virgen, o Guerrera, para impulsar la energía de movimiento hacia el proyecto que queramos emprender. Terminamos de limpiar los restos que puedan haber quedado o surgido posterior a la meditación de Invierno y nos centramos en aquello que queramos crear. Visualizamos nuestro sueño y corremos como Guerreras hacia nuestro objetivo.

Esta meditación se realiza en Luna Creciente, aprovechando la energía del despertar y el inicio del ciclo.

 

La Meditación Estival de Útero

Las guardianas que nos acompañan son las del Sur y del elemento Agua, y nuestro arquetipo será la Madre, la cual nos conectará con la abundancia, el amor incondicional y la creatividad. En este encuentro trabajaremos con el linaje materno, al cual vamos a reconocer y honrar.  Como regalo, nuestras ancestras nos dejarán su bendición y la conexión plena con la energía sagrada femenina. Tras ella, es una buena idea realizar el Rito 13º del Útero Munay-ki.

Esta meditación se realiza en Luna Llena, aprovechando la energía de su luz radiante y próspera.

 

La Meditación Otoñal de Útero

Cerramos el ciclo con las guardianas del Oeste y del elemento Fuego, y con el arquetipo de la Hechicera o Chamana, que nos ayudará a equilibrar y hacer balance del proceso intenso de limpieza, iniciativa y plenitud que habremos vivido durante todo el año. En esta ocasión revisaremos cada uno de nuestros chakras, deshaciéndonos de cada uno de las ideas, pensamientos, creencias y experiencias que ya nos son caducas, para así reforzar aquéllo que nos quedamos, lo que queremos conservar.

Esta meditación se realiza en Luna Menguante, aprovechando la energía de la transmutación y la intuición.

 

Tras este ciclo, volvemos a abrir otro, nuevamente de invierno a otoño, pero te aseguro que esa segunda vuelta no será igual que la primera, removeremos con nuevas energías y depuraremos a diferentes niveles. ¿Me acompañas este invierno a realizar este viaje hacia nuestro interior?

Para la Adolescente que fui

He encontrado, rebuscando entre mis recuerdos, dos diarios de mi época adolescente. Siete años en los que empecé a tener mi primer contacto con chicos hasta que cumplí los 22 años en plena etapa universitaria. Me he leído con todo el Amor que la Mujer Consciente que soy siente hacia su Adolescente Interior, la he abrazado cuando la he notado triste y me he reído cuando disfrutó contándole anécdotas a su Querido Diario.

 

La espera constante

La Adolescente que fui esperaba, esperaba siempre. Esperaba una llamada, una invitación, un beso. No tenía iniciativa, sabía que eso no le correspondía a ella, que siempre era Él quien daba esos pasos. Él no tiene nombre, o tiene muchos, no importa porque la espera era siempre la misma. Y entre tanto esperar y adaptarse a las circunstancias, nunca cerraba ciclos.

Hoy es Él, mañana Él tiene otro rostro, pero aparece sin que la Adolescente que fui dijera «la historia con Él se acabó». De hecho, a veces Él volvía, para quedarse durante dos frases de mi Querido Diario, pero volvía. Esa Adolescente que fui no supo cerrar etapas porque tampoco supo poner límites.

 

 

Las frases lapidarias

La Mujer Consciente que soy abraza con amor a la Adolescente que escribió en su Querido Diario me halaga que Él se haya fijado en mí, es maravilloso, tengo miedo de que Él no me responda, y aunque el no ya lo tengo, tengo miedo de que me lo diga. Anhelo tanto el sí que me obsesiona (a este Él mi Adolescente le pidió salir y como se lo tenía que pensar, en su infinita generosidad Ella le dio un mes en el que ella quedaría, como siempre, esperando. Finalmente ese Él le contestó con el temido No), y a veces pienso que si no se da prisa un día le voy a perder y Él se va a quedar sin mí.

 

El Amor Verdadero

Mi Adolescente querida, mi Niña preciosa: no esperes más, no eres pasiva. Actúa siempre siguiendo los dictados de tu corazón (y más adelante entenderás que también los de tu Útero). Ese Él no existe, es una sombra que el patriarcado ha puesto para que aspires a algo que, por suerte, no existe. Es tan maravilloso decir No, como decir Adios. No bailes al son de sus deseos, danza al ritmo de los tuyos. Cuando dices No y marcas tu espacio, tu sanctasantórum emocional, alejas a quienes se alimentan de tu espera y acercas a quienes disfrutan de tu compañía. Si no contesta, si no se da prisa, si no te ve, es porque Él tampoco se mira, porque alimenta su baja autoestima destrozando la tuya. No es ningún halago que alguien como Él se fije en ti, lo normal es que lo hagan quienes saben apreciar tu Luz, la misma que ellos irradian.

Bájalos del pedestal, Él pasa a llamarse Sujeto Anónimo, Mancha de un Recuerdo Lejano. Ciérrale la puerta, cierra ese ciclo, levántate de la silla en la que has estado tantos años esperando, sonríe e ilumina con tu belleza al mundo entero. Te mereces encontrar el Amor Verdadero, el que tú misma te regalas a cada momento.

¡Qué guapa estás desde que te quieres tanto!

La Doncella

Inauguro la primera Luna Creciente del blog presentando al arquetipo de la Doncella. Aunque ya realicé una pequeña introducción sobre este arquetipo, en esta ocasión quiero dedicarle una entrada en exclusiva.

¿Quién es la Doncella?

La Doncella, también llamada la Virgen o la Guerrera, se corresponde con el despertar. Tras el periodo de descanso y liberación que supone la menstruación,  de oscuridad introspectiva y final de ciclo, la energía del Útero vuelve a la luz con las pilas recargadas. 

Durante la fase de la menstruación se vive un proceso de destrucción y muerte, la sangre elimina y arrastra todo aquello de lo que elegimos o necesitamos liberarnos. La Doncella supone una regeneración, un renacimiento. Se recupera el dinamismo, el cuerpo se siente más ligero y dispuesto a iniciar proyectos. Se facilita la sociabilidad y la comunicación, aunque será momento de expresar más que de escuchar.

Es la fase más masculina, con energía yang dada esa energía de movimiento, de ahí que también se la llame Guerrera.

 

En cuanto a la sexualidad, se asocia con la novedad, por ello es Virgen, y a su vez la juventud hace que desee relaciones juguetonas, intensas y apasionadas. La primera relación íntima que la Doncella mantenga con su pareja después de la menstruación servirá para renovar el vínculo que les una.

 

 

La Doncella se manifiesta durante la fase preovulatoria. En un ciclo menstrual regular, sería desde el séptimo día hasta el decimo tercero aproximadamente.

La estación ligada a la Doncella es la primavera, relacionada con el renacer después del frío y la oscuridad del invierno. Su color es el naranja y las fiestas wiccanas son Ostara y Beltane.

Si te gusta meditar con diosas, para conectar con la Doncella puedes elegir a la que para ti la represente. Algunas de ellas son Artemisa, diosa griega de la caza y la luna, y Brigit, diosa celta de la inspiración entre otras facetas y principio femenino en su tradición. A mí me gusta meditar con los Orixás, deidades de tradición africana con culto en diferentes religiones americanas como el Batuque, el Candomblé o la Santería, y para mí la Orixá que se identifica con la Doncella (más bien con la Guerrera) es Iansá, también llamada Oiá. Mujer de fuego, luchadora, atlética, agresiva. Es el amor pasional.  Temperamental, rige los vientos y la lluvia.  Su paso deja cambios, renovación y renacer.

 

Iansã é uma Mulher Guerreira, Iansã é uma Mulher Guerra. Eparrei!!
Iansã, Mujer Guerrera. Imagen extraída de Google Images

 

Y tú, ¿reconoces a tu Doncella? ¿Cómo la vives? ¿Qué diosa o diosas te gustan para este arquetipo?

Menarquía: El Despertar de la Doncella

¿Recuerdas cómo fue tu primera menstruación? ¿Cómo la viviste, qué te dijeron tus padres? ¿Fuiste de las primeras o de las últimas en menstruar en tu clase? Esa primera regla es la menarquía, el momento en el que se dice que pasamos de niñas a mujeres, aunque a mí me gusta más decir que pasamos a ser cíclicas.

Todo empieza con «El Despertar»

En el libro Luna Roja de Miranda Gray hay un cuento precioso llamado El Despertar, en el que una niña llamada Eva vive su menarquía y conoce a las diferentes diosas que representan las cuatro fases del ciclo menstrual. De hecho, se llama Eva y también se siente tentada con un jugoso fruto rojo que cuelga de un árbol, su propio Árbol del Útero. La guardiana del árbol, una serpiente, le advierte de que si arranca el fruto se convertirá en mujer y heredará los poderes de la condición femenina, así como cambiará su energía volviéndose cíclica y pasando por cuatro fases como lo hace la luna. Vivirá la creación durante su fase preovulatoria y la destrucción durante su menstruación, asumiendo que cada una de las fases tiene su propio poder y que aceptarlos y disfrutarlos en armonía es lo que le hará convertirse en una mujer consciente. Aceptando la responsabilidad que esta decisión conlleva, Eva arranca el fruto e integra la energía cíclica femenina.

 

Y resulta que cuando la Doncella se dejó seducir por el fruto rojo que lo ofrecía la Bruja, no murió víctima de su ingenuidad sino que despertó a la vida

 

Quien despierta es La Doncella

La Doncella es el arquetipo que se asocia al despertar en la menarquía, y al despertar en nuestro ciclo menstrual. Esto ocurre al terminar la menstruación, cuando entramos en nuestra fase preovulatoria. Nuestra energía es activa, impulsiva, la sensación es la de resucitar después de un letargo. Es el momento de empezar proyectos, de salir a comerse el mundo, de disfrutar de pequeños y grandes placeres.

La Doncella recibe otros nombres como La Virgen y mi favorito, La Guerrera. Todo es nuevo, es joven y tenemos el impulso y la valentía para emprender lo que sea. Después del primer sangrado, la niña cíclica entrará en contacto con su Doncella y experimentará estas energías. Con un trabajo previo como puede ser un Rito de Paso, la niña será consciente de lo que está viviendo y la integración y visión del ciclo menstrual será para ella algo normal y cotidiano, sin traumas ni malos recuerdos posteriores.