Aborto: el fin de un proyecto

Deseado o no, un aborto implica un final. Cuando se decide conscientemente, el aborto puede suponer una liberación. Cuando sucede de manera espontánea, una decepción. Sea como fuere, se trata de un final.

El concepto de aborto

Un aborto supone la interrupción de un embarazo cuando el feto aún no ha alcanzado el sexto mes, que es cuando obtiene el desarrollo suficiente para sobrevivir y desarrollarse. A partir de este momento, la muerte del feto se considera parto prematuro, lo que no significa que todos los partos prematuros sean abortos, sino no existirían los sietemesinos.

Un aborto puede ser espontáneo, produciéndose un pequeño parto (similar al sangrado menstrual, el cual también es un tipo de parto), provocado o terapéutico, en casos donde el embarazo supone un riesgo para la salud de los implicados.

Una decisión de mutuo acuerdo

Sin entrar en la polémica legal de la práctica del aborto, este acto es consecuencia de una decisión inconsciente entre la madre y el bebé. A nivel del alma, esa mujer no está preparada para ser mamá  y ese bebé ha venido  a esta vida a no nacer. Creas o no en la reencarnación, basándonos en las órdenes del amor de la que hablan terapias de sanación como las Constelaciones Familiares o el Transgeneracional y el Proyecto Sentido, los eventos que ocurren dentro de un sistema familiar muestran el sistema de patrones y creencias que el mismo alberga. En el caso de un aborto, vemos miedo.

Una madre temerosa

¿Qué puede pasar si me quedo embarazada? Puede que mi compañero sexual no desee quedarse conmigo, porque “esto no fue lo que decidimos”. Puedo decepcionar a mis padres, “con lo brillante que era tu carrera y ahora lo has tirado todo por la borda” o quizás el asunto está en mí, porque “estaré atada a este niño de por vida”, o “cómo voy a hacerme cargo yo de este bebé si soy incapaz de hacerme cargo de mí”, o, “ahora que decido separarme va y pasa esto”. Cuidado, estas creencias te pueden llevar  a desarrollar miomas y endometriosis, entre otros desajustes.

Proyecto fallido

¿Qué siento cuando tengo un proyecto propio entre manos y éste fracasa, se desmorona, falla? Frustración, rabia, impotencia. Culpa. Esta situación me vino grande, no era mi momento, no estaba preparada. O no era lo que yo quería pero era lo que me correspondía  o se esperaba de mí. ¿Y qué pasa si no tengo otra oprtunidad? ¿Qué pasa si dejé escapar ese tren? Pues que a lo mejor no era tu tren, o no era ese vagón. La culpa aparece cuando sentimos que hemos fallado, pero al mismo tiempo ese fallo ha venido porque no nos hemos escuchado.

Un parto liberador

Si te has practicado un aborto o lo has sufrido de manera involuntaria, envíale luz a ese alma que ya no está en tu vientre. No se trata de culpar o defender una decisión en el caso de haberlo elegido, sino de cerrar un ciclo. Si ese bebé que no tenía como destino el nacer estuvo en tu vientre, era porque le correspondía. Mediante el reconocimiento y agradecimiento por su corta pero importante labor, sanarás tu historia de culpa y dolor. Realiza un acto psicomágico, escríbele una carta, comunícate con las memorias de ese feto con una sesión de ThetaHealing, y permítete abrir un nuevo ciclo en tu vida sabiendo que hiciste lo que mejor sabías hacer en ese momento concreto.

Viajar sola, o el encuentro hacia mí misma

 

Como signo de aire que soy, me gusta mucho viajar. No lo hago tanto como me gustaría, pero cuando tengo la oportunidad no me lo pienso mucho. He viajado en familia, con amigos, por un amor a distancia y sola. De todas las experiencias, recomiendo esta última.

Conmigo de día, conmigo de noche

Viajar sola se puede asociar a tristeza, a soledad impuesta, a no tener otra opción. Te sientas a comer en un restaurante y todo el mundo está acompañado, sobre todo si es verano y las familias viajan juntas. Te apuntas a una excursión y cuando te presentas te preguntan afirmando si tú eres la que viene sola. En estas ocasiones, hay quien te invita a que te unas a su grupo “para que no estés tan sola”. Todo te señala y te recuerda tu soledad, tu ausencia de compañía, tu sola presencia. Pero es que he viajado sola precisamente para eso, para estar conmigo de día y conmigo de noche. Eso no quiere decir que no acepte esa invitación en grupo, pero desde mi decisión de estar acompañada, no apelando a la lástima que crea que les puedo causar.

La soledad elegida

Viajo sola porque necesito no escuchar las mismas voces de todos los días. Porque necesito dejar que se oxigene la rutina que llevo en mi día a día el resto del año. Viajo sola para calmar mis pensamientos, para no tener que ocuparme de nadie más que de mí misma. A veces voy a sitios que tienen relación con un recuerdo o una persona especial, otras elijo un destino al azar y me dejo sorprender. Lo importante es estar conmigo misma, hacer lo que quiera y cuando quiera. Dedicar mi tiempo, mi dinero, mis pasos y mis pensamientos a lo que me pida el Útero, y ser feliz por ello. Viajar sola es una excelente manera de conocerse y permitirse, porque sólo hay una persona a la que hay que satisfacer y con la que hay que quedar bien: contigo misma.

Llévate la metáfora a ti misma: ¿te conoces mejor cuando te vistes tus mejores galas para mostrarte al mundo o cuando haces un ejercicio calmado de introspección?

Desde mi experiencia

De mis pocos pero intensos viajes en solitario, permite que te comparta pequeños tips que podrán ayudarte si te decides a viajar en tu compañía:
• Si quieres desconectar de verdad, elige un destino al azar, en función de tu presupuesto, tiempo y facilidad de idioma (o no, prueba a comunicarte de otra manera)
• Si vas a ciudades con espacios y monumentos emblemáticos y no tienes ganas de visitarlos, no lo hagas. Te recomendarán mil cosas para ver y hacer, te dirán que si no visitas tal o no comes cual será como si no hubieses estado. No tienes que llevar una foto para atestiguar que estuviste, porque si te apetece vas y si no pues eliges otra ruta.
• Otra forma de atestiguar y hacerte cargo de los demás: los regalos. En vez de llevarle a todos tus compromisos, háztelos a ti. Yo normalmente compro en esos casos algún detalle para mis padres y mi hermana, pero eso de llegar al aeropuerto en modo Papá Noel es la mayor oda a la Mujer Complaciente que no quiero ser.
Come lo que te apetezca y cuando te apetezca. En mis viajes, esa es la única condición externa que permito: la hora del desayuno en el hotel, sobre todo si tienen buffet libre.
• Volvemos a las ciudades emblemáticas o aquéllas en las que estuvo el novio de tu amiga y de la que te ha hecho una lista de recomendaciones: recorre y explora la ciudad a tu ritmo. Se aprende más de ella caminándola por donde te lleven tus pasos que haciendo largas colas para entrar en sus monumentos.

No importa si en ese viaje no vives la mayor aventura de tu vida, la experiencia será inolvidable si la recuerdas como ese momento de tu vida en el que te permitiste escucharte y hacerte caso. No tendrás fotos en los lugares maravillosos que te recomendó el novio de tu amiga, pero en todas las fotos que aparezcas tu sonrisa será radiante y luminosa. Y los lugares que fotografíes, serán maravillosos porque te recordarán esos momentos de felicidad.

¿Lista para hacer las maletas?

Mi Tarot Femenino X: El Mundo

Llegamos al final de nuestro viaje por las Arcanas Mayores, y no podíamos sino concluir con El Mundo, la culminación perfecta, el broche de oro de nuestro emprendimiento, el triunfo personal. La imagen nos muestra a una chica desnuda, cubierta únicamente con una banda, que sujeta un cetro en su mano izquierda, como ya hizo La Emperatriz. La joven se encuentra dentro de una guirnalda colorida con forma oval, flanqueada por un ángel, un águila, un león y un toro.

 

 

Los Cuatro Elementos

Esta carta alude al Tetramorfos, la unión de los Cuatro Elementos en armonía, a saber: el ángel es Agua, el águila Aire, el león es Fuego y el toro Tierra. La visión iconográfica en esta Arcana es la descrita por Ezequiel 1,10. Nosotras podemos ver aquí a las Guardianas de los Puntos Cardinales: Las Guardianas del Norte custodian el elemento Tierra, las Guardianas del Este custodian el Aire, las Guardianas del Sur el elemento Agua y finalmente las Guardianas del Oeste el elemento Fuego. Cada uno de los elementos corresponden también a un Arquetipo Menstrual. Puedes leer más sobre este tema en el artículo Meditaciones Estacionales de Útero.

 

El Mundo Femenino

La gestación de proyectos, de vida, de sueños, representada en el huevo fecundado por una Mujer, muestra la esencia de lo que es el Útero: un espacio donde se custodia nuestra esencia femenina y nuestro origen ancestral. Dentro del Útero se mantiene intacto el cordón umbilical que nos une con la Diosa. La Mujer que danza dentro del huevo es la que se ha conquistado a sí misma, la que acepta e integra sus luces y sombras, la que se mantiene firme en sus creencias, en su base y su equilibrio. El Mundo es el símbolo de la Mujer que ha conquistado victoriosa su empoderamiento.

 

Bella imagen extraída de aquí

Mis servicios como Moon Mother ®

Una Moon Mother ® es una mujer que ha recibido una iniciación y entrenamiento para canalizar la Energía  Sagrada Femenina y poder introducirla e integrarla en el el cuerpo y alma de las Mujeres que así lo deseen. La práctica más conocida que realizamos es la Worldwide Womb Blessing ®, la Bendición Mudial de Útero, en la que todas las Moon Mothers ® y Mujeres nos reunimos en el mismo huso horario alrederor del mundo para recibir la energía del Sagrado Femenino en  una poderosa meditación. Se realizan cinco convocatorias al año, por lo que te invito que te suscribas a la página oficial de la Womb Blessing ® para estar atenta a cada una de estas llamadas. Te dejo el enlace aquí.

Te recuerdo algo muy importante: estas prácticas pueden recibirlas Mujeres que no menstrúen o no tengan útero, porque la energía del Útero Energético sigue estando en ellas.

Womb Blessing ® individual

Una Womb Blessing ® individual es un servicio de canalización en el que despierto y activo la Energía Sagrada Femenina de la Mujer, enfocándose la propia energía a las necesidades que esta Mujer tenga. Tras realizar  juntas la Meditación de la Womb Blessing ®, realizaré una serie de ejercicios sobre tu aura mediante respiraciones e imposición de manos, para que tus centros energéticos despierten y reciban esta energía.

Esta canalización se puede realizar una vez al mes, puesto que es el tiempo que requiere la energía para asentarse correctamente. Es muy positivo realizarla junto a una Womb Healing (Sanación de Útero) y/o una Woman Soul Healing (Sanación del Alma Femenina), técnicas que te explico a continuación.

Womb Healing

Una Womb Healing es un ejercicio de canalización donde se despiertan las energías de los Arquetipos Menstruales en el cuerpo. Es una práctica más enfocada a mover energías más sutiles que nos ayudan en nuestra rutina cotidiana, por lo que puede ser realizada cada vez que la Mujer sienta necesidad. Trabaja muy bien cuando se tienen problemas, bloqueos o síntomas femeninos y menstruales, lo que la hace posicionarse como un complemento perfecto de la Terapia Menstrual

Armonizar las energías de nuestros Arquetipos hace que fluyamos e integremos mejor los cambios que conlleva el devenir de nuestro ciclo femenino. Nos ayuda también a reconocer la energía de nuestros Arquetipos y a entender cómo se desenvuelven en nosotras.

Woman Soul Healing

Este bello ejercicio expande la sanación de la Womb Healing más allá del centro energético del Útero, llegando al Corazón y al Tercer Ojo. Las energías de los Arquetipos trabajan en la Womb Healing realizando una sanación más física y cotidiana mientras que en la práctica de la Woman Soul Healing la sanación es más espiritual. Podrás realizarte una Woman Soul Healing cada vez que sientas esa necesidad

¿Y qué ocurre con los Hombres?

Los Hombres pueden participar en las meditaciones de la Worldwide Womb Blessing ®, teniendo una meditación específica para ellos, llamada «El Regalo». De la misma manera, este «Regalo» puede ser recibido de manera individual con un ejercicio de canalización que le ayudará a centrar y equilibrar sus energías. Este ejercicio puede ser recibido cada vez que el Hombre así lo sienta.

Para solicitar una cita y pedir más información, contacta conmigo.Te recuerdo que me encuentro en Málaga y que actualmente ofrezco estos servicios en Espacio Libélula.

Mi Tarot Femenino VIII: La Estrella

Seguimos conociendo a nuestras Arcanas en este viaje a través del Tarot, llegándole el turno en esta ocasión a La Estrella, una hermosa joven de rostro apacible que vierte agua de dos jarras en un gran río. Podrían ser las dos jarras con las que trabajaba La Templanza, no sé qué opinas.  Iluminada por las estrellas, un paisaje evocador de la expansión de la plenitud le recuerdan que el mundo es suyo, desde el momento en el que ella dibuja su realidad y la integra con la esencia misma, con Todo lo que Es.

 

 

Soy

La Estrella entrega, da, sin esperar nada a cambio. Sus aguas equilibradas y depuradas son entregadas a un río que fluye, recogiendo agua de otras tantas jarras y fusionándola con la esencia pura del Agua. Este acto de entregar supone tomar conciencia de que formo parte de la Energía Pura y Creadora de Todo lo que Es. Me muestro tal y como soy, por eso me desnudo, porque soy una gota de agua sincera de ese gran río que, en algún momento, se fusionará con un océano infinito. Por todo ello, simplemente Soy.

 

 

La Templanza representa en Astrología a Las Pléyades, un grupo de estrellas pertenecientes a la constelación de Tauro. Se mencionan en diferentes tradiciones y culturas, siendo siempre referencia de plenitud, de morada espiritual. Concretamente, se reconoce entre estas estrellas a Maya, diosa maternal griega, diosa romana de la primavera, dando nombre al mes de mayo, y también diosa hindú, principio femenino de la creación, diosa de la ilusión, entendida como aquello que vemos pero que no es real. Maya es también el nombre de la madre del Buda Siddhartha Gautama, que, con idea de proteger a su hijo, creó para él un mundo de ilusión donde la enfermedad, la pobreza y la vejez no existían.

Rompe el velo de Maya, atrévete a integrarte en la realidad, y, simplemente, a Ser.

 

Mi Tarot Femenino VI: La Templanza

Seguimos conociéndonos a través de las Arcanas del Tarot, y en esta ocasión lo hacemos a través de La Templanza, una dama conciliadora que mira fijamente a un punto perdido en su campo de visión, probablemente ubicado en su rico mundo interior. Su hermoso cabello azul, señal de su potente carácter espiritual, se corona por una pequeña flor roja, símbolo de la vida y la belleza (incluso, barriendo para casa, la belleza de la flor menstrual).

 

 

Mi discurso interior

La Templanza nos habla de comunicación, de diálogo, de entendimiento, tanto con los demás como sobre todo conmigo misma. Es lo que digo y lo que me digo, también lo que callo y me callo. El trasvase de agua que realiza en sus jarras comunica la razón con el espíritu, conciliando y armonizando ambas fuerzas, aparentemente opuestas. Su campo de trabajo oscila entre el pasado y el futuro, encontrando su centro en el presente. Con ello, nos quiere decir que no importa lo que pasó y no sabes lo que pasará, porque lo único que realmente existe es el presente en el que te mueves y actúas. En el momento en el que puedes nutrir y depurar el agua con tus propias jarras, puedes limpiar tus memorias en tu realidad.

Cuando me escucho, cuando cuido mis palabras, creo paz y belleza en mi realidad. Mi energía conciliadora crea prosperidad y abundancia en mi vida, porque con ella tejo las redes del Amor.

 

La Templanza es la última de las Virtudes Teologales, que en la Edad Media representaba la abstinencia del alcohol como acto de pureza, apareciendo una mujer vertiendo líquido de una vasija a otra, mezclando vino con agua. Con ello, también reflejaba la idea del equilibrio. Representa también a Gamínedes, escanciador de los dioses olímpicos, y a Diana, diosa virgen cuya celebración romana consistía en la purificación de la juventud con agua acompañada de un festín en el que se servía, entre muchos otros manjares, vino. Puede haber aquí una evocación a la sangre menstrual y a la celebración de la menarquía, posiblemente de manera inconsciente en una sociedad patriarcal.

Decide tú si es bueno abstenerse de unas cosas y purificarse con otras. La Templanza precisamente te trae ese mensaje, el de encontrar tú misma tu propio centro de equilibrio después de hacer tu propio balance interior. Escúchate, siempre.

Dismenorrea: Mi propio autorrechazo

Vamos a conocer otro desajuste menstrual que, como ya sabemos, afecta nuestro campo emocional e influye en nuestra trama inconsciente más de lo que pensamos. En esta ocasión vamos a hablar de dismenorrea, un desajuste doloroso pero que una vez desbloqueado puede ser muy liberador.

¿Qué es la dismenorrea?

La dismenorrea es un dolor abdominal intenso que aparece justo antes o al inicio de la menstruación, siendo de corta duración (unas 24 horas, el primer día de sangrado). Dentro de la dismenorrea podemos hablar de una primaria, asociada al dolor previo al sangrado que tiende a desaparecer tras el primer día de ciclo, y una secundaria que implica un dolor más continuo y pesado. Su aparición puede  ocurrir hasta una semana antes del sangrado y acompañar a la Mujer durante todo el mismo, intensificándose el dolor en casos más extremos. En el caso de una dismenorrea secundaria, es importante plantearse la existencia de otro síntoma como miomas o endometriosis.

 

 

El mensaje de la dismenorrea

Las fases oscuras de la Luna se ven reflejadas en La Hechicera y en La Bruja, que nos invitan a la introspección, a la catarsis y la liberación. Es el momento de abrazarnos con nuestra sombra, como hacemos en la Meditación Estacional de Invierno. Es muy fácil conectar aquí con el dolor, con la culpa, con el miedo y con la necesidad de castigo. Si la menstruación supone un acto de amor porque entregamos nuestra creación, nuestro proyecto, nuestro sueño, ¿por qué la parimos desde el dolor y el sufrimiento?

La dismenorrea nos habla de rechazo, tanto a nuestra imagen como Mujer como a las normas socioculturales que nos discriminan por serlo. No me siento capaz de aceptar el rol femenino que el patriarcado me ha asignado.

Se puede dar en Mujeres que vivieron en su casa diferencias de atención entre ellas y sus hermanos varones, o que las obligaron a actuar como niñas femeninas eligiéndole los juguetes con los que podía jugar y los vestidos que debía ponerse. La sexualidad suele ser o fue en algún momento de sus vidas un tabú al igual que la menstruación, siendo el recuerdo de la menarquía doloroso o desagradable.

Me acepto y me abrazo

La dismenorrea se sana trabajando el amor  hacia el propio cuerpo. Para ello, debemos encontrar con Terapia Menstrual qué dolor emocional está detrás del dolor físico, qué memorias traumáticas trae al presente la dismenorrea. Qué supone enfrentarme a mi sombra, y qué es aquello que considero tan malo de mí que no me permite perdonarme. 

Extiendo ese amor hacia mi imagen. Observo si estoy conforme con ella, si me siento identificada con la Mujer que se me refleja en el espejo, si tengo algo en ella que no reconozca como mío (por ejemplo, sigo usando este color en la ropa porque le gustaba a mi madre). 

Presto atención a mis relaciones, a si busco compañer@s que me traigan sufrimiento, si tengo tendencia al sacrificio y por qué. 

Es interesante sanar las memorias familiares y realizar un trabajo de sanación con los ancestros con técnicas como meditación y Theta Healing.

 

 

Te mereces vivir tu ciclicidad menstrual de manera consciente y en armonía, te lo mereces por el simple hecho de ser Mujer: de ser la Mujer que siempre quisiste ser, que no es otra que la mejor versión de ti misma.

 

La poética del parto

Fíjate qué curioso: pasamos nuestros primeros nueve meses de existencia en el vientre de mamá. Allí nos convocan cuando nos crean y en ese mismo espacio de calor y protección empezamos a tomar forma. Una vez que estemos preparadas para salir al mundo, mamá nos acompañará  a la puerta de salida mediante el parto. Años más tarde lo volverá a hacer, cuando seamos adultas y podamos hacernos cargo de nosotras mismas.

La separación

Cuando se produce un parto, el bebé llora desconsoladamente mientras la madre grita de dolor como culminación a horas previas de dilatación y contracciones. Si está el padre presente, agarra la mano de la parturienta o, como muestran en algunas películas, se desmaya. Hay mucha sangre, cuidados máximos para que el recibimiento del bebé sea perfecto, y una vez que se corta el cordón umbilical, la madre cae rendida de agotamiento en la cama. ¿De verdad que esa experiencia de dolor, gritos, sangre por doquier y llantos nos deja un recuerdo hermoso y maravilloso?

El parto supone a nivel emocional una experiencia traumática de separación entre la mujer y el ser que se ha formado dentro de ella. El útero ha creado un hogar seguro y acogedor para este pequeño ser, pero llega un momento en el que la naturaleza obliga a que el hijo abandone el primer hogar materno y se enfrente al mundo como individuo independiente.

 

 

 

El Proyecto Sentido

Forma parte de la poética del parto cómo se presenta el bebé al mundo: de nalgas, con el cordón umbilical  enrollado en el cuello, o incluso si nace rápido, si se hace esperar, si es prematuro, o si precisa cesárea. El bebé también se manifiesta  y muestra con su llegada lo que dicen sus memorias. Quizás sus padres esperaban un sexo diferente al que este bebé trae, o está evocando la idea de aborto que se planteó la madre en algún momento, o el miedo «a lo que se viene encima» de unos padres primerizos. Estas ideas forman parte del Proyecto Sentido, término que define las memorias psicoemocionales del bebé desde antes de su concepción hasta aproximadamente los tres años de edad. Las circunstancias de sus padres, sus creencias sobre la paternidad, las preocupaciones del momento y las memorias de los árboles genealógicos de ambos influirán en el Proyecto Sentido del bebé.

Influirán también las preguntas que se puede plantear la mamá desde la concepción del bebé hasta su alumbramiento: ¿Voy a poder proteger a mi bebé si está fuera de mi útero? ¿Seré yo capaz de darle un hogar? ¿Ayudará este bebé con su presencia fuera de mi vientre a que su padre pase más tiempo conmigo? ¿Por qué ha tardado tanto en nacer? ¿Quería yo realmente ser mamá?

 

Sanar las memorias uterinas

Todos tenemos un Proyecto Sentido que explica nuestra misión en la vida en función de lo que nuestra familia esperara de nosotros y por qué creemos nosotros que hemos venido al mundo. Por ejemplo, si mi mamá pasaba mucho tiempo sola porque mi papá trabajaba mucho, quizás yo creo que he venido al mundo a hacerle compañía a mi mamá, cuando ella realmente  estaba llamando la atención de su compañero. Esto me puede afectar en que me puedo convertir en una mujer que tiene dependencia emocional con su madre y que no me separo de ella. Me puede costar encontrar pareja, porque inconscientemente no quiero dejar sola a mi mamá. Y si, supongamos, a mis dos años de vida mi papá abandonó a mi mamá y se fue con otra mujer con la que fundó otra familia, inconscientemente mi mamá me rechazará porque no conseguí que mi papá se quedara en casa. La situación que se puede dar es que mi mamá y yo discutamos mucho y nos echemos cosas en cara, y al mismo tiempo estaré toda la vida buscando su aprobación para todo.

Todas estas memorias son inconscientes, pero las tenemos y nos afectan en todas las áreas de nuestra vida. Conocer nuestro Proyecto Sentido nos ayuda a conocernos y a entender a nuestros padres, partiendo siempre de la premisa de que siempre hicieron las cosas lo mejor que pudieron.

 

Bella imagen extraída de aquí

 

 

Sanar el Proyecto Sentido

Sabiendo cuál es mi Proyecto Sentido, puedo tomar conciencia de los miedos y bloqueos que tengo y puedo decidir si quiero o no mantenerlos. Trabajar el Proyecto Sentido supone una investigación profunda  en nuestras memorias y a las memorias de nuestro árbol genealógico, depurando y liberando historias que influyen a las personas implicadas. En otras palabras, sanar mi Proyecto Sentido me libera  a mí y también a mis padres, y si mis memorias afectan a otras personas de mi árbol, también los libera. 

El parto puede ser una experiencia traumática o poética, dependiendo de la conciencia que tengamos, de cómo hayamos vivido el embarazo y de los medios que pongamos para disfrutar de un parto en armonía con facilitadores preparados para ello, como son las doulas. Tomando presencia en mis emociones, poniendo cuidado en lo que me digo, viviendo de la manera más natural y auténtica mi embarazo y aceptando los pensamientos y momentos en los que me siento mejor  y peor, ayudaré a que el Proyecto Sentido de mi bebé sea lo menos negativo posible, sin culparme tampoco de las creencias perjudiciales que herede (porque nunca el Proyecto Sentido va a ser perfecto como queremos que sea, pero lo será porque traerá el programa específico que debemos trabajar en esta vida) y el parto puede convertirse si así lo deseo en un recuerdo poético.

Imo, la centésima mona

Si hay un libro que nos sirve de base y pilar a quienes hemos abierto alguna vez un Círculo de Mujeres es El millonésimo círculo, de Jean Shinoda Bolen. Lectura casi ritualística en estos espacios suele ser la historia del centésimo mono, para explicar y entender cómo un círculo nace, se manifiesta y se expande.

 

Las memorias colectivas

La teoría del campo mórfico de Sheldrake dice que existe una memoria colectiva debido a que todos estamos unidos al mismo campo mental, por lo que, cuando sucede algún acontecimiento crítico o decisivo, las consecuencias de dicho cambio afectan a todos los integrantes del campo mental. Tanto los seres humanos como los demás animales y plantas participan de esta memoria colectiva. El cambio introducido provocará un nuevo patrón de conducta que se integrará en todos los componentes porque resuenan con la egrégora, el campo energético, creado y compartido. En otras palabras, estoy hablando del inconsciente colectivo de Jung.

 

Imo, la pionera

Imo es una mona que alteró la memoria colectiva de su raza a raíz de un cambio de comportamiento espontáneo. Resulta que tanto ella como su comunidad eran objeto de estudio para un grupo de científicos. Una serie de islas de Japón estaban ocupadas por diferentes colonias de monos, y para poder realizar sus investigaciones, los científicos les arrojaban boniatos para que los monos bajaran de los árboles y así verlos en su totalidad. En una ocasión, Imo, supongo que hallándose en su fase de Doncella, realizó una acción pionera: mojó su boniato en el mar con el fin de limpiarlo de arena y pesticidas, y se lo comió, descubriendo el delicioso sabor que la sal daba al tubérculo. Le gustó tanto que decidió enseñárselo a su familia, propagándose el descubrimiento rápidamente por toda la isla y convirtiéndose en costumbre. 

Los científicos descubrieron que los monos aprendían por imitación, pero lo realmente sorprendente fue descubrir que, otros monos de otras islas, empezaron de repente a lavar también sus boniatos en el mar, como si llevasen toda la vida haciéndolo. No fue Imo quien les enseñó personalmente, pero sí que provocó con su acto pionero este cambio de actitud más allá de su comunidad. Entonces sí podemos decir que fue Imo quien les enseño.

Imo es la centésima mona, la que inclinó la balanza cuando al realizar algo que se salía de su rutina y confort provocó que toda la comunidad cambiase. Un pequeño cambio puede provocar otros enormes. Y un montón de pequeños cambios, un montón de centésimos monos imagina todo lo que pueden llegar a mover.

 

 

El millonésimo círculo

El círculo de mujeres (o mixto, el que resuene contigo) al que asistas será el millonésimo de tantos que  han surgido antes, desde tiempos inmemoriales, y te aseguro que no será el último. El Círculo al que asistes es consecuencia de la acción de Imo, y muy probablemente tu Círculo será otra centésima mona más. También puedes ser tú Imo, si abres otro círculo a consecuencia de haber estado en alguno o porque has leído El millonésimo círculo y te has inspirado.

 

El círculo ancestral

Cada vez que abrimos un círculo, al ser el millonésimo, estamos invocando a los círculos que fueron abiertos y a todos sus integrantes. Cada círculo tiene memoria colectiva, y al ser invocados traen esas memorias consigo. Es por ello que los círculos son ancestrales, porque traen las voces del pasado y se integran en el presente, y lo que hagamos y digamos en el círculo quedarán plasmado como memoria ancestral para los círculos que se abrirán después y a partir del nuestro. Si lo piensas, ¡los círculos son contagiosos!

Para abrir un círculo, no necesitas más que sentir la llamada en tu interior. Si tienes ese deseo, es porque el arquetipo del círculo y todas las voces y memorias que éste acumula te están llamando. Escucha y sigue ese pedido y no te preocupes de organizar y facilitar un mejor  o peor círculo, simplemente ponte en acción, porque tal y como salga será perfecto. ¡No puede ser de otra manera!

 

 

Mi círculo en mí

En el círculo, lo único que hay que hacer es ser una misma. Vamos al círculo para ser nosotras mismas, y así nutrir y nutrirnos de todas las personas presentes. Buscamos el bienestar, el apoyo y la comprensión de quienes quieren vivir lo mismo y crear comunidades más sanas y puras. En el círculo se puede meditar, realizar alguna actividad conjunta como tejer (las Mujeres tejemos lazos de sororidad), escucharnos unas a otras o reírnos. El círculo se va manifestando y va dando carácter al grupo. Se inicia cuando así se siente y decide, se realizan las sesiones que se pidan por parte de las integrantes, y cuando llega a su fin, se cierra con todo el amor incondicional del Universo. Todo lo que en él pase es sagrado y pasa a formar parte de las memorias colectivas del círculo. 

 

Cierra los ojos, llévate las manos al corazón, toma una respiración profunda y pregúntate: ¿Te están llamando las memorias ancestrales del círculo?

Meditación: Conectar con mi Diosa

Te regalo una meditación sencillita para conectar con tu Diosa interior, ¿nos preparamos?

Como preludio, te comento que una meditación es un ritual, ya que buscamos algo con ella, desde estar centradas en nosotras como conectar con nuestra Diosa interior. Para completar este artículo te invito a que leas también este otro aquí en mi Blog, Pautas para un ritual.

Empezamos limpiando el ambiente con incienso o palo santo. Para conectar con la  Diosa, a mí me gustan olores como rosa, canela, jazmín o artemisa. Déjate llevar y elige el que más vibre contigo. El aroma dice mucho del carácter de tu Diosa.

Puedes trabajar con Diosas arquetípicas como Lakshmi, Iemanjá o Hécate, incluso con los Arquetipos Menstruales. Te propongo en esta ocasión que no uses referencias, deja que la Diosa se revele con su perfecta imagen.

Elige una música que te inspire, que te ayude a concentrarte y por supuesto que te guste. Si te gustan los mantras, tienes por ejemplo a Deva Premal, si prefieres que sólo sea instrumental, hay muchas listas de reproducción en diferentes plataformas musicales.

Enciende una vela del color que más te guste, siéntate cómodamente o túmbate, lo que te pida el cuerpo, toma una respiración profunda y ábrete a disfrutar.

 

 

1.- Toma una respiración profunda, llevando el aire desde tu nariz hasta el estómago. Retenlo un momento, para después expulsarlo lentamente por la boca. Repite esta acción tres veces.

2.- Sigue consciente de tu respiración, mientras vas permitiendo que el cuerpo se relaje. Toma conciencia del peso del mismo y recuerda que eres hija de la Madre Tierra, que tus raíces te unen a ella.

3.- Desde esas raíces toma la energía que la Madre Tierra te envía. Déjala que suba por tus piernas y que, poco a poco, vaya atravesando y activando tus chakras, uno a uno, empezando por el perineo, siguiendo por el Útero, a continuación el estómago, luego el corazón, la garganta, el tercer ojo y finalmente la corona de tu cabeza, por donde esa energía saldrá de tu cuerpo.

4.- Permítete acompañar a esa energía en su ascenso hacia esos planos sutiles de existencia donde reside la divinidad en su más inmensa plenitud. Observa y reconocerás  el espacio en el que te encuentras: un bosque, una playa, o un espacio especial para ti, como tu habitación, o la casa de tu infancia. Tu espacio sagrado tiene la forma y los colores que tú decidas que tengan.

5.- Siéntate cómodamente y llama a la Diosa, invítala a que te acompañe. Deja que llegue, y obsérvala. Fíjate bien, quizás su rostro es nuevo o ya lo conoces. Puede ser la Diosa arquetípica con la que trabajas, o una ancestra, o incluso puede que seas tú misma. No te sorprendas si fuera así, pues nuestra Diosa interior reside dentro de nosotras.

6.- Abrázala, tómala de las manos y escucha lo que ella te quiera decir. Pregúntale y ábrete a recibir sus respuestas, más allá de este bello ejercicio de meditación. Permanece en la compañía de la Diosa todo el tiempo que necesites.

7.- Una vez que vuestro encuentro llegue a su fin, despídete de ella como lo sientas y recibe de sus manos una bola de energía que llevarás contigo en tu camino de regreso.

8.- Empieza a descender por el mismo camino por el que llegaste acompañando a la energía de la Madre Tierra. Llega hasta tu corona y desciende por todo tu cuerpo, volviendo a encontrarte con la Madre Tierra. Entrégale a ella la bola de energía que te regaló la Diosa.

9.- Recibe de la Madre Tierra otra bola de energía un poco más pequeña, la cual portarás en tu camino de ascenso por tus raíces que dan entrada a tu cuerpo hasta que llegues a tu corazón, atravesando piernas, perineo, Útero y estómago. Siéntete enraizada y conectada con la energía divina.

10.- Coloca las manos en tu corazón, agradece la energía de la Diosa y de la Madre Tierra, agradécete  el haberte permitido conectar con tu parte divina y, cuando te sientas preparada, toma una respiración profunda, dibuja una sonrisa en tu rostro, abre los ojos y sé bienvenida.

 

Es posible que este tipo de meditación te dé hambre, si es así, no te prives. Tu única misión a partir de ahora es disfrutar y seguir los impulsos de tu corazón, que son los mismos que los de tu Diosa.